Torrelavega y Piélagos abren la 'marea morada'

La IV Marcha contra la violencia de género ha reunido esta mañana a más de 200 personas, que han participado en los actos programados por el Ayuntamiento de Piélagos, en colaboración con el Gobierno de Cantabria y la Asociación de Mujeres 'La Picota'

La marcha ha congregado a cientos de vecinos del municipio cántabro./DM
La marcha ha congregado a cientos de vecinos del municipio cántabro. / DM
Sheila Izquierdo
SHEILA IZQUIERDOBoo de Piélagos

Torrelavega y Piélagos han abierto hoy el programa de concentraciones contra la violencia machista. En la capital del Besaya, decenas de ciudadanos se sumaron a representantes del Ayuntamiento y de diversas instituciones en los actos programados para rechazar las agresiones de todo tipo que sufren las mujeres. Los actos consistieron en la lectura de un manifiesto y en la representación de los «escalones de violencia» para conceptualizar los distintos grados de maltrato hacia la mujer, y contaron con la presencia del alcalde de Torrelavega, José Manuel Cruz Viadero.

Boo de Piélagos acogió esta mañana la marcha contra la violencia de género, una iniciativa que cumplió su cuarta edición y que reunió a más de doscientas personas (mujeres y hombres) ataviadas con camisetas moradas para sumarse a los actos programados con el fin de dar visibilidad a la lucha contra esta lacra social. Organizada por la Concejalía de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Piélagos, en colaboración con la dirección general de Igualdad y Mujer del Gobierno de Cantabria y la Asociación de Mujeres 'La Picota', la prueba volvió a tener carácter solidario ya que recaudó alimentos infantiles y productos de higiene para los más pequeños, que serán entregados a Cruz Roja Cantabria.

Los actos comenzaron a las 10.00 horas en el albergue municipal de Boo, con las actuaciones de la Academia de Baile de Cristina García y de AnyOneElse Dance Studio. Luego, las integrantes de la Asociación de Mujeres 'La Picota' de Boo, un colectivo formado por personas activas de la localidad con cerca de treinta años en funcionamiento, realizaron una pequeña representación teatral ('Clara y Claro no se aclaran') alusiva a la violencia de género. Dos de las integrantes de la asociación, Ana María Revuelta y Pilar Robeta, tomaron la palabra para dar lectura al manifiesto.

También intervino la alcaldesa de Piélagos, Verónica Samperio, que alabó el trabajo realizado por la organización de este evento y lamentó que esta marcha «se haya convertido en una cita tradicional», porque, recalcó, «ojalá este fuera el último año de la marcha». «Con este tipo de iniciativas, está claro que no se soluciona el problema», pero «aquí lo único que intentamos es visibilizar», apostilló. Para la regidora, desgraciadamente «esta lacra social va en aumento» y, por eso, apeló a que hay que «trabajar por la igualdad» desde distintos estamentos sociales, muy especialmente, «desde la educación porque los niños son el futuro». Por último, Samperio recalcó que «no podemos quedarnos quietos ante cualquier tipo de violencia», porque, apuntó, «podemos hacer mucho cada uno de nosotros».

Por su parte, la directora general de Igualdad del Gobierno de Cantabria, Alicia Renedo, indicó que «todos y todas tenemos una gran responsabilidad con la sociedad», porque «tenemos que luchar contra esta lacra social». Además, recalcó que «los maltratadores no tienen cabida en nuestra sociedad» y que este tipo de iniciativas tienen sentido porque las víctimas «no están mirando desde fuera». Renedo lamentó que en lo que va de año ya sean 44 las mujeres asesinadas por violencia de género y que, en la actualidad, sea una de cada cuatro la que denuncie.

Transcurridas las 12.00 horas, comenzó la marcha desde el albergue municipal que, a lo largo de 4,8 kilómetros de recorrido, discurrió en su mayoría, por caminos vecinales accesibles. Así, tras salir del citado albergue, la marcha continuó por el barrio San Juan, hasta la CA-231, en dirección a la urbanización Abra del Pas. Desde allí, los participantes siguieron en dirección hasta la Hostería y, luego, atravesaron los barrios de La Piñera y San Juan, para finalizar en el punto de partida, donde hubo avituallamiento.

 

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