ASAG reivindica un uso inclusivo del lenguaje para la discapacidad

El colectivo realiza un variado programa al cabo del año para concienciar a la ciudadanía. /J. M. Rivas
El colectivo realiza un variado programa al cabo del año para concienciar a la ciudadanía. / J. M. Rivas

El colectivo ha impulsado una campaña de concienciación para poner en positivo la terminología que afecta a las personas con discapacidad

Sheila Izquierdo
SHEILA IZQUIERDOEl Astillero

La Asociación Somos Astillero Guarnizo (ASAG) ha impulsado una campaña de divulgación sobre el correcto uso del lenguaje cuando se habla de discapacidad, con el fin de inculcar en la sociedad términos más inclusivos a la hora de referirse a las personas que tienen cualquier tipo de discapacidad.

La campaña se centra en el reparto de un díptico donde, de manera cercana y atractiva, la ciudadanía puede conocer lo erróneo y acertado cuando se hace uso de la teminología general, de la discapacidad física, orgánica, sensorial e intelectual o de enfermedad mental.

En ocasiones, ciertas expresiones que se utilizan cuando la sociedad se refiere a personas que tienen discapacidad de cualquier índole no responden a los criterios inclusivos que defiende el colectivo, ya que no se asientan en una terminología positiva y, a menudo, se apoyan en términos discriminatorios.

«Desde ASAG siempre mantenemos como misión principal, formar, informar y concienciar en estos temas», aseguraron desde el colectivo. En el díptico, además, se recoge el sentir general de las personas en este tipo de situaciones. «A lo largo de la historia, se nos ha etiquetado de diversas maneras: anormal, subnormal, retrasado, deforme, deficiente, inválido, inútil, incapaz, lisiado, impedido, tarado, tullido, disminuido, minusválido, deficiente, discapacitado, persona con movilidad reducida... Y no siempre de una forma acertada».

Y es que, según ASAG, «la etiqueta sirve, unas veces para darte las armas necesarias y otras es un punto a favor para la exclusión y el desapego». «El lenguaje es una construcción social e histórica que influye en nuestra percepción de la realidad: condiciona nuestro pensamiento y determina nuestra visión del mundo...», sostienen.

En la campaña de divulgación, se hace especial énfasis en los errores más comunes. Así, dentro de la terminología general, se debe usar el verbo tener a la hora de referirse a personas con discapacidad; en ningún caso, sufrir, padecer o estar afectado. Tampoco es correcto el término minusválido, impedido o discapacitado; lo acertado sería personas con discapacidad. Lo mismo pasa con dependiente, un término que debería sustituirse por persona en situación de dependencia.

Emplear invidente o inválido sería incorrecto y habría que sustituirlo por personas ciegas o personas con discapacidad física, respectivamente. Son algunos de los muchos ejemplos que muestra la campaña.

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