Deseos turísticos inalcanzables

La playa de Berria y sus aledaños a finales de los años sesenta. /Rehisán
La playa de Berria y sus aledaños a finales de los años sesenta. / Rehisán

La falta de suelo en Santoña fue un aliado contra el ladrillo en los años sesenta

José Luis Gutiérrez Bicarregui .
JOSÉ LUIS GUTIÉRREZ BICARREGUI .Santoña

Los problemas principales que tenía la villa hace 50 años, eran dos: la disminución de la pesca y la insuficiente agua potable (se solucionó en 1969 con el Plan Asón). Otro, aunque no tan vital, era potenciar los recursos turísticos que en 1968 aún estaban poco desarrollados, pues incluso la zona de Berria, y sus terrenos adyacentes estaban todavía casi vírgenes, ya que seguían aproximadamente con las mismas dotaciones de 1949, cuando se había inaugurado la colonia veraniega. Se pensaba que había que hacer hoteles, principalmente en el casco urbano, y cercanos al Pasaje, pues de nada serviría -se decía- que vinieses turistas si no había donde alojarlos.

Bahía

En cuanto al puerto, se deseaba la construcción de un Club Náutico, como complemento imprescindible para fomentar el turismo, y darse a conocer en el mundo marítimo. El lugar que se creía más apropiado para ello, era el Pasaje, cerca del monumento al gran marino Juan de la Cosa. La idea venia de tiempo atrás, cuando un grupo de santoñeses, de los muchos amantes de la mar, quiso hacer un Club de Pesca o Náutico, pero todo quedó en un deseo.

Pasaje

Debido a la falta de arena en determinados puntos, se pensó en la colocación de espigones en el Pasaje y playa de San Martín, pero no se hicieron sino que el Ayuntamiento, por su cuenta, puso una pared con tableros prefabricados para la retención de arenas en San Martín, que duraron unos pocos años. Además llevó arena para elevar el nivel de la playa, junto al balneario.

El monte se consideraba un gran atractivo turístico por sus fortificaciones y vistas, por ello se debía potenciarle con la construcción de una carreta de circunvalación apta para vehículos. Una vez construida, además de servir de mirador en muchos tramos, en la mayor parte de la superficie del monte -especialmente en sus zonas noroeste y sureste-, se levantarían hoteles, paradores, restaurantes, chalets, etc., sin faltar ciertas explotaciones, como un coto de caza de especies para la climatología de esta zona, especialmente en su vertiente noroeste.

Con esta promoción de amplia magnitud, se generarían puestos de trabajo poniendo fin a la masiva emigración de santoñeses en aquellos años.

Conclusiones

Había muchas opiniones en aquellos años, por coincidir con el desarrollo turístico español, y algunos municipios cercanos estaban transformándose rápidamente. La falta de suelo en Santoña era un aliado contra el ladrillo. El factor económico también fue determinante para evitar descomunales proyectos, que no tuvieron el apoyo del Ministerio de Información y Turismo. Visto todo con la perspectiva del tiempo, dichos inconvenientes, fueron beneficiosos, porque obligaron a llevar un desarrollo urbano moderado.

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