Los taxistas de Cabezón de la Sal desactivan la tarifa plana

En Cabezón, hay nueve licencias de taxi. /Javier Rosendo
En Cabezón, hay nueve licencias de taxi. / Javier Rosendo

El Ayuntamiento modifica la ordenanza y a partir de ahora deberán activar el taxímetro también en recorridos urbanos

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

El Ayuntamiento de Cabezón de la Sal ha modificado la ordenanza de los taxis de la localidad para que a partir de ahora tengan que activar el taxímetro también en las zonas urbanas y ya no cobren un precio fijo. Hasta ahora, los taxis cobraban una tarifa establecida por trasladar a los clientes a los pueblos cercanos, como Ontoria, Vernejo o Santibáñez, pero a partir de ahora deberán establecer la tarifa cero y activar el taxímetro también en los desplazamientos urbanos (como sucede cuando acuden a otros municipios).

La medida «perjudica a los taxistas», según explicó José Ángel Poo, miembro de la Asociación Taxisal, «porque si hasta ahora cobrábamos, pongamos, cinco euros por llevar a alguien a Ontoria, a partir de ahora el precio será lo que establezca el taxímetro, que serán cuatro euros con diez, por ejemplo». La tarifa es la misma que aplican el resto de taxis que funcionan en el resto de las ciudades de Cantabria, como Torrelavega o Santander, «pero a ellos les viene mejor porque luego pueden coger gente en otras paradas de la ciudad, mientras que nosotros no nos quedamos en Ontoria esperando a otro cliente, sino que volvemos a la parada», con las pérdidas que ello supone.

La medida implica además que haya un precio mínimo fijo por trayecto de cuatro euros con diez céntimos. Lo mismo sucede en el caso de que acudan a otros municipios, donde existen dos tipos de tarifa, la laborable, de lunes a viernes, en horario de seis de la mañana a diez de la noche, con un precio determinado por kilómetro y tiempo de espera, y la cuatro, para los viajes que se hagan entre las diez de la noche y las seis de la mañana y los fines de semana y festivos, con un precio algo más caro.

A pesar de que los taxistas ya han expresado su rechazo a que se modifique la ordenanza, «pues no nos beneficia en absoluto», finalmente la ley ha terminado por imponerse. «Hace dos años llegamos a un acuerdo con el Ayuntamiento para cobrar la tarifa cero en urbano e hicimos una tabla de precios con los pueblos de la localidad, pero desde Transportes nos llamaron la atención y no ha habido más remedio que regularizar la situación, lo que supone un quebranto para nosotros», explicó este taxista resignado. «Pero cuando la normativa es así te tienes que aguantar». El Ayuntamiento por su parte intentó mantener el acuerdo, pero tampoco depende de él.

Los ayuntamientos de la zona occidental han establecido un área de prestación conjunta

En Cabezón de la Sal existen diez licencias de taxi, aunque en activo solamente hay nueve, lo que está por encima de lo que establece la normativa, que es que haya un taxista por cada mil habitantes (Cabezón tiene más de ocho mil). Sin embargo, «nos sacamos un sueldo», asegura José Ángel. Un sueldo que a veces implica trabajar doce o catorce horas al día, eso sí. De los nueve taxis que operan en el municipio, seis pertenecen a la Asociación Taxisal y el resto opera de forma independiente. Cada licencia puede llegar a costar desde 25.000 a 50.000 euros, «aunque yo creo que en Cabezón más de 40.000 euros no se debería de pagar por una licencia».

Para que los taxistas puedan ir de un municipio a otro a recoger a sus clientes, los ayuntamientos de la zona Occidental de Cantabria han establecido un área de prestación conjunta por el cual los taxistas pueden moverse sin problemas, algo que hasta ahora era «impensable». Cada taxista lleva un registro de los viajes que realiza fuera de su municipio. No forman parte de esta área los pueblos de Rionansa, Comillas y Santillana del Mar, que rechazaron adherirse.

La modificación de la ordenanza que rige el funcionamiento de los taxis en Cabezón llega en medio de las protestas que están llevando a cabo los trabajadores de este sector por cómo les afectan compañías como Uber o Cabify. En Cabezón, «la mayoría de taxistas hemos apoyado las manifestaciones», explicó José Ángel, que durante los días de huelga estuvo, al igual que varios de sus compañeros, ,realizando servicios mínimos. Una protesta difícil, «porque es en verano cuando más gente requiere nuestros servicios», pero la defensa de sus derechos es lo primero. Sobre todo teniendo en cuenta que cada vez «es menos la gente que utiliza taxis para desplazarse», asegura este conductor. «Antes, en Cabezón, no había muchos coches, pero ahora hay al menos uno por casa». Ahora quienes más utilizan los taxis son la gente mayor que tiene problemas para desplazarse y los jóvenes para volver a sus casas tras una noche ajetreada. «Trabajamos mucho en fiestas como Carnaval o el Día de la Monataña», en que en el mejor de los casos te toca esperar en una cola. «Creo que deberíamos recibir más ayuda de la Administración para que pongan un servicio de traslado en taxi a disposición de los vecinos», termina.

 

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