Rionansa solicita la declaración de zona catastrófica de pistas y viales

Rionansa solicita la declaración de zona catastrófica de pistas y viales

Las lluvias producidas entre abril y julio del año pasado dañaron ocho zonas que los vecinos utilizan de forma habitual y cuya reparación asciende a 12.500 euros

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Que el tiempo en Cantabria es imprevisible, no resulta novedoso, pero los 300 jóvenes a los que las inundaciones sorprendieron de campamento, se llevaron un buen susto. Fue en julio del año pasado. Las lluvias constantes provocaron una crecida del río Nansa y los campistas, repartidos por siete puntos del municipio tuvieron que ser evacuados. De hecho se activó un dispositivo coordinado por el servicio de Emergencias 112 del Gobierno de Cantabria. Los bomberos del parque de Valdáliga, miembros de Protección Civil de Rionansa y también de Cruz Roja participaron en el despliegue con el que se trasladó a los niños en vehículos hasta el polideportivo de Puentenansa, para que pudieran pasar la noche.

Aunque fue lo más llamativo de la temporada de lluvias producidas entre abril y julio, se produjeron otros daños. Tal es así que el Ayuntamiento de Rionansa ha solicitado a la Delegación del Gobierno en Cantabria la declaración de zona catastrófica de varias pistas y viales interrumpidos por argayos. Caminos que se utilizan de manera diaria por los vecinos, por lo que el Ayuntamiento considera «de vital importancia» devolverlos a su estado original.

Los daños se estiman en 12.500 euros, por lo que el consistorio ha remitido el informe de daños solicitando la ayuda del Ejecutivo nacional para poder devolver las ocho zonas afectadas a su estado original. Entre los puntos a recuperar, el más urgente es la plaza de la localidad de Cabrojo, donde se produjo un deslizamiento de tierras a lo largo de unos 200 metros que obligó al ayuntamiento a actuar de urgencia, ya que el vial de paso estaba completamente cortado.

El resto de lugares dañados son siete pistas de uso y ganadero y forestal, concretamente las de La Empresura, Joyu Prau, Gormeján, Rozadío-Negreu, Tres Peñas a Joyos Negros, Obeso y Cueto Hugón.

El problema de los argayos

Cuando la lluvia es tan intensa que arrastra consigo toneladas de tierra, que el suelo y la vegetación no pueden frenar, se producen los argayos. Masas de barro y rocas que avanzan imparables y, amén del riesgo que suponen para las personas, suelen generar problemas en carreteras y poblaciones afectadas.

Ejemplos hay muchos. A finales de octubre, sin ir más lejos, Obras Públicas anunció que destinará 50.000 euros a reparar el argayo de El Gurugú, en Cartes y la Confederación Hidrográfica del Norte inició los trabajos de en el argayo que desed 2015 ha mantenido cortada la ruta peatonal entre las riberas de Yera y Aján, en Vega de Pas.

En febrero, otro deslizamiento de tierra afectó a la variante de Santillana del Mar, cortando el tráfico durante varias jornadas.

Pero si hay un punto que se ha hecho famoso por la amenaza de que la tierra se lo trague, es el pueblo de Sebrango. Allí, en 2013, un descomunal argayo se acercó tanto a las viviendas que cinco años después los vecinos siguen con el miedo diario en el cuerpo. «Sigue avanzando», dicen.

 

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