Lorenzo Santos, el castreño fallecido en Huesca, descendió por neveros «altos y muy inclinados»

Lorenzo Santos, en el centro con chaqueta negra, con sus compañeros del Club Ciclista Castreño en 2015. /CLUB CICLISTA CASTREÑO
Lorenzo Santos, en el centro con chaqueta negra, con sus compañeros del Club Ciclista Castreño en 2015. / CLUB CICLISTA CASTREÑO

El montañero tomó, junto a otros dos compañeros, una ruta diferente a la del resto de la expedición tras coronar el pico del Infierno

Abel Verano
ABEL VERANOCastro Urdiales

«Les desaconsejamos que fueran por el lado contrario porque este año hay muchos neveros, altos y muy inclinados, en el Pirineo. Pero él insistió, le pudieron las ganas de bajar por allí. No se puede considerar una imprudencia, más bien fue un accidente. Él iba preparado para lo que había allí, pero en los neveros puedes patinar, tiene su riesgo». Así explicaba Fernando Zaballa, el presidente del grupo de montaña vizcaíno Baskonia Mendi Taldea de Basauri, los momentos previos a la muerte del castreño Lorenzo Santos -de 63 años, casado y con dos hijos- tras caer por un desnivel de unos cien metros cuando regresaba después de hacer cumbre en el pico del Infierno, a más de 3.000 metros de altura, en el Pirineo aragonés.

El montañero castreño, jubilado de la antigua fábrica de Laminación de Bandas Etxebarri, pertenecía a la Federación Cántabra y era socio de este grupo de montaña vasco, con el que había acudido a las últimas excursiones. «Estuvo hace quince días en los Pirineos y se había apuntado este fin de semana a la subida del pico del Infierno».

Zaballa asegura que el sábado subieron al refugio, donde durmieron, y el domingo subieron al pico. «Todos subimos y bajamos por el mismo sitio, pero él, su amigo de Castro y otro compañero de la expedición -formada por 40 personas- decidieron bajar por el Garmo Negro, «el lado contrario». «Desaconsejamos bajar por ese lado, y, de hecho cambiamos la ruta, pero él dijo que iba a mirar cómo estaba el paso». «Les dije que tuvieran cuidado, y les pregunté que si llevaban el piolet y los crampones, a lo que me contestaron que sí».

El presidente del grupo de montaña de Basauri dice que se encontraba en la cima del pico del Infierno cuando Lorenzo y los otros dos compañeros bajaron por la ruta contraria a la del resto. «Nosotros bajamos tranquilamente hasta el refugio y, dos o tres horas después nos enteramos de que uno se había caído, pero no nos enteramos de que Lorenzo había fallecido hasta que llegamos abajo del todo». Según cuenta Zaballa, la Guardia Civil, que «ese día tuvo mucho trabajo porque tuvo que realizar otro rescate», comprobó primero que Lorenzo había fallecido y después rescató a sus dos compañeros, «que estaban en estado de shock por lo ocurrido».

«Era una persona agradable»

Zaballa, que ayer por la mañana permanecía en Jaca a la espera de que llegaran los familiares del fallecido para hacerse cargo de todos los trámites correspondientes, recordaba a Lorenzo como una persona «agradable y participativa». En Castro Urdiales coinciden con esta descripción. «Era una persona simpática, maja, afable... Llevaba unos cuatro años con nosotros y participaba en la marchas que organizamos en invierno, cuando ya ha terminado la temporada de ciclismo». Así definía Ángel Mari Herboso, secretario del Club Ciclista Castreño, a su compañero.

«Recibimos el domingo por la tarde la noticia de su fallecimiento con mucha tristeza», apuntaba ayer Ángel Mari, al tiempo que aseguraba que Lorenzo tenía previsto ir a los Dolomitas (Alpes italianos) el próximo mes de agosto con el grupo de montaña vizcaíno. El secretario del club castreño aseguró que el fallecido participaba en las rutas para salir al monte que figuraban en el calendario anual del club, «pero que no tienen riesgo de ningún tipo». «Alguna vez hemos ido al Naranjo de Bulnes, en Picos de Europa, pero sin tomar riesgo alguno».

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