Al colegio, a pie y con los compañeros

Alumnos y padres participantes en las quedadas organizadas las dos últimas semanas para ir todos junto andando al colegio. /Daniel Pedriza
Alumnos y padres participantes en las quedadas organizadas las dos últimas semanas para ir todos junto andando al colegio. / Daniel Pedriza

El alumnado del Macías Picavea participa en la campaña europea 'El juego de la serpiente' que busca promover los desplazamientos saludables al centro

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

Son las nueve menos cuarto de la mañana. Valeria y Julia son las primeras niñas en llegar al parque de Manzanedo. Allí, les espera el policía local, Raúl Sáiz, que tiene en las manos dos bolsas llenas de chalecos reflectantes. Le pone uno a cada pequeña. Después hace lo propio con Olivia y Javier también pide el suyo. Y, eso, que al colocárselo ya no podrá lucir la elegante americana azul que se ha puesto porque le van a hacer las fotos de la orla. Pero no le importa.

A medida que pasan los minutos se van concentrando más niños, acompañados por su padres, para participar en esta quedada con el fin de ir todos juntos a pie al colegio Macías Picavea en el que estudian. La iniciativa se enmarca en la campaña europea 'El juego de la serpiente', que busca promover entre el alumnado los desplazamientos saludables al centro educativo. Ya sea caminando, en transporte escolar, compartiendo coche o en bicicleta.

Sáiz, miembro de Apemev (Asociación de Personas Educadoras y Monitoras de Educación Vial) está llevando a cabo por segundo curso este proyecto en un colegio de Santoña. El objetivo es «fomentar la movilidad sostenible y a la vez reducir el riesgo derivado de la circulación de vehículos en el entorno del centro educativo». El año pasado se desarrolló con gran éxito en el Juan de la Cosa y éste se ha repetido en el Picavea donde se han superado las expectativas iniciales. Antes de arrancar el proyecto, el agente realizó unas encuestas en las clases para conocer cómo se desplazan los estudiantes. Los resultados arrojaron que el 72% acudía de manera correcta. Tras la primera semana de la campaña, el dato se incrementó al 92%, superándose las previsiones de su impulsor. El juego se ha prolongado durante 10 días. Concluyó el pasado viernes y, aunque aún quedan por conocer los resultados finales, la satisfacción es alta.

Los participantes se ponen un peto fluorescente que les identifica. Si se han desplazado de forma saludable colocan la pegatina. / Daniel Pedriza

«Hemos superado las expectativas iniciales y los desplazamientos sostenibles han pasado del 72 al 92%» Raúl Sáiz Policía | Local y organizador

A su buen desarrollo ha contribuido la implicación del profesorado, del Ampa y de las empresas de transporte escolar, Pin y Alsa. Vanesa Pechero es la jefa de estudios del Macías Picavea y vive en Santoña. Ha participado con su hijo en las quedadas del juego como una más. «Él tira de nosotros porque está encantado de venir y le gusta ir caminando y hablando con los compañeros».

Pechero cuenta que recibieron con los brazos abiertos la iniciativa. «Es un proyecto europeo que favorece la sostenibilidad y que es bueno tanto para el alumnado como para el medio ambiente y la movilidad en el pueblo». La profesora reconoce que, a pesar de que Santoña es un municipio pequeño, «a veces los padres se hacen cómodos y llevan a los hijos al colegio en coche con el tiempo justo y tenemos muchos problemas». Sobre todo, a la hora de entrada, cuando se concentra un gran número de vehículos en el entorno de los edificios, especialmente, en el de Infantil. «Estos días hemos notado que está siendo mucho más fácil acceder al centro, no está tan colapsado».

Premios por pegatinas

En la campaña participan los alumnos del último curso de Infantil y todos los de Primaria. Previamente, el policía les ha impartido una charla para contarles en qué consiste el juego y su objetivo. Desplazarse de manera saludable tiene premio. Siempre y cuando lo haga la mayoría de cada clase. Y, eso, les anima todavía más. En un pasillo del colegio se ha colocado un póster grande en el que hay una serpiente dibujada en torno a la que gira el proyecto. Cada mañana, nada más entrar en el aula, los docentes preguntan a sus pupilos cuántos han acudido de manera sostenible. Si levanta la mano la mayoría, bajan al póster y colocan una pegatina. Entre los premios, un día sin deberes o quince minutos más de recreo. Antes de concluir el juego, apenas queda espacio libro en la serpiente. Por lo bien que lo han hecho, el colegio, con la colaboración del Ampa y el Ayuntamiento, les organizará una fiesta con alguna actividad cultural y el cuentacuentos Julianini.

«Estos días hemos notado que es mucho más fácil acceder al centro, no está tan colapsado de coches» Vanesa Pechero | Jefa de estudios del colegio

La iniciativa se podía realizar de manera individual o sumándose a las quedadas organizadas por Sáiz. Jorge y Lucas son dos de los que se han unido al 'grupo sostenible'. El primero cursa quinto de Primaria y siempre acude al colegio andando. Jorge, en cambio, vive en Argoños pero estos días le ha pedido a sus padres que aparquen el coche lejos y así va caminando. «Está bien para hacer ejercicio», dice. No es el único.

El agente ha querido trasmitir que, aunque los padres por necesidad tengan que llevar a sus hijos en coche, no hace falta que les dejen en la misma puerta. «Pueden aparcar un poco antes y hacer un tramo andando». Otra opción válida es compartir el vehículo. Y también se aboga por el uso del transporte escolar que es un servicio gratuito. «Dos días de la campaña me he subido al autobús con los chavales para comprobar que iban correctamente y todo funcionaba bien». Y es que Sáiz se vuelca en trasmitir a los niños las normas y hábitos para una buena seguridad vial.

Los pequeños se miden en el mural que se ha pintado.
Los pequeños se miden en el mural que se ha pintado. / Daniel Pedriza

Los progenitores también han puesto de su parte. Bego, Natalia y Marta han acudido estos días al parque con sus hijos. «Nos parece una idea estupenda». Cuentan que siempre les llevan andando, salvo si llueve «horrorosamente». Entonces, optan por el coche. Dicen que participan «encantadas y así también podemos hablar entre nosotras por la mañana». Y los niños, igual. «A ellos les gusta mucho relacionarse», apuntan justo cuando el grupo arranca la caminata. Van a paso ligero y antes de que toque el timbre están en el patio formando filas.

Sáiz explica que cuando pase un tiempo se volverá a preguntar a los alumnos si mantienen el hábito de desplazarse de forma saludable. Suelen bajar los datos algo, pero se mantiene el nivel muy bien. Para reforzar toda esta materia de educación vial, el policía, con la financiación de Educación, promovió que se pintara un mural en una fachada del Picavea para que los niños se puedan medir y saber cuándo deben de dejar de usar los sistema de retención infantil. Porque en contra de lo que se cree no es según la edad y el peso. «Hemos llevado a todos los niños de Infantil y hasta tercero de Primaria a medirse», cuenta Pechero que resalta que estos conocimientos forman parte de la educación en valores que queremos transmitir a los niños.