Una ansiada oportunidad laboral

La gran mayoría no tenían experiencia en zonas verdes y han recibido unas nociones básicas de la maquinaria antes de ponerse manos a la obra. /Ana Cobo
La gran mayoría no tenían experiencia en zonas verdes y han recibido unas nociones básicas de la maquinaria antes de ponerse manos a la obra. / Ana Cobo

El Ayuntamiento de Santoña refuerza su plantilla municipal con los contratados a través de Corporaciones Locales que trabajan en zonas verdes, obras y mantenimiento de playas

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

Cuando los primeros usuarios se disponen a colocar la toalla y la sombrilla sobre la arena de Berria, ellos cuatro ya llevan varias horas poniendo a punto el arenal para que se lo encuentren lo más limpio posible. A eso de las siete y media de la mañana comienzan la jornada barriendo las pasarelas de acceso y las duchas y recogiendo a mano todos los residuos que hay por el interior de las dunas. Porque en este espacio protegido no puede entrar la máquina cribadora y son ellos los responsables de que esté impoluto. Forman parte de la brigada de mantenimiento playas y han encontrado este empleo de verano gracias al programa de Corporaciones Locales que subvenciona el Gobierno de Cantabria. Al Ayuntamiento de Santoña le ha correspondido una ayuda de 579.000 euros con los cuales podrá emplear a un total de 67 personas en paro para llevar a cabo distintos proyectos y obras de interés social. Algunos ya se han incorporado a la plantilla municipal y otros lo harán en una segunda fase a partir de septiembre y principios del 2020.

Uno de los afortunados es Pablo Luis Cavada. Es su segundo verano consecutivo dentro del equipo de mantenimiento de playas. Su contrato dura hasta octubre. «Es algo beneficioso porque en estos meses ganamos unos 4000 euros que vienen muy bien para el invierno y sobre todo estas en activo. No te comes tanto la cabeza como cuando estas en casa sin trabajo». Él y sus tres compañeros reconocen que «es una oportunidad laboral que hay que aprovechar». Tanto, que hasta llevan bien lo de currar mientras a su lado está la gente tomando el sol y bañándose. «Las horas se pasan rápido y hay personas que al vernos nos dan las gracias por limpiar». Cuando más faena se encuentran son los lunes porque «se acumula la porquería de todo el fin de semana». Además, ellos también se encargan de vaciar los contenedores de reciclaje de vidrio y cartón que hay a pie de playa fruto de un convenio que mantiene el Consistorio con Mare y Ecoembes. «Los vaciamos, pesamos los residuos y los llevamos a los contenedores que hay en la carretera. Hemos recogido en lo que va de verano 700 kilos».

Y mientras en Berria unos limpian, en el entorno de las pistas del Secadero otros siegan las zonas verdes para que el entorno esté bonito de cara a las celebraciones de la fiesta de Corea. Cuando vamos a realizar el reportaje hay dos grupos juntos. Los contratados como peones forestales y los empleados como jardineros. El concejal de Medio Ambiente, Fernando Palacio, cuenta que este verano se ha retrasado mucho la llegada de estos 'refuerzos' a través de Corporaciones Locales. Y es que el Ayuntamiento de Santoña les espera como agua de mayo ya que «tenemos poco personal para mantener al día las zonas verdes». Por eso, su mano de obra es un auténtico salvavidas.

El edil agradece su «gran trabajo» estos primeros días. Entraron a principios de agosto. Y debido a que la mayoría de ellos carecen de experiencia en el sector «ha habido que darles unas nociones básicas del uso de la maquinaria y prevención de riesgos, lo que nos ha ralentizado un poco. Primero, les hemos tenido cogiendo soltura en parcelas pequeñas del casco urbano y ahora ya pueden segar de manera autónoma en el entorno de playas, marismas y montes». De hecho, añade, «los peones forestales estos días han trabajado en las escaleras y todo el Fuerte de San Martín y por la batería de Galvanes. Este año, como novedad, acondicionarán los senderos interiores del monte hasta el fuerte del Mazo y el faro». No obstante los forestales a primera hora de la mañana se unen a los jardinero cuando urge acondicionar una zona concreta del municipio.

Son cuatro jóvenes menores de 30 años ya que una parte de las contratados tienen que cumplir este requisito de edad. Rubén Carrera, a sus 27 años, ha cambiado la hostelería y el trabajo en la fábrica por la desbrozadora y la cortacésped. «Sabía más bien poco, lo que haces en tu huerta y jardín, pero es fácil. Nos han explicado lo básico y hemos tirado para adelante», asevera. De hecho, esta nueva labor le está gustando y no descarta, una vez termine el contrato, formarse en algún curso. «Me gusta el tema de montes». Al escucharle, Luis Gómez asiente. «A mí, teniendo un hijo este trabajo me viene muy bien». Él también valora que es un trabajo al aire libre y «aunque haces lo mismo, lo bueno es que vas por diferentes zonas del pueblo. No es aburrido». Eso sí, piden a la gente que respete más los espacios que delimitan cuando están trabajando y que no lleven justo en esos momentos a los perros.

En el grupo de jardineros, los contratados son parados de larga duración y mayores de 40 años. El mercado laboral les rechaza solo por su edad pero ellos valen y mucho. «No siempre los jóvenes tiran más que los maduros. A muchos les pones al lado de alguien de más edad y se achican», asegura José Maza. Él ha tenido toda la vida ganado y campo y sabe de qué va este trabajo. «Son seis meses de contrato que arreglan algunas cositas.» «Un respiro», añade a su lado Pablo Calzada ya que ellos tienen cargas familiares. Solo llevan tres semanas pero dicen que hay mucho faena. «Nos hemos encontrado todo 'asalvajado'» en referencia a la gran altura de las hierbas.

Plaza de toros

A donde también han llegado refuerzos es a la brigada de Obras. El concejal del ramo, Moisés Cué, dispone desde principios agosto de cuatro peones más de albañilería, otros dos de pintura y otros dos de carpintería. Se centran sobre todo en tareas de mantenimiento de aceras, carreteras, señales, eliminan grafitis, mejoran espacio municipales... Cué detalla que estos días se afanan en la mejora de la plaza de toros. «Han reforzado los, toriles pintado la enfermería, baños, entrada, tendidos y sustituido las maderas en mal estado». En cuanto acaben en el coso irán a pintar las aulas de los colegios públicos. En parte superior de la plaza encontramos pintando a Manuel y José Alonso. Están contratados por tres meses y aunque es poco tiempo «te tienes que agarrar a lo que sea porque con nuestra edad cuesta mucho encontrar trabajo». Manuel es encofrador y José lleva medio siglo como pintor, incluso ha ejercido como docente de Formación Profesional de Pintura en El Penal. «Es una pena que teniendo un nivel más alto, de oficial, me hayan contratado como peón pero está bien porque llevaba más de un año en paro». Una opinión que comparte Julio y Camilo que han conseguido un puesto como peones de albañilería.