San Vicente recupera el folclore gracias a la escuela municipal

Gracias a la escuela municipal y los grupos creados, el folclore está presente en todas las celebraciones que se realizan en el municipio/Vicente Cortabitarte
Gracias a la escuela municipal y los grupos creados, el folclore está presente en todas las celebraciones que se realizan en el municipio / Vicente Cortabitarte

Los alumnos retoman esta semana las clases, tras cumplirse ocho años desde la creación de un centro que ha conseguido conservar este patrimonio

VICENTE CORTABITARTE

La escuela municipal de folclore de San Vicente de la Barquera retoma esta semana las clases en el que será su octavo curso desde que se puso en marcha en el otoño del año 2011. Durante este tiempo, el colectivo ha conseguido recuperar muchas tradiciones y ha logrado el resurgir del folclore en un municipio, como el barquereño, en el que estaba prácticamente perdido y olvidado, desde hacía mucho tiempo.

Hasta hace unos años, las únicas actividades folclóricas que se podían disfrutar en San Vicente eran las que se ofrecían a través de los grupos contratados por el Ayuntamiento como parte de los programas festivos. Ahora son los propios barquereños los protagonistas de todas las actividades y muestras de bailes regionales que se ofrecen de una manera regular en la villa, y en todos sus pueblos, sin limitarse solo a los actos festivos.

La escuela de folclore surgió por iniciativa del propio ayuntamiento de San Vicente, contando desde el principio con el conocido músico local Mario Torre. Se trata del coordinador de esta actividad desde sus inicios, cuyo curriculum viene avalado por sus extraordinarias cualidades musicales y su reconocida formación, tras haber concluido los estudios del nivel profesional en el Conservatorio de Música de Asturias. A estos méritos profesionales hay que sumar la pasión con la que vive la música tradicional que la ha convertido en su modo de vida, tanto a través de la labor que desarrolla en esta escuela de música como en los diferentes proyectos en los que participa como integrante de grupos como 'Bruma Folk', 'Brez', 'Mariu y Javichu' y también ofreciendo concierto didácticos.

La escuela no es solo un centro de enseñanza, es un lugar de encuentro para todos aquellos que comparten esta afición

Además, es el monitor en las especialidades de gaita y tambor, tarea en la que le acompañan otros dos monitores, Raúl Molleda en canto y Maite Blanco en pandereta y baile.

Mario recuerda como la escuela nació con una gran fuerza lo que evidenciaba la necesidad que se tenía en San Vicente de una iniciativa de estas características. En ese primer año se llegó a superar los 40 alumnos, cifra que en los últimos años e ha ido estabilizando en torno a los 25, a pesar de que se han ido ampliando las especialidades, según la propia demanda de los alumnos.

No hay un perfil definido entre los aprendices de folclore regional, cuentan con niños desde los 6 años a personas con casi ochenta, gentes que acuden, en unos casos para iniciarse en un instrumento, mientras que otros lo que buscan es perfeccionarse.

Pero la escuela de folclore que tiene su sede en un lugar emblemático de San Vicente como es la histórica torre del Preboste, no es solo un centro en el que se enseña a tocar diversos instrumentos de música tradicional, también es un lugar de encuentro de todos aquellos que comparten una afición común como es el folclore en sus diversas modalidades, donde todas las sesiones se convierten en momentos agradables entre amigos que va mucho mas allá de los relacionado exclusivamente con la música.

Así lo asegura Marcelino Ortega García, uno de los alumnos mas veteranos, que cuenta con 73 años y que decidió acudir a las clases de tambor cuando se jubiló en la construcción. «Nunca había tenido la oportunidad de aprender a tocar este instrumento a pesar de que mi padre fue gaitero, esta escuela y el tiempo del que dispongo ahora me ha dado esta oportunidad. Me divierto mucho, tanto por lo que aprendo como por el ambientillo que se vive, las relaciones que haces con la gente y lo que se disfruta cuando salimos a tocar a las fiestas como en La Folía», reconoce.

Lo de dar ambiente a San Vicente a través del folclore lo conoce muy bien el grupo Raíces Barquereñas, que prácticamente surgió al mismo tiempo que la escuela de folclore, inicialmente con el objetivo de recuperar y conservar las tradiciones en un sentido mas amplio que el meramente musical, pero que se ha convertido en un aspecto fundamental gracias a la formación que han adquirido una gran parte de sus miembros en la escuela de folclore.

Gracias a la escuela han surgido destacados músicos y el folclore ahora hace de embajador de San Vicente

Ahora, Raíces Barquereñas a través de la música, la canción, los bailes y sus vistosos trajes, se han convertido en uno de los principales embajadores de la cultura de San Vicente allí a donde acuden en representación del municipio. Su presidenta, Rosaura García, no duda al destacar la importancia que en todo este proceso ha tenido la escuela de folclore con Mario Torres y los demás monitores.

Como ellos, una buena muestra de la fructífera labor realizada la representa el gaitero Francisco Hevia que forma parte de la prestigios banda El Llacín de Llanes que incluso ha estado desfilando en Nueva York con motivo de la festividad de San Patricio o Pedro González que ha ganado dos veces el concurso de la Gaita Cántabra en Unquera.

Programa

Para todos los interesados en integrarse en la escuela, las clases se iniciarán la próxima semana, estando programadas las de pandereta y baile los lunes cada dos semanas en sesiones intensivas de tres horas de duración, entre las 17.00 y las 20.00 horas. Para los que acudan a las clases de canto, se impartirán los jueves a las 20.00 horas, mientras que tambor serán los viernes a las 19.00 horas y las de gaita ese mismo día a las 20.00 horas. Asimismo se ofrecen las de dulzaina y silbu cuyos horarios aún están por confirmar dependiendo de las inscripciones, al ser instrumentos mas minoritarios.

El coste para los adultos que acudan a estas clases es de 120 euros por todo el curso o si lo prefieren 15 euros al mes, mientras que para los infantiles es de 60 euros todo el curso o 7,50 euros al mes.

Los responsables de la escuela animan a todas las personas para que se acerquen para conocerlos y disfrutar de esta experiencia y, si lo desean, de su aprendizaje, para lo que les ofrecen la posibilidad de acudir a las dos primeras clases sin coste alguno. Las inscripciones aún se pueden formalizar en la biblioteca municipal o acudiendo directamente a las clases.

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