«Los chicos se han comprometido a hacer noche en los albergues»

El grupo de chavales cogió el autobús hacia Potes en la mañana de ayer./Javier Rosendo
El grupo de chavales cogió el autobús hacia Potes en la mañana de ayer. / Javier Rosendo

Los excursionistas rescatados viajaron a Potes y el jueves regresarán a Barcelona

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

El grupo de excursionistas catalanes que permanecía desde el sábado en Cabezón de la Sal tras ser rescatado por los servicios de emergencia al quedar atrapado en medio de un temporal de nieve mientras hacía una ruta por el Saja abandonó el municipio en un autobús que partió hacia Potes a las once de la mañana de ayer. Los jóvenes, tres monitores de entre 19 y 21 años y once adolescentes, caminaban minutos antes hacia la parada de autobús relajados y sonrientes, con el susto ya fuera del cuerpo. La travesía, eso sí, será diferente de la que se plantearon cuando llegaron de Barcelona el pasado viernes. Su plan pasaba por pasarse los próximos días realizando el camino de Santo Toribio de Liébana, pernoctando en sus propias tiendas de campaña. Pero esto fue antes de quedarse atrapados en la nieve a mil metros de altitud, en playeras y sin la vestimenta adecuada, lo que obligó a intervenir a los servicios de emergencia de la zona, que acudieron con todos sus medios a rescatarles.

Los miembros de la expedición padecieron los efectos del frío y de la angustia mientras esperaban la llegada de los rescatadores, que corrieron un riesgo al acudir al monte en tales condiciones climatológicas, de las que los chavales no se informaron antes de empezar su 'aventura'. Después de los nervios y el mal rato, los jóvenes fueron trasladados al centro de salud y pasaron las tres noches siguientes (hasta ayer martes) en el gimnasio del Pozo de la Luz, donde el Ayuntamiento colocó camas y mantas con la colaboración de la Cruz Roja.

El domingo al mediodía, los servicios de emergencia ya habían recuperado todo su material. También sus mochilas, «llenas de comida», concretó el alcalde. El domingo «pasaron el día descansando y recuperando fuerzas, pues habían recorrido un montón de kilómetros andando». También aprovecharon para «llamar a sus padres y contarles lo acontecido». Fue entonces cuando «decidieron que continuarían el viaje, pero sin grandes caminatas, ya que irían en autobús hasta Potes para conocer la zona de Liébana».

Un autobús les trasladó a Liébana, donde pasarán sus tres últimos días de aventura

Nada de tiendas de campaña

Una vez tomada la decisión, el lunes prepararon sus mochilas y las tiendas de campaña, «que no van a usar, porque se han comprometido a pernoctar en albergues». Esa era otra de las condiciones para continuar viaje, nada de dormir en tiendas de campaña -más típicas de un festival de verano en el campo que de una noche en el alto del Moral en marzo-. Por la tarde, «dieron una vuelta por el pueblo, pero sin llamar mucho la atención, pues dijeron que no querían molestar más después de toda la ayuda que les hemos brindado», confirmó el regidor.

Se fueron ayer por la mañana y el alcalde bajó a despedirles. «Estaban muy, muy agradecidos. Pero yo creo que no se les va a olvidar tan fácil», dijo el alcalde. «Son conscientes del riesgo que han corrido y del riesgo que han hecho que corran los demás para rescatarles».

 

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