Los contenedores soterrados de Castro entrarán en funcionamiento once años después

Contenedores precintados en la calle República Argentina. /I. Castresana
Contenedores precintados en la calle República Argentina. / I. Castresana

En su día este servicio no llegó a funcionar ni un sólo día y ahora, después de más de una década, poner a punto la maquinaria cuesta 40.000 euros

INÉS CASTRESANA Castro Urdiales

En el año 2007 se instalaron varios contenedores soterrados en Castro Urdiales pero los habilitados en la parte trasera de la Iglesia del Sagrado Corazón, en pleno centro del municipio y en la calle República Argentina, nunca llegaron a funcionar, ni siquiera un solo día. De hecho, durante mucho tiempo, ha sido habitual verlos con plásticos a modo de precinto para evitar que la ciudadanía tirase la basura en ellos.

En este momento, el Ayuntamiento ha encargado a una empresa la puesta a punto de los contenedores de la calle Juan de la Cosa, junto a la iglesia para, una vez se hayan comenzado a utilizar y se compruebe si existe algún tipo de deficiencia o si el servicio marcha correctamente, hacer la misma actuación con los de República Argentina.

«Comenzamos con los de Juan de la Cosa porque son más necesarios, ese es un punto negro en el reparto y recogida de basuras y también en el tráfico», explicaba Ángel Díaz Munío, el alcalde de Castro Urdiales. Y es que, a pesar de que los contenedores soterrados está ahí, instalados en la acera, al no funcionar, la zona también cuenta con varios contenedores convencionales que sirven de parapeto a los conductores que suelen aparcar junto a ellos en doble fila. El proceso para llegar a este punto ha sido largo porque la empresa de recogida de basuras nunca llegó a recepcionar la obra de instalación de esos contenedores y por eso nunca se utilizaron. «La empresa de limpieza nunca aceptó que esos contenedores funcionasen bien, de hecho, nunca lo hicieron y por eso no fueron recepcionados», aclaraba Munío. «Como las deficiencias no se subsanaron en ese momento y se dejó pasar el tiempo durante años, hemos llegado a un punto en que las deficiencias ya son enormes y todo lo que hay ahí dentro está inutilizable; prácticamente hablamos de rehacer todo desde el principio».

Al haber pasado casi una década sin utilizarlos, el arreglo de los mismos supone casi empezar de cero. La contratación de la empresa que va a ponerlos a punto ha costado 40.000 euros. «Es una cantidad de dinero muy importante», indicaba el alcalde, «por eso comenzamos por los de la calle Juan de la Cosa y si todo va bien, pasaremos a los de la calle Républica Argentina». «No hemos querido contratar el arreglo de los dos al mismo tiempo porque no estamos hablando de una actuación menor ni sencilla».

El plan del equipo de Gobierno es también arreglar uno del Gobierno de Cantabria que se encuentra situado en San Guillén. «Entendemos que arreglarlos es lo mejor y si todo va bien, seguiremos con ellos porque en otras ciudades donde se utilizan ha mejorado la calidad de vida y la funcionabilidad de la ciudad».

«La intención es que la empresa que hemos contratado para arreglarlos pueda acabar con esas obras antes del verano», indicaba el alcalde. «Acaban de recibir el contrato, saben lo que tienen que hacer pero a partir de ahora deben abrir las cubetas, estanqueizarlas de nuevo, cambiar la maquinaria que se habrá quedado totalmente obsoleta... mucho trabajo». Munío también explicaba a este periódico que ha sido costoso localizar una empresa que pudiese hacer el arreglo de las instalaciones.

Además, la puesta en marcha de este sistema de recogida de residuos implicará, evidentemente, la retirada de los contenedores convencionales y, en el caso de la zona de Iglesia Nueva, una mejora sustancial de la imagen de ese punto. «La retirada de los contenedores convencionales supondrá también una redistribución de todos los de la zona porque los soterrados tienen menos capacidad y habrá que habilitar otro nuevo lugar para poner los de siempre». Los cuatro soterrados que ahora se van a reparar tienen, de hecho, una capacidad de 16 metros cúbicos y costaron en su día, al ayuntamiento 85.000 euros.

 

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