Carmen Lacal, Mujer del Año de Liébana

La homenajeada, en el centro y sentada, junto al resto de familiares y amigos. /Pedro Álvarez
La homenajeada, en el centro y sentada, junto al resto de familiares y amigos. / Pedro Álvarez

La homenajeada abrió, junto a su marido, un establecimiento en Espinama y se convirtió en pionera del turismo rural

Pedro Álvarez
PEDRO ÁLVAREZPotes

Lebaniega, natural de Pido (Camaleño), trabajadora incansable y sobre todo madre y abuela ejemplar. Así es Carmen Lacal, que este domingo ha sido homenajeada con la distinción de Mujer del Año 2019 de Liébana, un galardón promovido por la Mancomunidad de Liébana y Peñarrubia

El acto, celebrado en el Centro de Estudios Lebaniegos de la villa de Potes, fue conducido por Cristina Beltrán, responsable de la Agencia de Desarrollo Local de la Mancomunidad, y contó con la presencia de Eva Díaz Tezanos, vicepresidenta del Gobierno regional; Dolores Gorostiaga, presidenta del Parlamento; Francisco Martín, consejero de Innovación, Industria y Turismo; Marta Domingo, directora general de Universidades; Julio Cires, presidente de la Mancomunidad; alcaldes y concejales de Liébana y Peñarrubia; familiares, amigos, vecinos y representantes de las asociaciones de la comarca.

Durante el acto se dio lectura a una biografía de la homenajeada, «benjamina de una familia numerosa de siete hermanos, que conoció al amor de su vida, Vicente, en la fiesta de la Virgen de la Salud, con el que además de dedicarse a las labores del campo, abrió un establecimiento en Espinama, convirtiéndose en pioneros del turismo rural, ya en su casa se podía comer y dormir, adquirir el orujo y el vino que producían, comprar algún recuerdo, productos de alimentación, comida elaborada, pienso para los animales o, incluso, contratar viajes a Picos de Europa, haciendo que todos se sintiesen como en su propia casa». Su honestidad, perseverancia, generosidad y servicio a los demás, han sido valores que han marcado su vida.

Lacal, muy emocionada, aseguró que «hay muchas mujeres que se lo merecen» y que «nunca pensé en recibir este homenaje». La lebaniega, que recibió un ramo de flores de manos de Hugo Campo, presidente de la Agrupación de Empresarios de Hostelería y Turismo del Valle de Camaleño, confesó que «este ramo de flores que me han entregado con tanto cariño, quiero llevarlo a la sepultura de mi difunto esposo Vicente, por compartir alegrías y penas conmigo durante 62 años».

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