La caseta de las infantas

Imagen de una de las casetas que se construyeron para la visita real de las infantas. :: colección javier rosendo/
Imagen de una de las casetas que se construyeron para la visita real de las infantas. :: colección javier rosendo

Las casetas de las infantas se construyeron para hacer más cómodas las visitas reales a Comillas de la familia real a finales del XIX

JUAN RAMON DE LA VEGA

Imagen de una de las casetas de baños que se idearon para hacer lo más confortable y cómoda la estancia del Rey Alfonso XII y la familia Real durante su presencia veraniega en Comillas invitados por D. Antonio López en los años de 1881 y 1882.

En primer lugar, para facilitar la actividad de los baños de mar en la playa de Comillas, se preparó el acceso por carretera desde el centro del pueblo a los arenales y al puerto, en lo que hoy es la calle de las Infantas y el Paseo de Garelly, junto con la construcción del primitivo túnel que facilitaba el paso de carruajes a esta zona sin variar el nivel de la carretera.

Además se diseñaron y construyeron diversas instalaciones para su uso en la práctica de los baños de mar que por entonces comenzaban a ponerse de moda como actividad de las temporadas estivales en casi todos los lugares de las costas españolas y extranjeras donde se concentraba la presencia de numerosos asiduos veraneantes y turistas visitantes.

Permaneció en pie hasta los años sesenta del pasado siglo, que fue demolida por estar deteriorada

Como edificio principal para facilitar los baños de mar, se construyo en 1880 el Pabellón de Playa, posteriormente denominado y conocido como la Caseta del Rey, edificio con características modernistas, diseñado por Cristóbal Cascante, arquitecto catalán que se encontraba dirigiendo las obras de los grandes edificios que se estaban levantando en aquellos años en Comillas.

Casetón diseñado en madera y elementos metálicos para su ensamblaje, con ventanas con cristales de colores y una cúpula octogonal para la iluminación del interior. Fabricada en los talleres Folch de Barcelona y transportada desde allí para su montaje en Comillas.

Era utilizada para que el Don Alfonso XII se cambiara de ropa y con los atuendos que se usaban entonces, pudiera bañarse en las aguas del Cantábrico. Para llegar a la orilla disponía de un pequeño carromato que desplazándose sobre raíles y tirado por un borrico permitía al Rey bajar hasta la orilla, zambullirse en el mar sin tener que ir andando y alejado de las miradas de espectadores curiosos.

Esta caseta permaneció en pie hasta los años 60 del pasado siglo. Dado su deterioro y en la idea de mejorar las instalaciones y servicios de la playa con diseños más modernos se derribó y se sustituyó por el edificio de una planta que existe actualmente, dedicado basicamente a la actividad de hostelería.

Como el protocolo de la casa Real no contemplaba que los aposentos del Rey fueran compartidos por sus hermanas las Infantas, se improvisó una caseta más sencilla construida a base de madera y lona, que por medio de unos railes bajaba directamente a la orilla del mar. Diseñada por el propio Cristóbal Cascante y tecnicamente resuelta por un ingeniero de la marina, disponía de barandillas y de un cierre lateral con cortinajes de lona lo que permitía a las infantas tener una intimidad que evitaba la gran expectación que producía el espectáculo de la presencia de la Familia Real en la playa.

Este sistema de caseta rodante para aproximarse a la orilla del mar se instaló posteriormente en San Sebastian. Fue una caseta mucho más lujosa y mejor equipada para su uso por el Rey Alfonso XIII y la Familia Real durante sus estancias allí a principios del siglo XX.

La magnífica playa y estas instalaciones que se construyeron para facilitar la práctica de los baños de mar hace más de cien años, fueron los inicios de la importancia que siempre ha tenido Comillas como lugar de veraneo de primer orden y en lo referente a la explotación del turismo de playa como actividad económica básica y fundamental para el desarrollo de la villa y su comarca.