Una foca regresa a la bahía castreña

Javier López Orruela.

El animal salvaje lleva en el entorno costero del municipio desde principios de esta semana

SAMIRA HIDALGOCastro Urdiales

Los castreños que caminan por el paseo marítimo ponen sus vistas en la playa de Brazomar con el objetivo de poder localizar por cuarto día consecutivo al ejemplar de foca gris que nada en estas aguas. En diciembre de 2018 se avistó en el muelle de San Guillén un ejemplar de la misma especie, por lo que se cree que pueda ser la misma foca recogida entonces.

«En aquella ocasión, la foca se sacó de la rampa del muelle por ser un lugar un tanto precario, con numerosa gente insistiendo con el tema fotográfico, con la marea baja y en tierra, y se creó lo más adecuado la gestión de llevársela. Se comprobó que no tenía nungún problema y se la liberó recientemente. No van marcadas, no se puede identificar, pero la actitud y la proximidad en fechas hacen creer que pueda ser el mismo individuo», explicó el castreño Javier López Orruela, miembro de SEO BirdLife, para después incidir en que es normal que en los inviernos aparezcan focas, principalmente jóvenes que destetan y que mantienen una vida independiente, dentro de la cual, muchas de ellas recorren la costa como lugares de abrigo, cobijo y alimentación y, debido a la inexperiencia, terminan incurriendo en lugares muy frecuentados y con riesgos, algo que también puede suceder si están enfermas o débiles.

Orruela insistió, al igual que en el otro avistamiento de la foca, en que hay que hacer un llamamiento a la ciudadanía para que se respete el animal, manteniendo la distancia y evitando aproximarse con el teléfono móvil para tomar fotografías a corta distancia. Además, destacó que los dueños de los perros que estén en la playa cuando la foca esté en la orilla o en una zona cercana, deben de poder controlar a sus mascotas para que «no la atosiguen». El miembro de SEO BirdLife señaló sobre la foca que «dentro del agua es un animal muy ágil y rápido, pudiendo ser muy peligroso», pero que «en tierra o en la arena puede ser más torpe, por eso, el estrés que se la pueda generar no es deseable».

«Es una bedición tener fauna silvestre en un ambiente tan urbanita, pero tenemos una responsabilidad desde la ciudadanía de respetarla. Los selfies o las fotografías con el teléfono móvil acercándose no es la mejor manera de conservarla y darla tranquilidad», destacó Orruela para hacer hicnapié en que «el problema está en el desconocimiento de ser excesivamente insistentes con la fauna silvestre, que se hace con buena voluntad, para llevarse un recuerdo con una foto pero, a la larga, lo que está ocurriendo es que se estresa al animal».

«Cuando a la fauna se la respeta, la fauna está confortable, descansando y pescando, se deja ver por el entorno portuario, de la bahía, incluso dentro de la zona de la dársena, pescando mojarras y cangrejos y es una gran suerte tenerla tan próxima y visible», concluyó el miembro de SEO BirdLife.

Javier López Orruela.

La foca de San Guillén

Ante las sospechas de que la foca que se encuentra estos días en Castro sea la misma que la que se recogió en diciembre en el muelle de San Guillén, cabe recordar que el ejemplar visto el 26 de diciembre, un cachorro de foca gris de unos 80 centímetros de longitud y unos 25 kilos, fue trasladado en un transportín hasta el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria (CRFS), en Cabárceno, por los auxiliares técnicos de Medio Natural, donde pudieron comprobar que se encontraba con «vitalidad». Allí se procedió a los correspondientes exámenes veterinarios para determinar su estado de salud y tras el diagnóstico, su hidratación y su alimentación, la foca fue liberada de nuevo al mar. «Son animales que pasan una época juvenil y que no estan vinculados estrictamente a las zonas de procedencia de cría y en esa invernada y dispersión llegan frecuentemente a nuestas costas. Es algo habitual y en castro se ven todos los inviernos en varias ocasiones», puntualizó Orruela.