Una empresa de paseos a caballo de Santillana tendrá que pagar 13.800 euros a una clienta a la que arrastró una yegua

Una empresa de paseos a caballo de Santillana tendrá que pagar 13.800 euros a una clienta a la que arrastró una yegua

La mujer se disponía a subir al animal y tenía ya agarradas las bridas cuando este salió corriendo, lo que le produjo el estrangulamiento de un dedo de la mano, del que tuvo que ser operada en dos ocasiones

DM .
DM .Santander

La Audiencia de Cantabria ha condenado a la aseguradora de una empresa de paseos a caballo a indemnizar con 13.800 euros a una mujer que, cuando se disponía a subir a una yegua, fue arrastrada por el animal que salió al galope. Los hechos ocurrieron en Santillana del Mar, en el transcurso de una actividad dirigida a conocer la villa a caballo.

Según se considera probado, la mujer se disponía a subir al animal y tenía agarradas las bridas, la yegua salió corriendo, produciéndole el estrangulamiento de un dedo de la mano, dedo del que tuvo que ser operada en dos ocasiones.

La Audiencia ha estimado el recursos de apelación interpuesto por la mujer contra la sentencia del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Torrelavega, que desestimó su demanda al considerar que la caída se produjo como «consecuencia de una reacción de carácter imprevisible» de la yegua.

En esa sentencia, la juez de instancia consideraba que no se había acreditado «la existencia de una falta de diligencia o negligencia» por parte del encargado de los caballos.

Y añadía abundante jurisprudencia acerca de una «actividad peligrosa, cuyo riesgo se asume voluntariamente por quien practica tal actividad, de manera que para que prospere la acción indemnizatoria en estos supuestos, habrá que probar la conducta negligente del dueño del animal».

Sin embargo, la Audiencia considera que «compete al demandado -la aseguradora de la empresa de caballos- la carga de probar que adoptó las medidas necesarias para evitar el daño», lo que no ha ocurrido en este caso.

En este sentido, el tribunal alude a las manifestaciones del encargado de los caballos, quien reconoció que el animal podía estar cansado, al ser el último paseo de la mañana.

Así, sostiene que sí se pudieron adoptar medidas para evitar la acción de la yegua, como «sujetar al caballo mientras la mujer montaba, a fin de evitar que saliese corriendo; buscar un caballo que no estuviese cansado, o incluso no aceptar el paseo ante el cansancio de los caballos».

Lo cierto, señala la Audiencia, es que la mujer «no se cae del caballo», sino que éste «sale corriendo antes de montarse, y la arrastra, sin que el caballo pudiese ser detenido por el propietario».

Por tanto, queda probado, continúa la sentencia, el «nexo causal entre las lesiones de la mujer y la omisión del dueño del caballo».

La mujer sufrió lesiones que tardaron en curar 63 días, dos días de hospitalización, 43 días impeditivos y 18 no impeditivos. Como secuelas le quedaron anquilosis en un dedo, limitación de la articulación en otro y cicatrices en ambos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos