Los 'jueveros' hacen balance después de tres meses en el centro de la ciudad

Los puestos de alimentación de los 'jueveros' se ubican cada jueves en la parte inferior de la explanada del Pachi Torre./Samira Hidalgo
Los puestos de alimentación de los 'jueveros' se ubican cada jueves en la parte inferior de la explanada del Pachi Torre. / Samira Hidalgo

Dicen que ha sido positivo el cambio de ubicación y esperan que las ventas «se animen» con el buen tiempo

Samira Hidalgo
SAMIRA HIDALGOCastro Urdiales

Hace tres meses que los castreños realizan sus compras en el tradicional mercadillo de los 'jueveros' en el centro de la ciudad, concretamente en la explanada situada frente al polideportivo Pachi Torre. Anteriormente, los vendedores instalaban cada jueves sus puestos en el barrio castreño de Cotolino, una ubicación que cambió con la llegada de la modificación de la ordenanza de Venta Ambulante, pasando a ocupar un lugar en el núcleo urbano el pasado febrero, un cambio que los vendedores creen «positivo», especialmente con las miras puestas en la llegada del verano, cuando la afluencia de personas se incrementa.

El primer día de ventas en la nueva ubicación fue acogido con ganas e ilusión tanto por parte del colectivo de estos vendedores como por parte de los ciudadanos, que ya no tienen que desplazarse hasta Cotolino para realizar sus compras. Numerosas personas se acercaron hasta la explanada en aquella primera jornada de ventas, notándose el incremento de clientes potenciales con respecto a la afluencia que tenía el mercadillo cuando estaba en Cotolino. Ahora, tres meses después, se mantienen las ganas y la ilusión, los 'jueveros' están contentos con el cambio de ubicación, sin embargo, las ventas han bajado considerablemente con respecto a las tres primeras semanas y la caída en la afluencia de público no ayuda. «En un principio vimos bien el cambio y seguimos viéndolo bien, estamos juntos, contentos la gran mayoría, no hay quejas», asegura el portavoz de los vendedores, Miguel Ángel Pontón, quién también destaca que la relación con el Ayuntamiento ha mejorado y que se han reunido varias veces, entre otras cosas, para hablar sobre la ampliación de una hora más en verano. Según indica Pontón, el aspecto negativo llega cuando se habla de las ventas, ya que «se está vendiendo muy poco», aunque, dice «es algo general». «No creo que sea por el cambio, si no por la coyuntura de los mercados», puntualiza el portavoz quien espera que las cifras mejoren tras la época estival.

Otra de las mejoras que se han llevado a cabo recientemente es el asfaltado de parte de la zona inferior, el lugar que ocupan los puestos de comida y que en sus inicios se encontraba en gravilla, haciendo que el polvo se acercase a los puestos y, por tanto, a los alimentos cuando había aire, lo que causaba molestias tanto a vendedores como a clientes, algo que bien sabe Lorenzo Sánchez, del puesto de frutas Hermanos Sánchez. «Han arreglado el suelo y está bien, estamos contentos en general y la separación del los puestos de alimentación de los otros puestos lo veo mejor. Además, se nota que hay más gente. Cuando llegamos se colapsa un poco, pero lo intentan arreglar rápido. Lo peor es el tema del aparcamiento, que es un problema tanto para los vecinos, como para los vendedores. Es una cosa a mejorar que me imagino que estarán en ello, el Ayuntamiento está más colaborador con nosotros», cuenta este frutero.

Samira Hidalgo

«Se está vendiendo muy poco, aunque es algo general», señala el portavoz

En la misma zona está Manuel González, de frutas Hermanos Santana, quien coincide, junto a su compañero, en que el cambio es positivo. «Es más céntrico, hay un público más diverso, pero tiene que ir poco a poco. Hay más futuro aquí, aunque las ventas no es que sean mucho mayores», explica González, añadiendo que «el cliente más potencial del mercadillo es la gente mayor que vive en el centro, porque los jóvenes compran por internet o en centros comerciales y trabajan por la mañana».

Recientemente se ha asfaltado parte de la zona inferior de la explanada, donde está la alimentación

«La ubicación es buena, la gente del pueblo está contenta y agradecida y las ventas se mantienen, así se cuida al pequeño autónomo. Mantengo la clientela y viene gente nueva», cuenta la dependienta de un puesto de medias. Por su parte, María José Perea, de un puesto de textiles para el hogar, afirma estar contenta con la ubicación que le ha tocado ya que está acompañada por otros puestos de textil, porque en Cotolino estaba al lado de la fruta. En el caso de Maribel Pérez, de un puesto de ropa de moda, cuenta que no se ve mucha gente. «No se si les cuesta entrar, porque no estamos a pie de calle, pero creo que de aquí al verano la gente se enterará más de dónde estamos ubicados y volverá a animarse el mercadillo. Yo estoy más contenta aquí».

Mientras, los clientes se acercan a los Jueveros para comprar y pasear. «Para mi estupendo, yo soy del centro y antes no iba», dice una vecina de Castro, mientras que su amiga asegura que no le importa la ubicación, porque ella es de Brazomar y no le cuesta acercarse al centro. Por su parte, Loly Bau viene a Castro para visitar a su hijo y cuenta que le parece bien este nuevo sitio y, sobre todo, que haya división entre los puestos de alimentación y los de textil y el resto de artículos. «Está todo muy bien. Vivo al lado de la explanada y se ve que está muy bien organizado», explica otra vecina. Por su parte Mikel Collado asegura que prefiere a los 'jueveros' en Cotolino porque es de allí y ha dejado de venir al mercadillo porque le resulta más complicado. «Ahora te lo piensas más, porque hemos tenido que coger el coche y cuesta aparcar», concluye.

Se van a conceder más metros a algunos puestos que lo han solicitado y licencias para otros dos

Los motivos

El cambio de ubicación de los 'jueveros' partió del equipo de gobierno (CastroVerde). Apoyaban esta decisión en motivos, como «la demanda de la ciudadanía castreña y de los propios vendedores que han visto menguar el mercadillo considerablemente desde que está en Cotolino. De 98 puestos que había cuando estaba en el centro urbano había bajado hasta 51». Además, según informa la concejala de Mercado, Virginia Losada, otros motivos fueron reactivar el comercio local a través del incremento en la afluencia de personas al centro urbano; eliminar una serie de problemas de diversa índole derivados de su ubicación en Cotolino, como la anulación de dos carriles de la calle Ataúlfo Argenta y las dificultades para acometer la limpieza en los jardines y las aceras. «La nueva ubicación cuenta con un informe favorable de la Policía Local y fue valorado como la mejor ubicación de todas las alternativas propuestas», señala Losada. Por otro lado, la edil recuerda que, tanto los puestos de venta como los vehículos de los comerciantes ahora están «dentro del recinto del aparcamiento del polideportivo Pachi Torre sin ocupar las calles aledañas ni interrumpir el tráfico de la zona»; que en la nueva ubicación la limpieza está «más localizada en una explanada sin tránsito peatonal» y que «la instalación del mercadillo en la explanada permite la rotación de los coches del aparcamiento».

«Para facilitar las labores de carga y descarga en el recinto, diré que tienen como tope para la entrada las 09.30 horas, que es controlada por un conserje que depende de la concejalía de Sanidad, quien también controla el acceso a manteros u otros vendedores que no tengan la licencia, llamando a la Policía Local si es necesario».

La edil adelanta que se va a conceder una ampliación de metros a algunos puestos que lo han solicitado y como queda algo de sitio se van a conceder licencias para dos puestos más. «Desde el Ayuntamiento hacemos un balance muy positivo del cambio. Hemos recibido muchas felicitaciones al respecto, tanto de los usuarios como de los mercaderes que han visto incrementadas sus ventas», concluye.