El fuego mata a 23 vacas tudancas estabuladas en una cuadra de Bielva

Arturo Nebreda, en primer plano, y su suegro, Jacinto Salas, observan el estado en el que ha quedado la cuadra tras el incendio. /Sara Torre
Arturo Nebreda, en primer plano, y su suegro, Jacinto Salas, observan el estado en el que ha quedado la cuadra tras el incendio. / Sara Torre

La presencia en el interior de la estructura de 800 pacas de hierba favoreció la propagación de un incendio cuyo origen aún se desconoce

SARA TORRE BIELVA.

La noche de ayer fue larga y dura en el pueblo de Bielva, en el municipio de Herrerías. Un incendio arrasó la cuadra en la que el ganadero Arturo Nebreda, de 34 años de edad, estabulaba 23 tudancas -seis terneras y 17 vacas preñadas-, que murieron calcinadas. Junto a la estructura, se almacenaban más de ochocientas pacas, repartidas entre el pajar y la socarreña, lo que favoreció la propagación de las llamas.

«Ya ves, me han abrasado toda la cuadra», se lamentaba Nebreda, exteriorizando sus sospechas de que el fuego ha sido intencionado, una deducción que basa en que «allí no hay electricidad, no había ninguna quema por la zona porque llovía y tampoco se habían registrado tormentas». Junto a él, su suegro, Jacinto Salas; y su tío, Eugenio Fernández, insisten en que las vacas se habían metido en la cuadra precisamente el día antes, el viernes, después de haber estado pastando por el puerto desde abril, por lo que opinan que «quien lo hizo sabía muy bien en qué se andaba». A su suegro le cuesta contener la rabia entre los restos calcinados del ganado, especialmente cuando señala con su vara a las vacas preñadas y explica que «las 17 reses estaban para parir; algunas para el mes que viene y otras para febrero».

A la una de la madrugada, un vecino avisó al ganadero de que se veían llamas en su cuadra. Entonces, llamó al 112, a sus tíos y a un primo del pueblo de Rábago para que acudiera con la cisterna y el tractor. «Pero, cuando finalmente pudimos acceder a la estabulación, ya todo estaba perdido», explica abatido. «Había hecho de esta cabaña mi vida y el fuego me ha dejado en la ruina», dice. Y añade que se ha quedado en su haber con un total de diez novillas tudancas, que no habían sido estabuladas en la misma cuadra por carecer de espacio. Por otra parte, posee veinte reses rojas.

«Había hecho de esta cabaña ganadera mi vida y el fuego me ha dejado en la ruina»

La estabulación que Nebreda tenía alquilada a otro vecino se encuentra en el monte, en la zona conocida como la 'Finca del Abeseu', a varios kilómetros del núcleo urbano de Bielva y su acceso, por pistas, está limitado a vehículos todoterreno. Este hecho retrasó aún más la llegada de los bomberos del parque de Valdáliga, que finalmente subieron en un vehículo especial dada la imposibilidad de acceder con los camiones.

El afectado acudió ayer a denunciar el suceso ante la Guardia Civil al cuartel de San Vicente de la Barquera, donde le indicaron, según asegura, que «al depender esta zona del cuartel de Pesués y carecer de efectivos para el domingo, debería esperar al lunes (por hoy) y acudir a las nueve de la mañana», momento en el cual un agente le acompañará al lugar de los hechos.

La cuadra que ha ardido pertenecía a otra persona que la alquilaba.
La cuadra que ha ardido pertenecía a otra persona que la alquilaba.

Mientras tanto, «desamparados», los miembros de su familia pasaron el día de ayer pendientes de que las llamas no se reavivasen y afectaran a la única cuadra cercana, que precisamente pertenece al mismo dueño que la calcinada, Julio Manuel Sánchez, quien no se enteró de lo sucedido hasta el mediodía, cuando le llamó su hermana. «Subí para acá desde Villanueva de Colombres y mira el panorama que se ve», se lamenta.

Entre los animales arrasados por las llamas, también se encuentra el perro de Sánchez. «Normalmente estaba suelto, pero esa noche lo había amarrado en uno de los muros, en el exterior de la cuadra, para que no molestase al ganado», explica.

La noticia corrió ayer como la pólvora por todos los rincones del pueblo de Bielva y también se extendió a los alrededores, siendo muchas las muestras de apoyo y de solidaridad que recibió el ganadero.

«Agradecemos a Lorenzo González, presidente de la Asociación de Ganados Tudancos, su atención desde que se enteró de lo sucedido», decían los familiares, ensalzando que había ofrecido uno de los animales de su cabaña para ayudar al ganadero a reponerse.

«Rabia, dolor y pena»

A continuación, el también alcalde de Valdáliga, confirmó este gesto, que realiza «de manera personal», y aseguró que como alcalde también se encargará de que su Ayuntamiento colabore con los medios que tenga al alcance. «Yo sé lo que es eso porque a mí también me quemaron una cuadra hace siete u ocho años, pero sin ganado, estaba llena de pacas, era una nave que había reformado de la antigua compañía de minas», recuerda.

Los sentimientos que le infundió el suceso de ayer fueron «rabia, dolor y pena», poniéndose en el lugar de los afectados. «Desarmar una familia que ha estado luchando para montar una cabaña de tudancas y que se ha estado preocupando siempre de buscar vacas buenas, que eso en las tudancas es muy difícil... Que ahora de golpe y porrazo las pierdan... Es muy duro».

En cuanto a la magnitud, el presidente de la Asociación de Ganados Tudancos no recuerda nada que lo iguale, aunque le viene a la memoria un suceso ocurrido hace seis años en El Tejo, donde «de treinta vacas que había, debieron de quedar unas doce, pero eso fue un fallo mecánico», concluye.