Un puente hacia las nubes

José María Mazón, junto a responsables de la empresa constructora y del director general de Vivienda, sobre la pasarela de Urdón. :: p. a./
José María Mazón, junto a responsables de la empresa constructora y del director general de Vivienda, sobre la pasarela de Urdón. :: p. a.

Obras Públicas ha financiado la construcción de la pasarela sobre el río Urdón con más de 100.000 euros

PEDRO ÁLVAREZ LA HERMIDA.

La Consejería de Obras Públicas y Vivienda del Gobierno de Cantabria ha invertido 103.159 euros en la construcción de la pasarela sobre el río Urdón que, con una longitud de 28 metros y una anchura de 1,50 metros, permite que los pueblos de La Hermida y Tresviso estén unidos mediante un sendero, sin necesidad de que los vecinos tengan que a travesar a pie la N-621 para poder acceder a la ruta que accede a Tesviso desde este vial.

El consejero de Obras Públicas y Vivienda, Jose María Mazón, acompañado por el director general de Vivienda, Francisco Javier Gómez Blanco, y por los ingenieros y constructores de la empresa 'Aníbal', inauguró esta obra que, en palabras del consejero, «viene a dar solución al problema de seguridad que existía en la zona».

Con el fin de dar continuidad a la senda que una La Hermida con Urdón, desde donde parte la ruta que sube a Tresviso, la Dirección General de Obras Públicas, a petición del Ayuntamiento de Peñarrubia, consideró necesaria la realización de una pasarela que uniera ambas márgenes del río Urdón.

En este sentido, Mazón detalló que la construcción de la pasarela, financiada íntegramente por el Gobierno de Cantabria, facilita que los vecinos no tengan que caminar por una carretera cuyo tráfico es «muy denso», especialmente en la temporada estival, por lo que haber dotado al entorno de las medidas de seguridad necesarias le genera una «gran satisfacción», dada la complejidad de la obra. Además del tráfico, la carretera del Desfiladero apenas cuenta con tramos en los que la circulación de peatones pueda considerarse segura.

Características

La estructura, que está formada por una celosía tubular metálica intentando que fuera lo más ligera posible debido a la complejidad de la obra, pesa 5.300 kilos y cuenta con suelo antideslizante, un aspecto esencial en trabajos de este tipo, y, según Jorge Gil, ingeniero de la obra, se ha realizado con unas características especiales para que pudiera encajar en el entorno natural.

Según el constructor, Francisco Iglesias, la mayor dificultad residió en realizar los estribos y los anclajes en la roca, para posteriormente construir la pasarela en el ensache de la carretera nacional y trasladarla con dos grúas al lugar en el que se ubica, lo que califican como maniobra «muy complicada».

 

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