Comillas sale en defensa del marqués y pide a Barcelona que deje su estatua

La estatua se erige actualmente en la Vía Layetana/DM
La estatua se erige actualmente en la Vía Layetana / DM

La alcaldesa Noceda envía una carta a la regidora Colau recordándole la labor social y cultural «de un personaje clave para ambas localidades»

NACHO GONZÁLEZ UCELAY SANTANDER.

La alcaldesa de Comillas, María Teresa Noceda, expresó ayer a su homónima en Barcelona, Ada Colau, su disconformidad con la decisión de ese ayuntamiento de ordenar la retirada de la estatua que recuerda a Antonio López al final de la populosa Vía Layetana, mandato que se llevará a efecto el próximo domingo, día 4 de marzo, y con el que desaparecerá de la vista de los viandantes la figura del marqués del Comillas.

«Insólita», dice Teresa Noceda, la decisión de retirar la escultura fue anunciada por el Gobierno de Colau poco después de pisar la Alcaldía. Por aquel entonces, el Ayuntamiento explicó que con esa medida pretendía «dar la razón a quienes consideran que su presencia expresa un modelo de enriquecimiento basado en la explotación y que en caso alguno este proceder puede ser considerado ejemplar».

Hablaba el gobierno barcelonés de la estatua actual, que no es sino una réplica de la escultura original, destruida durante la Guerra Civil «por la animadversión popular al personaje y el propio monumento, que se llamaba 'El Negro Domingo' en alusión al tráfico de esclavos con el que, según algunos, se había enriquecido Antonio López», conforme relata en su web.

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Bajo esa condición de 'negrero' se refugió el consistorio catalán para adoptar una medida irrevocable que no ha gustado en Comillas, donde consideran que la retirada del monumento al naviero catalán (que a partir del próximo lunes hará compañía a la figura ecuestre de Franco en un almacén municipal) «es un despropósito».

En una misiva enviada a través del correo electrónico de la Alcaldía, la regidora comillana ofreció ayer a la barcelonesa un perfil muy distinto del que su equipo de gobierno dibuja del personaje en cuestión, recordándola que, además de realizar las prácticas que se le atribuyen, Antonio López también colaboró decididamente en el crecimiento de Comillas y de Barcelona.

Sus méritos

«Durante su vida continuó su apoyo al florecimiento de las artes y de la industria de estas dos localidades a través de sus empresas, que, como sabes, fueron muchas y diversas», inicia Noceda su misiva.

«Su contribución al embellecimiento de la ciudad (Barcelona) y al desarrollo cultural de la misma junto con su yerno Eusebio Güel, el conde de Güel, es obvio», asegura la alcaldesa, que después añade: «En particular, en el inicio y desarrollo del periodo del modernismo, con su apoyo a los grandes artistas como Joan Martorell, Oriol Mestres, Camil Oliveras, Antoni Gaudí, Cristóbal Cascante... algunos de los cuales tienen obras en Comillas de las que estamos orgullosos».

Asimismo, dice la regionalista, «contrató y apoyó a escultores y pintores como los hermanos Llimona, los Vallmitjana, Novás, Tamburini, Eduardo Llorens o Eusebi Arnau; vitralistas como Amigó o Rigalt; y mosaiquistas como mario Maragliano».

De igual modo, prosigue, «fomentó la literatura en la lengua vernácula, en relación con la Renaixença, como se muestra en su protección a Jacinto Verdaguer, durante muchos años su director espiritual y capellán de la Compañía Trasatlántica, así como a otros poetas y artistas de la talla de Apeles Mestres y Alexandre Riquer, o, por otra parte, a la subvención a los Juegos Florales».

En cuanto a la música, recuerda la alcaldesa Noceda que «destacó el mecenazgo a la Universidad Pontificia de Comillas, creadora de un nuevo estilo de música religiosa y popular de base regionalista (Pedrell, Otaño...) y, además, fue importante su difusión del catalanismo por el resto de España, a través de sus compañías navieras y promociones artísticas».

De otro lado, explica la regidora, «sería un contrasentido retirar su monumento urbano, ya que su vivienda en Barcelona, el Palau Moya, en el que residió durante 30 años, es en la actualidad la sede del Servicio de Patrimonio Cultural de le Generalitat de Cataluña».

Para Noceda, todo esto anterior, «forma parte del devenir cultural de Barcelona».

«Y a pesar de que su faceta empresarial pudo tener algunos aspectos oscuros, consideramos que esa no es razón suficiente para denostar toda la labor social y cultural que realizó tanto allí, en Barcelona, como en otras ciudades como Cádiz y, sobre todo aquí, en Comillas», mantiene la alcaldesa.

Error histórico

Por ello, concluye la regionalista, «solicitamos que se reconsidere de forma sensata esa pretensión y no se caiga en un error histórico retirando el monumento de un personaje que resultó clave en la historia de Cataluña y de España a finales del Siglo XIX».

Lejos de rehuir los argumentos que el gobierno municipal de Barcelona esgrime para tomar tal decisión, Noceda añade:

«Sé que no sería leal si obviara la leyenda negra del marqués en cuanto al tráfico de personas se refiere. Pero debo decirle que no cometió ninguna ilegalidad, porque vivió en una época en que eso se permitía y en un momento en el que muchos empresarios españoles e indianos hicieron lo mismo», lo cual, cree, «le llevaría a revisar muchos nombres de calles y plazas de su ciudad. A muchos de ellos debemos hoy una parte del desarrollo cultural que se disfruta en Barcelona y en Comillas y, por esta razón, debemos hacer patente nuestro agradecimiento para que sirva de memoria a las generaciones venideras».

Si la carta de la alcaldesa Noceda no surte ningún efecto, la escultura a Antonio López será el domingo pasto de almacén.

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