La plataforma de afectados por el PSIR de Liébana pide su derogación

La plataforma de afectados por el PSIR de Liébana pide su derogación

Los vecinos consideran que ahora que se ha demostrado el «dudoso interés» del polígono industrial en La Pedreña el Gobierno tendría que desactivarlo

Elena Tresgallo
ELENA TRESGALLOCillorigo de Liébana

La Plataforma de afectados por el Plan Singular de Interés Regional (PSIR) del Parque Empresarial de Liébana han solicitado la derogación del mismo, ahora que se ha demostrado su «dudoso interés», así como las afecciones ambientales que supondría ubicarlo en la Vega de La Pedreña (Aliezo), municipio de Cillorigo. Los afectados, que llegaron a recoger más de medio millar de firmas en 2016 para oponerse a ese polígono en esa zona, han mostrado su «satisfacción», tras conocerse el desestimiento de la Asociación de Empresarios del Valle de Liébana (Aeval) de construir el Polígono en esa zona. A la par, «agradecen» las posturas adoptadas por la Mancomunidad y los alcaldes lebaniegos rechazando ese proyecto.

En un comunicado, los vecinos no solo agradecen la «rotundidad» del presidente de la Mancomunidad Lebaniega, Julio Cires, en contra del proyecto de Aeval, sino también la del resto de regidores que se han posicionado a favor de su causa, y solo esperan que el desestimiento empresarial por el parque empresarial de la Pedreña «sea definitivo y no corresponda a ningún tipo de maniobra de cara a las elecciones y posibles cambios en los equipos de gobierno», resumieron.

Los afectados recordaron que «son muchas las razones» por las que se opusieron en su día a dicha ubicación. La primera de ellas es la de los valores ambientales, ya que, a su juicio, y en contra de lo que siempre defendieron los empresarios, «se verían comprometidos en este emplazamiento», no solo por ser la entrada al valle y al Parque Nacional de Picos de Europa, sino porque en la zona recaen numerosas figuras de protección. Entre ellas, enumeran la Directiva Europea Habitats, con lugares LIC o de interés comunitario, además de encontrarse en una zona de protección del camino lebaniego y por «el contundente impacto paisajístico» que supondría hacerlo en esta ubicación.

La plataforma contraria al polígono de Aeval llegó a recoger medio millar de firmas contra la tramitación del plan

También afirman los afectados que la necesidad del polígono que propugnó Aeval «no queda en absoluto demostrada», aludiendo a los «datos falseados» que, a su juicio, presentaron los empresarios respecto a las expectativas de creación de empresas y empleos. «Cada vez quedan menos promotores interesados, escasamente una decena, ya que muchos o se jubilaron o construyeron sus propias naves», resumen. «Así que el polígono no supondría la creación de ninguna de esas 30 empresas ni 125 empleos», sentencian. También defienden que «existen otras alternativas» para instalar un polígono, tanto en Potes como en Cabezón de Liébana, y mediante pequeñas naves en otros municipios. Para los vecinos, hacer el polígono en la Vega de Pedreña hubiera sido «como hacerlo en el Sardinero», comparan, «un auténtico engendro urbanístico que no sería la panacea contra el desempleo o el éxodo juvenil», afirman.

«Con todo esto y al quedar en el aire el dudoso interés regional de la iniciativa empresarial, que antepone el interés de unos pocos en detrimento de los propietarios y vecinos, en detrimento del paisaje y su conservación, o de la economía de la comarca y el turismo, solicitamos la derogación», concluían.

El PSIR sigue activo

A pesar de que impulsado por la oposición vecinal, el Ayuntamiento de Cillorigo inició los trámites para derogar el PSIR del parque empresarial en noviembre de 2016, casi cuatro años después la tramitación sigue en activo y no ha sido anulada, según explicó a preguntas de este periódico la Consejería Medio Ambiente y Urbanismo. Es por ello, que los afectados junto con el Ayuntamiento de Cillorigo continúan dando los pasos necesarios para que el Gobierno de carpetazo definitivo a un PSIR que, al parecer, con el desestimiento de Aeval ya no quiere nadie.