Columpios nuevos para el Martín Sáez

Los padres y madres de los alumnos del centro proyectan renovar el espacio de juegos del colegio./Roberto Ruiz
Los padres y madres de los alumnos del centro proyectan renovar el espacio de juegos del colegio. / Roberto Ruiz

Padres y madres de los niños castreños que acuden al centro radicado en Laredo buscan financiación para mejorar su espacio de juego

inés castresana .
INÉS CASTRESANA .Castro Urdiales

Los padres y madres de los alumnos que acuden desde Castro Urdiales hasta el colegio de educación especial Pintor Martín Sáez de Laredo llevan semanas movilizándose para recaudar dinero con el fin de dotar al centro de unos columpios nuevos y adecuados a las necesidades de los alumnos. Aunque el colegio dispone de columpios, éstos son viejos, de hierro y están colocados sobre suelo de arena, lo que significa que los niños no pueden utilizarlos en días de lluvia.

El colegio Pintor Martín Saéz es un colegio de educación especial comarcal, a pesar de lo cual, su mantenimiento corresponde únicamente al Ayuntamiento de Laredo. Algo injusto a ojos de los padres y madres de los alumnos. «Solamente desde Castro acuden cada día 24 niños a este colegio», explica Conchi Martínez, una de las madres que lidera la búsqueda de financiación para sufragar los nuevos columpios. El centro fue inaugurado en noviembre de 1985 y, por su carácter comarcal, escolariza alumnos y alumnas de municipios de la zona oriental de Cantabria.

«Columpios hay, hay un tobogán y una caseta de madera pero están sobre arena y son de hierro, como los columpios con los que jugábamos hace 40 años», relata esta madre que asegura que la explicación que reciben cuando preguntan al respecto es que «no nos los ponen porque no hay dinero y hemos empezado el curso y la Consejería debía 11.000 euros del curso anterior y van pagando pero poco a poco».

Luis Rodríguez, el director del centro, explicó que «todo empezó con la propuesta de los padres de uno de los chicos y el AMPA llevaba tiempo tratando de hacer realidad este sueño pero no ha sido hasta este año que nos hemos puesto manos a la obra». Aunque ya han logrado recaudar más de 13.000 euros aseguran que deben seguir tratando de obtener fondos porque la instalación de esos columpios tiene un precio muy elevado. «Sólo el suelo ya vale más del 60% de lo que tenemos recaudado», advierte.

Rodríguez reconoce que «los presupuestos de los centros, tanto la parte que concede la Consejería, como la que conceden los ayuntamientos, en este caso Laredo, tienen sus limitaciones y no dan para este tipo de cosas» y añade que «esta iniciativa que lleva casi medio año en marcha está funcionando bien».

El director explicaba que la idea es que durante el verano, desde el Consistorio pejino «realicen la obra a la que se han comprometido, que consiste en preparar la base para los columpios y luego ya, con el presupuesto que tenemos y que hemos conseguido recaudar, creemos que nos va a dar para el inicio». Rodríguez recuerda que los columpios son elementos muy caros pero se muestra contento porque «vamos a tener un parque en condiciones acorde a las características de nuestros alumnos». «Algún columpio servirá para niños con silla de ruedas y eso vale mucho dinero», apunta.

La insistencia de los padres ha servido de algo porque lo cierto es que ya han logrado arrancar a la concejal de Educación de Catro Urdiales, Elena García La Fuente, la promesa de una partida presupuestaria destinada a este centro. «Elena no conocía el colegio, creo que no se habían planteado que había niños que van a ese centro, pero es cierto que no tardó nada en ir a visitarlo y, sobre todo, modificar los presupuestos e incluir una subvención fija de 1.500 euros». «Espero que en el futuro esa aportación pueda incluso aumentar, porque van muchos niños de Castro allí, si es un colegio comarcal deberían unirse los ayuntamientos de la zona y repartirse los gastos». García La Fuente explica que tras su visita al colegio decidió consignar esa cantidad de dinero para este centro en el apartado de subvenciones destinadas a los centros educativos. «Las necesidades de este colegio, son muchas, por ejemplo, necesitan algunos recursos audiovisuales para favorecer la enseñanza de esos niños, o los mismos columpios; me comprometí a lo que me puedo comprometer que es a incluir esa partida de dinero; es una ayuda, aunque es evidente que sería necesario mucho más», contaba. Desde hace unos meses, a los niños de este colegio se les invita a participar en las actividades culturales del municipio enfocadas a los escolares «como los conciertos didácticos de ópera que hicimos en el García Basoco en los que participaron una treintena de alumnos del Pintor Martín Sáez».

Desde el Consistorio pejino, el edil responsable, Jesús San Emeterio, aseguraba que «si el Ayuntamiento de Castro quiere colaborar, está bien, pero, en principio son servicios que el Ayuntamiento de Laredo tiene que financiar y asumimos que debe ser así».

«Todo empezó por unos padres de Santoña», recuerda Martínez, que explica que «hay niños que pueden correr pero otros no y nos gustaría que supiesen que se siente al columpiarse y jugar como otros niños». Precisamente, desde el Sindicato de Funcionarios del Penal de Santoña han querido colaborar y van a sufragar los gastos de un columpio adaptado al uso de niños en silla de ruedas, «que es el más caro». El director del centro confirma que desde el sindicato ya se hizo entrega del dinero necesario para la adquisición del mismo; se pusieron en contacto con nosotros en seguida y vinieron a ver el colegio». Entre las iniciativas solidarias destaca la de la Academia de Danza Castro Baila que dedicó la recaudación de su exhibición de fin de curso a esta causa.

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