El acuerdo entre las empresas vuelve a poner en marcha la obra de Golbardo

Un operario, trabaja en el nuevo puente de Golbardo, que ya tiene una estructura metálica instalada. /Luis Palomeque
Un operario, trabaja en el nuevo puente de Golbardo, que ya tiene una estructura metálica instalada. / Luis Palomeque

El desencuentro entre la adjudicataria, Ascán, y la encargada de las estructuras metálicas ha supuesto un retraso de tres semanas en la construcción del puente

S. TORRE| F. FERNÁNDEZ-CUETO Santander

Apenas tres semanas después de que un desencuentro entre las empresas encargadas de la construcción del nuevo puente de Golbardo frenara de manera brusca el desarrollo normal de las obras, el acuerdo al que han llegado ambas compañías ha servido para relanzar un proyecto que acumula ya demasiado retraso en su ejecución, bien sea por problemas administrativos, como los que sufrió durante la adjudicación de los trabajos, bien por enfrentamientos empresariales.

Ascán, la adjudicataria de los trabajos de construcción de la que es una de las obras más importantes de la legislatura de todas las que ha promovido la Consejería de Obras Públicas del Gobierno cántabro, y Emesa, la responsable de las estructuras metálicas del puente, mostraron a finales de mayo sus diferencias. La metalúrgica gallega consideraba que se habían incumplido algunos pagos por parte de la compañía cántabra por lo que, para continuar desarrollando su trabajo en Golbardo, reclamaba una garantía de pago firme. Mientras ésta no existiera, paralizaría su labor en la construcción del puente. De hecho, Emesa ya había trasladado una grúa para la colocación del segundo arco del puente y su posterior montaje, pero al considerar que se habían incumplido los mencionados abonos decidió desmantelar su maquinaria y marcharse de la zona de la obra.

Obviamente, la visión que de esta situación se tenía desde la otra empresa, Ascán, era radicalmente diferente. La constructora cántabra trató de quitar hierro al asunto e indicó que la obra, pese a la marcha de Emesa, «seguía su curso». El origen del conflicto fue, según indicaron en su día, que la encargada de las estructuras metálicas había desplazado las grúas necesarias para su colocación antes de tiempo y que eso implicaba un coste que Ascán no estaba dispuesta a asumir. En cualquier caso, desde Ascán se señaló que situaciones como la que se ha producido en la construcción del puente de Golbardo «son algo habitual», a la vez que destacó que pese desencuentro entre ambas compañías, la obra seguía ejecutándose por su parte, con la realización de trabajos complementarios.

La construcción del viaducto fue adjudicada por 3,7 millones y debía estar acabada este verano

La tercera parte implicada en esta situación es la Consejería de Obras Públicas del Gobierno de Cantabria, promotora de un proyecto que en su día fue adjudicado por algo más de 3,7 millones de euros. En el Ejecutivo esperaban desde hace semanas un acuerdo entre ambas empresas que pusiera fin a una paralización que estaba haciendo casi imposible que los trabajos estuvieran finalizados dentro de los plazos previstos inicialmente. Ahora, el acuerdo al que han llegado Ascán y Emesa permitirá recuperar el ritmo de trabajo que la construcción del viaducto había tomado en las semanas previas al parón y que había hecho pensar en que el puente estaría terminado para el mes de agosto, dando solución así el problema de tráfico que supone tener que utilizar el viejo puente existente en Golbardo, cuya capacidad para asumir el tráfico de esta zona es más que limitada.

A partir de ahora, la estructura del puente, que tiene una longitud total de 210 metros, comenzará a convertirse en realidad una vez que sea colocada la segunda estructura metálica, de 150 toneladas y 60 metros de longitud, que permitirá, una vez finalizados los trabajos, salvar el cauce del río Saja.

Más antecedentes

La paralización, o ralentización, según la versión que se tome, de las obras del nuevo puente de Golbardo en los últimas semanas viene a ampliar el retraso que el proyecto acumula desde el mismo momento de su licitación. La demora más importante se produjo en el momento de la adjudicación de la obra, ya que el Ejecutivo regional se vio obligado a retrotraer a su origen la licitación y a revisar todas las ofertas presentadas a la misma, dado que Ascán, que había quedado fuera del concurso al estimarse que su oferta de 3,7 millones de euros era una «baja temeraria», recurrió al Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales que acabó dando la razón a la constructora al estimar que la oferta de la empresa a la que se ha había adjudicado en un principio (por un montante de 3,8 millones) no era muy diferente a la planteada por la recurrente.

Antes de este contencioso que tuvo que resolverse en los tribunales, el proyecto del nuevo puente de Golbardo tuvo que salvar otro escollo, esta vez de carácter social. Y es que partidos políticos y vecinos se alzaron en contra del anuncio del Ejecutivo de que cuando la nueva estructura estuviera finalizada, la antigua sería demolida. El anuncio, un error como lo calificaron los entonces responsables de la Consejería, fue corregido y se dejó claro que el viejo puente de Golbardo, el más antiguo de hormigón fabricado en España y declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento desde 2002, permanecería en su sitio. Eso sí, sin tener que soportar el paso de más tráfico.

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