Nada brilla más que Parbayón

Tres visitantes se fotografían en la finca de Francisco Cano, en el barrio El Jurrió, en Parbayón/Daniel Pedriza
Tres visitantes se fotografían en la finca de Francisco Cano, en el barrio El Jurrió, en Parbayón / Daniel Pedriza

La decoración de la casa más famosa de Cantabria en las últimas Navidades crea escuela entre los vecinos de la localidad

Javier Gangoiti
JAVIER GANGOITISantander

Algo está pasando en Parbayón. Ya desde un par de kilómetros de distancia, varias bombillas dispersas en un pequeño tramo del horizonte delatan la presencia de más luces de lo normal. Un fenómeno, la Navidad, del que todos quieren formar parte y que nadie se quiere perder. Ya no se trata sólo del jardín del electricista cántabro Francisco Cano. Su espectáculo, de más 22.000 luces, no ha dejado de sorprender a los vecinos y curiosos que se paran en la vía principal del pueblo. El decorado de Cano es desde hace ocho años un atractivo obligatorio para los amantes de las fiestas. El pequeño tramo frente a su propiedad, en el barrio El Jurrió y a un paso de la carretera nacional, es prácticamente un patio de recreo para los más pequeños –y no tan pequeños– que se acercan a admirar la obra. Ayer, naturalmente, no fue una excepción, y Cano volvió a desplegar su ilustre espectáculo de acuerdo con sus 'pases' habituales –a las 18.30, 19.00, 20.00 y 21.00 horas–, iluminando su porche, el jardín, los árboles, el garaje y la puerta de casa, todo, al ritmo del 'I wanna wish you a merry christmas'. Lo tienen todo.

Pero la escenografía de colores no sólo se ha convertido en un acontecimiento aislado en el barrio El Jurrió. La luz de Francisco Cano se extiende más allá de su propiedad, donde ya son varios los vecinos del municipio los que siguen su estela y acondicionan sus hogares y jardines con algo más que guirnaldas y bolas de Navidad. Ahí están las casas de las colinas, a la salida del pueblo; u otras tantas ubicadas en el centro.

Lo que está claro es que Parbayón ha dado con la tecla adecuada y tiene la oportunidad de proclamarse como uno de los pueblos más destacados, si no el que más, de las fiestas navideñas en todo el mapa de Cantabria. Parece que sus habitantes han dado el 'sí, quiero' a abanderar tal honor.

Seguridad

Pero no todo era jolgorio y Navidad por todo lo alto en la finca de Francisco Cano. Había algo más que risas y música. Al margen de los múltiples gestos de asombro, los canturreos navideños y el sonido constante de las fotos en los teléfonos móviles, el silbato y las advertencias de la Policía Local de Piélagos formaban parte de la banda sonora de la finca. Tal ha sido el éxito del decorado y la afluencia de familias a la propiedad, que las autoridades han tenido que velar por la seguridad de los curiosos. De momento no ha habido que lamentar daños. Sólo golpes leves entre los coches que se acercan al barrio de El Jurrió, un camino estrecho en el que, prácticamente a la carrera, se apilan los vehículos para aparcar en doble fila.

Y cuando no hay opción de aparcar en esa vía, ese resulta el menor de los peligros. De hecho, son decenas las familias que optan por cruzar la carretera nacional a pie, así como los que caminan medio kilómetro por el arcén. Todo para llegar hasta la 'casa de las luces', un espectáculo que ha enamorado a media Cantabria. Un policía local se encargaba ayer mismo –a golpe de silbato– de que nadie corriera peligro.

 

Fotos

Vídeos