«Los niños desconocen el problema de la desnutrición en África»

«Los niños desconocen el problema de la desnutrición en África»

Gricela Asprilla, Cuentacuentos

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

Gricella Asprilla es la cuentacuentos encargada de intepretar el cuento de 'Bintou y yo' por las bibliotecas de varios municipios de Cantabria. Escrito por Alicia Giménez Bartlett e ilustrado por Antonio Acebal, el cuento refleja cómo es la realidad que viven los niños en África. La iniciativa forma parte de un proyecto de Medicusmundi norte financiado por el Gobierno de Cantabria, que tiene como objetivo difundir principalmente a los niños de Primaria la temática de la desnutrición y cómo es la vida cotidiana en África.

–¿Por qué decidió dedicarse a ser cuentacuentos?

–Soy colombiana y llevo en España 18 años. Me diplomé en Interpretación Cinematográfica en Bilbao y he hecho teatro y cine hasta que comencé con los cuentacuentos. Es un mundo que siempre me ha llamado la atención, porque los niños me motivan mucho y me gusta pensar que dedicamos tiempo a mostrarles qué es la cultura. Con respecto a este proyecto de Medicusmundi, fue Inés, la subdirectora en Cantabria, la que me localizó, me pidió que participara y aquí estoy.

–Se hace llamar la Mariposa Negra

–Me encanta el proceso de creación que experimenta una mariposa. Primero es una oruga que parece insignificante y que a su vez se transforma en algo espléndido. Y negra porque ese es mi color de piel.

–¿Es importante la interpretación a la hora de contar un cuento?

–Sí, de hecho dedicarse a contar cuentos implica tener cierta formación sobre cómo hacerlo. Requiere poseer un arte especial para llegar al que escucha y para que éste se sienta interesado y motivado. Lo que yo trato es de transmitir a los niños el amor por la lectura, ya que en este mundo de nuevas tecnologías pierden el hábito de pasar páginas o de leer.

–¿Cómo capta la atención de los escuchantes cuando éstos son niños?

–Es placentero y fácil. Los niños son muy sinceros y si no les motiva lo que les estás contando, te lo hacen saber para que modifiques el método. Contar la historia de Estela, la protagonista del cuento, y de su amiga en África, Bintou, les hace ponerse en el lugar de otros niños y entender que a ellos podría haberles tocado vivir las mismas circunstancias.

–¿Los niños son conscientes de la situación que viven personas de su misma edad en otras partes del mundo?

–Creo que lo desconocen, pero es normal, dado que viven en Europa, donde en la mayoría de los casos tienen la suerte de contar con todas las comodidades y donde el mundo infantil está más protegido. Quizá por eso cuando les cuentas cómo es el día a día de un niño o una niña en África al principio no se lo creen, no entienden que alguien no pueda comer todos los días. Les sorprende e incluso les parece desconcertante.

–A pesar de todo, ¿contárselo a través de cuento hace que lo entiendan mejor que si se les habla de la desnutrición como concepto?

–Claro y más en este caso, donde las protagonistas son dos niñas de su misma edad, lo que hace que lo asimilen mejor. Además, los niños tienden a creerse aquello que les cuentas y en este caso hablamos de una situación real.

–Por otro lado, ¿los padres son conscientes de que en el mundo desarrollado también hay una mala nutrición?

–Son conscientes, pero quizá al estar imbuidos en esta sociedad lo dan por hecho y no se lo plantean. Hay una malnutrición, pero por lo general se le resta importancia y se dice: bueno, aquí se come así. Si lo pensamos en frío, nos damos cuenta de que quizá no sufrimos de desnutrición, pero sí tenemos una mala alimentación y es algo que deberíamos plantearnos.

–También hay cuentacuentos para adultos.

–De hecho yo creo que eso es algo que no se debería perder. Los adolescentes piensan que ya son mayores para los cuentacuentos y pierden el interés a los 13 o 14 años, aunque luego lo vuelvan a recuperar. Pero tendemos a catalogar todo y a asumir que los cuentos son para los niños, cuando se trata de moldes que hay que ir rompiendo. Nos dejamos llevar por el miedo al qué dirán y por lo que hace la mayoría. Sin embargo, los cuentos siempre nos han gustado y cuando un adulto escucha uno, le fascina tanto como a los niños y en cierto modo revive su infancia.

–¿Un cuento tiene que tener moraleja?

–No, no tiene por qué. Un cuento es como la vida misma, nos enseña algunas cosas y nos cuenta otras que simplemente nos divierten.

–Si un cuento no funciona, ¿hay que cambiar de historia o la forma de contarlo?

–Si el cuento tiene algo que enganche, entonces tienes que cambiar la forma de contarlo porque el problema es tuyo. Si no tiene nada, cambia de cuento.

–¿Cómo los elige?

–Últimamente aquellos que elijo para contar siempre tienen un mensaje y hacen que el público se plantee cosas, como si estará siguiendo el camino correcto o si está haciendo lo que realmente desea.

–¿Seguirá con el público infantil?

–Los niños son mucho más sinceros y te dicen lo que no les gusta, lo que te ayuda a mejorar y a evolucionar. Los adultos sin embargo tienden más a mentir y a decir que ha estado muy bien, aunque no sea así.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos