'El Comercio' que encalló en Berria

Con las intensas bajamares, queda al descubierto en la playa el costillar de este pecio, que embarrancó el 6 de enero de 1943 y fue desguazado 'in situ'

Imagen del barco 'El Comercio', con base en Lequeitio, en la playa antes de ser desguazado por los trabajadores./Luis Calle
Imagen del barco 'El Comercio', con base en Lequeitio, en la playa antes de ser desguazado por los trabajadores. / Luis Calle
Ana Cobo
ANA COBOSantoña

Las guardaba en un álbum familiar junto a otras imágenes en blanco y negro de la Santoña de entonces y de sus propios antepasados. Son un tesoro gráfico que el vecino Luis Calle quiere compartir con los lectores de este periódico que, por primera vez, están viendo fotografías de cómo era 'El Comercio'. El barco que encalló en plena playa de Berria el 6 de enero de 1943 y cuyos restos quedan al descubierto cada vez que se suceden importantes bajamares.

Los más mayores de la villa saben que estos vestigios de madera encierran una de las tantas historias que la mar ha arrastrado hasta tierra firme, pero los turistas que veranean en Berria no tienen ni idea de por qué está 'eso' ahí. Y, quizás, ni si quiera se han parado a pensarlo.

Lo que todos vemos en la playa, a la altura de la garita noroeste del Penal, próximo a un conjunto de rocas que sobresalen de igual manera, es lo que se denomina 'el costillar' de un barco. El resto del esqueleto de 'El Comercio' lo teníamos que inventar en nuestra imaginación. Sin embargo, gracias a estas fotografías podemos ver cómo era la embarcación que se quedó a 'vivir' para siempre en este arenal.

'El Comercio' tenía base en la localidad vizcaína de Lequeitio. Era un barco de casco de madera y propulsión mixta de vapor y vela, que, a causa del fuerte viento nordeste, embarrancó en seco en la playa de Berria el 6 de enero de 1943, según recuerda José Luis Gutiérrez Bicarregui en su libro 'Santoña, historia e imágenes de cambios, sorpresas y sucesos'. Afortunadamente no hubo víctimas y sus tripulantes optaron por abandonar la embarcación y la carga y los enseres pudieron ser recuperados.

Una ola lo desplazó más arriba del arenal lo que permitió desmontarlo y aprovechar su madera. / Luis Calle

Los trabajos de rescate fueron encargados por la empresa bilbaína Iriarte a Jesús Ibáñez Bengochea. Este señor era el abuelo materno de Luis Calle y por eso, él posee estas imágenes en papel que tomó en su día Cholín, como se puede leer en la parte inferior de todas ellas. Calle guarda otros muchos recuerdos relacionados con las actividades de la Cofradía de Pescadores y el puerto porque su abuelo Jesús llegó a ser patrón mayor de la Cofradía de Pescadores Nuestra Señora del Puerto, de 1944 a 1945, y de 1946 a 1956, cesando por fallecimiento. Y, además, explica Bicarregui, su padre era empresario: explotaba canteras, para lo que tenía un camión para llevar piedra al muelle y cargarla en mercantes, tuvo el barco pesquero 'Madre Consuelo'... mientras que su madre llevaba el café-bar que también era tienda de ultramarinos y proveeduría marítima, que se anunciaba con el nombre de Consuelo Ibáñez, sucesora de Jesús Ibáñez. Estaba en un edificio de la calle General Salinas, número 5.

Madera y maquinaria'

Pero volvamos a la historia de 'El Comercio'. Una vez recuperada la carga que transportaba (ladrillo refractario) y dada su mayor flotabilidad, una ola lo desplazó más arriba de la playa, lo que permitió que pudiera ser desguazado en su totalidad. La 'operación' para desmontar toda la estructura del pecio se convirtió en un inusitado espectáculo para los mayores y niños de la época que se acercaron hasta el arenal para contemplar de cerca las maniobras. La madera del armazón y costillaje fue vendida a Luis Rey, terminando como combustible en una panificadora de Santoña.

El vecino Luis Calle ha querido compartir las imágenes de este reportaje para mostrar cómo era la embarcación

En cuanto a la caldera y maquinilla fueron trasladadas a Bilbao a bordo del 'Carlitos', un pequeño carguero de continuada presencia en el puerto de Santoña, y último patache (embarcación de vela con dos palos, muy ligera y de poco calado) en visitar la localidad. En los trabajos de desmontaje no consiguieron desencallar la parte del 'costillar', hundido con solidez en la arena de Berria para siempre. Su presencia, cuando las intensas corrientes afloran, permite rememorar este suceso anecdótico que ha dejado una huella imborrable.

Pero El Comercio no es el único barco que fue a 'morir' a Berria. De hecho, es en parte culpable de que otro tuviera un similar desenlace. Bicarregui apunta que perviven los restos de otro pecio situado a la altura del lugar donde estuvo al desaparecido casino conocido como 'El Barco'. Según testimonios recogidos en marzo de 1990, los vestigios anclados en la arena correspondían a un pequeño vapor, del que no sabe su nombre, que acudió para servir de remolque en los intentos de rescatar al 'Comercio' y a causa del fuerte viento nordeste quedó encallado y sus tripulantes decidieron abandonarlo.

Pero, sin duda, el pecio más relevante se esconde bajo las aguas de la bahía, frente a la plaza de toros. En 1998, como resultado de campañas arqueológicas e investigación documental, se logró identificar en este punto los restos del galeón 'Nuestra Señora de la Concepción' de 688 toneladas. «Su relevancia radica, no sólo por la parte de la estructura del casco, sino por los cañones de hierro colado de tres metros de longitud, 10 centímetros de calibre y tres toneladas de peso. Pertenecían a la primera fundición que se hizo en España, la de Liérganes y La Cavada». Hasta entonces no habían hallado este tipo de piezas.

El galeón fue hundido en 1639, al ser quemado por los españoles para que no cayera en manos de la Armada Francesa del Arzobispo de Burdeos. Había sido construido en Deusto con dinero del reino de Galicia, por el italiano Vicente Martolossi, armador al servicio de la corona española. Era el buque insignia del Reino de Galicia encuadrado en la Armada del Mar Océano del Reino de España.

El yacimiento del galeón de la bahía de Santoña se presentó al mundo científico y académico en un simposio internacional, celebrado en septiembre de 1998 en Lisboa, donde fue acogido con gran interés por los especialistas sobre la materia. Además, el 23 de octubre de 1998, el que fuera director del Laboratorio para Investigaciones Arqueológicas Subacuáticas y del Museo Marítimo de Cantabria, José Luis Casado Soto, presentó en la Casa de Cultura de Santoña, los resultados de las campañas de prospección arqueológica, realizadas en aguas de la bahía de Santoña durante los años 1997 y 1998.

 

Fotos

Vídeos