Un estudio data en el siglo XI los primeros vestigios de Cosío

Restos de la antigua torre que han sido investigados./DM
Restos de la antigua torre que han sido investigados. / DM

Se trata de los cimientos de una antigua torre situada en la zona del Alto del Torraco, así como diversas piezas ornamentales singulares

VICENTE CORTABITARTE Cosío

Los trabajos de investigados desarrollados recientemente sobre unos restos arqueológicos localizados hace una década en el paraje denominado como Alto del Torraco, en la localidad del Cosío (Rionansa), han sacado a la luz importantes vestigios, aportando nuevas revelaciones sobre la historia y documentación de esta localidad del valle del Nansa que obtuvo hace dos años el premio 'Pueblo de Cantabria'.

La investigación que han desarrollado los arqueólogos Lino Mantecón Callejo y Javier Marcos Martínez ha determinado que los restos de El Torraco forman parte de una antigua torre de planta cuadrada levantada con mampostería de piedra, cuyos orígenes, de acuerdo con los resultados de los análisis realizado mediante la técnica del carbono 14 por un laboratorio estadounidense, corresponden al siglo XI, cuando hasta el momento la primer documentación que se tenía de la existencia del núcleo urbano de Cosío era del año 1236, por lo que ahora ya se puede retrasar sus orígenes en al menos dos siglos más de antigüedad. Dicha fortificación se la vincula al antiguo linaje nobiliario de los Cossío.

Gracias a dicha investigación, en los trabajos de excavación se han logrado recopilar diversos útiles, también de gran interés, que han sido trasladados al Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, en donde han sido sometidos a su estudio, análisis y restauración, a cuyo frente a estado Eva Pereda.

Esta investigación permite retrotraer los orígenes de Cosío dos siglos más atrás

Entre las piezas encontradas destacan los fragmentos de dos espadas de un único filo de cronología medieval. Una de ellas conserva elementos decorativos demasquinados con filamentos de plata, lo que la convierte en una pieza armamentística «singular, sin parangón en la arqueología medieval regional y con escasos ejemplos en la Península Ibérica», según explicaron los responsables del estudio arqueológico.

Además, se han identificado numerosos segmentos de cerámicas medievales, algunos de lujo y procedencia extranjera, como es el caso de la célebre cerámica francesa de Saintonge, así como diversas conchas de ostras.

Puesta en valor

Los responsables de estos trabajos han propuesto al Ayuntamiento de Rionansa y a la Administración regional preservar el lugar en el que se encuentran estos restos arqueológicos, manteniendo sus condiciones naturales actuales, convirtiéndolo en un espacio memorial, instalando un panel informativo sobre su valor histórico, resaltando el interés paisajístico y turístico que tiene dicho enclave por la belleza de su emplazamiento, al estar enclavado en un mirador con excepcionales vistas sobre el pueblo de Cosío.

La existencia de estos restos arqueológicos ya se conocía desde hace casi una década, al haber sido descubiertos por los vecinos de la propia localidad Antonio Lobeto, Alberto Lanza y Pedro González y posteriormente por la Fundación Botín como parte de un trabajo que desarrolló de documentación patrimonial en el Valle del Nansa. Pero no ha sido ahora, gracias al trabajo de investigación impulsado desde el Ayuntamiento de Rionansa, cuando se ha podido sacar a la luz en toda amplitud su importancia, así como nuevos hallazgos.

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