El Astillero ya tiene su parque canino

Los vecinos aseguran que el arenero del espacio canino ha producido algún caso de diarrea y picor ocular en perros./María Gil Lastra
Los vecinos aseguran que el arenero del espacio canino ha producido algún caso de diarrea y picor ocular en perros. / María Gil Lastra

El espacio abre sus puertas con muchos reparos por parte de los vecinos. De ahí que el equipo de gobierno se plantee buscar otro espacio

Sheila Izquierdo
SHEILA IZQUIERDOEl Astillero

El nuevo parque de esparcimiento canino de El Astillero ha entrado en funcionamiento hace semanas, con el fin de dar respuesta a las reivindicaciones de los innumerables propietarios de perros que se reparten por el municipio. Un lugar en el que los canes puedan «sociabilizar», apuntó la concejala de Medio Ambiente, Maica Melgar, que viene a cubrir esta necesidad. Como no hay un censo oficial ni fidedigno donde se pueda conocer el número de perros ni siquiera aproximado que habitan en el municipio, nos hacemos eco de la opinión de la calle para asegurar que si algo hay en El Astillero son «bares, peluquerías y perros» (de cuatro patas). Basta con darse una vuelta por el municipio para constatarlo.

La concejala del área apuntó que este nuevo espacio, ubicado junto al pabellón La Cantábrica, viene a dar respuesta a una antigua reivindicación vecinal y es uno de los proyectos que impulsó el PSOE, cuando gobernaba en coalición con el PRC. Así, apuntó la edil, se llevaron a cabo diversas reuniones con propietarios y vecinos y en su momento se decidió instalarlo en La Cantábrica. Un lugar que se consideró idóneo, dijo, pese a la facilidad que tiene el suelo de empantanarse en época de lluvias.

Los parques caninos, un espacio que ha ido ganando terreno

Los parques de esparcimiento caninos han proliferado en los últimos años en la región, con el fin de intentar satisfacer las necesidades de vecinos y propietarios de perros. En Santander, se inauguraron seis espacios de este tipo en 2013, en concreto, en Nueva Montaña, el encinar de Ciriego, el Parque de la Teja, Cabo Mayor, Reina Victoria y el Parque de Morales. Tres años después se sumarían Torrelavega, Camargo, Bezana o Reocín, entre otros. A día de hoy, muchos son los municipios que disponen de un espacio municipal donde los dueños de las mascotas pueden soltar a sus perros sin riesgo de sanciones o perturbación del resto de la ciudadanía. El objetivo de este tipo de instalaciones es conciliar el amor por los perros –y sus quehaceres– y la distancia que los no amantes de los perros tienen que tener en la vía pública. Estas nuevas zonas de esparcimiento canino en los parques y zonas verdes del municipio ya están permitidas en las actuales ordenanzas, como la relativa a la tenencia de perros y otros animales domésticos que en su artículo 13 prohíbe terminantemente dejar sueltos en espacios públicos toda clase de animales, excepto en aquellos lugares habilitados.

Han pasado muchos meses desde que el Ayuntamiento anunciara su predisposición a instalar en el municipio un espacio canino hasta que lo llevara a cabo. Sin embargo, después de darle una vuelta al proyecto -primero se constituyó como un parque 'agility'-, ahora, los ciudadanos disponen ya de un lugar donde poder sacar a su perro, encontrando así un rincón municipal donde poder sociabilizar y que el perro pueda estar en una convivencia adecuada.

Los ciudadanos opinan

Sin embargo, la opinión que arrojan algunos de los usuarios sobre el recién inaugurado parque canino no son del todo favorables. Algunos de ellos aseguran que no es el lugar más adecuado para soltar a sus mascotas, porque el nuevo parque se embarra, ensucia a los perros y no ha tenido en cuenta las necesidades reales de los usuarios, como es la fuente de agua o el arenero. «No es que no lo haya tenido en cuenta, es que han hecho esto sin mucho sentido», apuntan con rotundidad.

«El recinto canino no encaja del todo con lo que el equipo de gobierno pretendía; se replanteará» Maica Melgar | Concejala de Medio Ambiente

«Lo único bueno de este parque, es que se ha hecho; pero no se han recogido ninguna de nuestras propuestas», apunta Esther González, una vecina de El Astillero. «Yo no puedo traer aquí a mi perro por razones de salubridad», asegura Claudia del Real, otra vecina del municipio, cuando se la pregunta qué opina del nuevo espacio. «Que qué pienso... Que es un cúmulo de despropósitos».

Son muchos los vecinos que han descubierto un espacio que no ha terminado de encajar con sus expectativas. Como Paulino Bergaz, el propietario de Selva, un mestizo que salta la barandilla sin esfuerzo. «El arenero que han instalado no está hecho con el material adecuado, porque ya se han dado casos de perros que han salido de allí con diarrea y picor en los ojos. El bebedero se estanca y es un foco de infecciones; y el espacio, en general, se queda pequeño para los perros de mediano y gran tamaño».

«Es un espacio para sociabilizar y que los perros estén en convivencia» Maica Melgar | Concejala de Medio Ambiente

Patricia Alonso, por ejemplo, opina que lo primero que había que haber hecho era establecer un censo de la población de perros que existe en el municipio. «Lo dije en la primera reunión que mantuvimos y consideré que un parque no era suficiente para todo el municipio. Porque, ¿Qué hacen por ejemplo, los vecinos de la calle Juncara?»

Los dueños demandan menos cemento y más amplitud para poder soltar a sus mascotas.
Los dueños demandan menos cemento y más amplitud para poder soltar a sus mascotas. / María Gil Lastra

La puesta en funcionamiento de este espacio canino se ha llevado a cabo conforme a la ordenanza municipal de tenencia de animales y se produce en un momento social en el que los ayuntamientos tienen ante sí un reto para conciliar entre quienes aman a sus mascotas y quienes por el contrario no toleran a un animal ni siquiera de lejos.

De ahí surgió la idea de establecer en los diferentes municipios parques o espacios de este tipo, que ayuden -o traten de hacerlo- a encontrar un punto medio. Una solución.

El PRC espera encontrar otro espacio «más amplio» que responda a las necesidades

Y todo ello, se produce también en un momento en el que la normativa municipal ya establece que las sanciones para quienes saquen a sus perros sin atar puede oscilar entre los 150 y 300 euros. Eso sí, en El Astillero no se ha producido hasta la fecha ninguna sanción de este tipo.

Modificaciones

«Una vez llegamos a la Concejalía de Medio Ambiente del Gobierno de Cantabria y asumimos la responsabilidad de ejecutar el proyecto, hemos intentado dar respuesta a todas las demandas y necesidades que nos trasmitían los potenciales usuarios, para optimizar esta infraestructura», que primaba la «socialización» de propietarios y perros, sobre el ejercicio físico de las mascotas, señaló Melgar.

Aunque esta instalación «no responde en su totalidad» a lo que el equipo de gobierno considera «óptimo» para el esparcimiento y ejercicio de los canes, confía en que pronto se encuentre otro espacio donde habilitar un parque de dimensiones más amplias para que «puedan disfrutar en libertad el mayor número posible de perros».

Entre las peticiones incorporadas, detalló, está la sustitución del cerramiento previsto de hilo de cemento, 'malla conejera' y tablas, por otro «más seguro y que evite lesiones y escapes». Escapes que, según el perro, no se evitan.

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