El dique de Bengoa, en la marisma de Santoña, vuelve a ser transitable

El punto de ruptura se ha reforzado con trabajos de cimentación y la construcción de un muro de escollera sobre el que va la pasarela. /Ana Cobo
El punto de ruptura se ha reforzado con trabajos de cimentación y la construcción de un muro de escollera sobre el que va la pasarela. / Ana Cobo

Tres años después de su rotura en un tramo, se ha instalado una pasarela de madera y se ha reforzado otra zona deteriorada con gaviones

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

La senda que transcurre por el dique de Bengoa, en pleno corazón de la marisma de Santoña, vuelve a ser transitable casi tres años después de su ruptura. Las obras de restauración de este punto acaban de concluir, recuperándose de nuevo este espacio natural para uso y disfrute de los vecinos que eligen esta ruta en su paseo diario.

Los trabajos de reparación, que han sido ejecutados por la empresa 'Excavaciones González Vega' en los últimos tres meses, han supuesto una inversión de unos 60.000 euros, de los que 48.000 euros han sido aportados por el Grupo de Acción Costera (GAC Oriental), integrado en la Consejería de Medio Rural, Pesca y alimentación y el resto ha corrido a cuenta del Ayuntamiento de Santoña.

El proyecto de estabilización del dique mediante técnicas de bioingeniería ha incluido la reparación tanto del punto dañado como el refuerzo de una parte del mismo para garantizar su estabilidad. En concreto, la actuación ha consistido en apuntalar los dos laterales de la zona de rotura a través de unos trabajos de cimentación y la construcción de un muro de escollera, que sirve de sustento a la pasarela peatonal instalada.

La obra ha costado 60.000 euros y ha sido cofinanciada por el GAC Oriental y el Consistorio

La estructura, que tiene ocho metros de longitud, ha sido fabricada en acero y revestida con madera, especialmente tratada para la intemperie y el ambiente marino. Su colocación permite el paso de aguas entre los laterales y a la vez hace accesible y visitable la senda natural, frecuentada por vecinos y ornitólogos.

Aparte de apuntalar el tramo se ha realizado una actuación de protección con gaviones (estructuras metálicas con piedras en su interior) en las zonas de posible colapso, porque hay varias que se encuentran en un estado muy deteriorado con riesgo de ruptura por el paso del tiempo y sobre todo porque las consecutivas mareas han ido erosionando el dique, arrastrando el material y desnudando el mismo.

Los gaviones forman un muro de contención que protege el dique y se han colocado en forma de 'L' a lo largo de unos 80 metros lineales, en la primera parte del camino que parte del observatorio de Bengoa. No bastante, el Ayuntamiento quiere ampliar en un futuro la zona protegida con gaviones.

Pendiente, el segado

Para finalizar, la empresa adjudicataria ha procedido a reponer a lo largo de toda la senda los hundimientos generados por el continuo tránsito de las excavadoras durante el transcurso de las obras, dejándolo todo al mismo nivel. Ahora, queda pendiente que el tramo final del paseo, el que da acceso a Berria, sea segado por el Consistorio ya que se encuentra totalmente tomado por la vegetación siendo casi imposible pasar por él.

El Ayuntamiento de Santoña ha tardado casi tres año en ejecutar este reparación - la rotura ocurrió en abril de 2016 - un tiempo en el que ha llevado a cabo diferentes trámites administrativos. En un primer momento, el Consistorio requirió a la Demarcación de Costas de manera reiterada que asumiera el coste de la obra de restauración a lo que se negó. Ante esta situación, el equipo de gobierno optó por presentar la obra a las subvenciones que otorga el GAC Oriental para obtener una ayuda. Y cuando se consiguió, también pasó un plazo largo ya que es obligatorio contar con las autorizaciones tanto de Costas como de la Consejería de Medio Rural y de la dirección de Parques Naturales para actuar al tratarse de un lugar protegido medioambientalmente.

Durante este tiempo tanto los vecinos como los partidos de la oposición han instado a la restauración de esta zona que, por fin, ya está accesible, de manera que los senderistas y ornitólogos pueden volver recorrer al completo todo el camino que transcurre por el dique, atravesando el humedal, sin ningún tipo de peligro.