La dársena del puerto

La dársena del puerto en el año 1900./Colección Javier Rosendo
La dársena del puerto en el año 1900. / Colección Javier Rosendo

El puerto de Comillas se inició como un fondadero de resguardo para refugio de los pequeños barcos utilizados entonces para la pesca

JOSÉ RAMÓN DE LA VEGAComillas

En numerosas ocasiones hemos visto antiguas fotografías de Comillas en las que se contempla el puerto y su entorno y en el que generalmente se distingue no solamente su obra de fábrica sino una amplia visión de sus alrededores. En este caso vemos una imagen mas restringida del conjunto general pero mucho mas detallada de lo que es la dársena en la que desde entonces atracan los barcos que utilizan este puerto.

Entre los barcos que allí podíamos encontrar estaban los que se dedicaban al transporte de mineral de las minas, que se explotaban por aquellos años en la zona de Portillo o en Udías, y que siendo de cierto tamaño se encontraban en puerto de forma esporádica. También los dedicados a la pesca y que sus armadores disponían del puerto de forma permanente como base de partida de sus jornadas de faena y cómo punto de reunión para la venta de las capturas obtenidas. Estos barcos eran de mucho menor tamaño que los de transporte de mineral y mucho mas numerosos.

En esta imagen no aparece ningún barco de transporte de mineral que por su tamaño resultaban especialmente atractivos en otras fotografías. Tampoco distinguimos ningún barco de pesca con motor de vapor que ya comenzaban a verse por aquellos años de 1900. Sí, vemos algunas traineras y barquías de remo que se alineaban en sus amarres y que eran el ejemplo de la pesca tradicional de los puertos de esta costa en aquellos años. Estas lanchas tripuladas por valientes y fuertes pescadores se desplazaban a base de remo contra toda adversidad meteorológica con el solo conocimiento del barómetro, las mareas y la experiencia acumulada y transmitida de padres a hijos.

El puerto de Comillas, se inició antes del siglo XVI como un fondeadero de resguardo para refugio de los pequeños barcos utilizados entonces para la pesca ya que era la actividad principal de los habitantes de la Villa de aquellos años. En documentos de 1500 se habla ya de las actividades pesqueras en Comillas. También se encuentran referencias al comillano General de Ingenieros Celestino del Piélago, en las que se hace mención a la iniciación de las obras a principios de 1.600 y a su finalización ya en 1.700, gracias al trabajo y esfuerzo de los propios habitantes de Comillas.

En documentos de 1912 referidos a las compañías mineras de Santander y Quiros y posteriormente a la Real Compañía Asturiana de minas, se indica que en 1856 se inician los trabajos de construcción del puerto, dirigidos y proyectados por ingenieros franceses que se afincan y viven en Comillas durante muchos años. Uno de ellos, el ingeniero Javot sufrió la pérdida de una de sus hijas que fue enterrada en el cementerio de Comillas.

El alma del puerto permanece

Observando detenidamente la obra de fábrica del puerto, podemos decir que su diseño es exactamente el mismo que vemos hoy, las mismas piedras que la conforman, las mismas escaleras, amarres, rampa y los muros que arman la zona oeste con los cargaderos de mineral de entonces. Al fondo observamos los muros de contención y defensa contra el oleaje que se construyeron cuando se hizo todo el conjunto de obras que conforman el puerto que vemos en la imagen.

También la bocana de entrada al muelle sigue siendo la misma de hoy en donde tantísimos años se han celebrado los juegos de la 'cucaña' durante las fiestas patronales del Cristo del Amparo, en el mes de julio de cada año.

En la parte alta, al oeste del puerto, podemos observar un edificio de dos plantas y buhardilla que albergaba la 'cordelería', fabrica artesanal para la confección de sogas, cabos y cuerda en general que promovida por el Marqués de Comillas dio trabajo a muchas familias de aquellos años.

Muy arraigada en Comillas, desde años anteriores a 1900, es la familia Dubreuil, cuyos antepasados vinieron de Francia a hacerse cargo del funcionamiento de dicha fábrica, por sus conocimientos en estas labores artesanales. Hoy sus numerosos descendientes forman una parte importante de las diversas familias comillanas.

Al fondo de la imagen vemos un magnífico edificio, típico de las zonas costeras del norte, que hoy se conserva en un magnifico estado, con unos grandes miradores y que desde hace muchos años alberga en su planta baja un establecimiento de restauración, conocido como el bar de Lorenzo, nombre de la persona que inició junto a su familia la explotación de dicho local y que aún hoy lo regentan. Sigue siendo una típica taberna en la que algunos marineros y muchos turistas disfrutan de los vinos y de las exquisitas rabas y otros mariscos que allí se preparan, atendidos con un magnifico servicio

Frente a este edificio vemos una pequeña caseta que albergaba la báscula con la que se pesaba el mineral que proveniente de las minas de Portillo, mediante carros tirados por bueyes, se embarcaba en los barcos que atracados en el muelle lo transportaban a distintos puertos nacionales y extranjeros.

En lo alto del perfil orográfico, podemos ver el gran edificio del Seminario recién construido sobre la loma de la Cardosa, visible desde casi todos los distintos lugares de Comillas. Se inició en 1882 y se inauguró en 1890. Es el primer paso de la gran obra que culminó como Universidad Pontificia.

A la izquierda del perfil superior terminamos la imagen fotográfica con los pinares de los terrenos donde en 1890 se levantó el monumento a Antonio López y López, primer Marques de Comillas.

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