«Por estudiar no dejamos de ser gitanos»

América Vargas anima a los niños a formarse y estudiar para que se les abran las puertas y tengan un trabajo estable en el futuro./Daniel Pedriza
América Vargas anima a los niños a formarse y estudiar para que se les abran las puertas y tengan un trabajo estable en el futuro. / Daniel Pedriza

América e Irene dan clases de apoyo en Santoña a niños de su etnia y les conciencian de la importancia de formarse

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

«En las clases de apoyo un niño comentó que su sueño es ser policía, pero que no se veía capaz porque había que estudiar y que si no lo conseguía, se iba al mercadillo». Cuando América Vargas escucha estas palabras en boca de alguno de sus 'alumnos' les anima a no hacerse de menos por ser gitanos. «Piensan que no pueden alcanzar esos objetivos, se achican ellos mismos, por eso, nosotras les motivamos y les decimos que pueden ser lo que se propongan si se forman».

Ella es mediadora social de educación en la Asociación Gitanos de Santoña. Su principal objetivo es reducir el absentismo escolar en los niños de su etnia. Que no falten al colegio. «Como es obligatorio acuden la mayoría. Ahora, estamos trabajando mucho en la escolarización temprana, que asistan también a educación Infantil». Una labor que completa ayudando a los críos a mejorar su nivel académico. Con ese propósito puso en marcha hace tres años las clases de apoyo para echarles una mano con los deberes, reforzar lo aprendido en clase con fichas y para que se relacionen entre ellos.

Desde el principio, América cuenta a su lado con un grupo de voluntarios para atender las clases. Irene Hernández es una de ellas. Juntas están comprobando como el proyecto «está dando buenos resultados». Lo arrancaron con el apoyo de los orientadores y profesores de los centros educativos del municipio así como de las asistentes sociales que las guiaron en esta labor.

A las dos les mueve el deseo de que los niños gitanos estudien para que tengan un futuro mejor. América sabe de lo que habla porque lo ha vivido en primera persona. «Me encantaba ir a clase y aprobaba todo con muy buenas notas con el apoyo de mis padres». Pero al llegar a la adolescencia, tuvo que dejar el colegio para echar una mano en casa. «Siempre me quedó esa asignatura pendiente. La 'espinita' de no haber estudiado».

Con el tiempo se casó, se fue a vivir con su marido pero con las crisis se acumulaban los gastos. «Quise ponerme a trabajar, pero como no tenía formación me cerraban las puertas. Mi currículum estaba vacío». Y ese era el problema. Porque hay algo que la joven tiene claro. «Las puertas no se me cerraban por ser gitana, sino por no tener estudios». Aquello significó un punto y aparte. Se apuntó a un curso de mediación de la plataforma Romanés de Santander. Después, la Asociación Gitana de Santoña convocó una plaza de mediadora subvencionada y la aprobó. Este año es sólo para cinco meses. El resto del tiempo es una voluntaria más. El siguiente y último paso ha sido montar en la sede de la asociación las clases de apoyo. Se celebran los lunes, miércoles y viernes. Una hora y media. Hay días que acuden hasta 25 niños. Desde el principio contó con el beneplácito de las familias gitanas. «Me recibieron con los brazos abiertos. Lo vieron como algo positivo y siempre han colaborado».

Entendimiento

La función de América es mediar entre los profesores de los colegios e institutos y las familias. Ella está en la mitad y facilita el entendimiento entre las dos partes. «Los padres tienen más confianza conmigo. Cuando se expresan saben que yo les entiendo y también aceptan mejor mis consejos e informaciones».

En estos tres años, ambas jóvenes están viendo como su etnia se conciencia cada vez más de la importancia de los estudios para el futuro. «Se van dando pasos y notamos que las familias tienen ese deseo de mejorar porque ven que el día a día en el mercadillo cada vez está más complicado». De hecho, agradecen su labor de apoyo educativo y de integración. «Por estudiar no perdemos nuestra identidad gitana. Al contrario, nos hacemos más visibles y mejoramos. Damos pasos hacia adelante». «Creo que es justo lo contrario. Llena de orgullo decir, por ejemplo, soy profesora y soy gitana». En el caso de América su logro fue ser la primera de su generación en Santoña en sacarse el Graduado Escolar. Al comenzar con las clases se dio cuenta de que a los chavales les faltan referentes. Y ella se propuso ser uno para ellos. Así que, «con el apoyo incondicional de mi marido», se matriculó en la Escuela de Adultos y no cejó hasta tener entre sus manos el título de la ESO. Su historia, de esfuerzo y superación, la cuenta en los institutos del municipio a todo el alumnado. «Si mi vivencia puede ayudar a niños de otras razas, yo encantada».

Ahora se está preparando para la prueba de acceso para estudiar un módulo de Educación Infantil. Y acaba de terminar junto a su compañera un curso de auxiliar de ocio y tiempo libre. «Todo lo que estudiamos está enfocado a los niños y su educación para mejorar nuestra atención hacia ellos», explica Irene. A las clases acuden niños que cursan Primaria. «Son los que necesitan más apoyo con los deberes. Uno de los chicos ha pasado a Secundaria y nos ha dicho que quiere seguir viniendo. Saca muy buenas notas».

Que sigan formándose hasta los 16 años es un reto. Pero tienen ejemplos. «Estamos muy contentas porque este año han obtenido dos niñas el Graduado Escolar, otra ha empezado el PCPI de peluquería y otro un curso de cocina en Laredo». Su mensaje está calando. «Les insistimos mucho en que tienen que estudiar para tener un trabajo fijo, que será beneficioso para ellos y así se les abrirán puertas. Y los niños son como esponjas, lo absorben todo», dicen orgullosas.

América trabaja codo con codo con los centros educativos y ha asistido a varias mesas sobre absentismo escolar. «Hago un seguimiento de todos los niños y me reúno con los profesores para saber cómo van. Si hay algún problema es cuando medio con las familias». Las clases no se reducen a los deberes también realizan talleres de manualidades, juegos y concursos. «Hemos ido de excursión al Planetario y al Museo Marítimo de Santander. Es una recompensa por el esfuerzo que hacen». Para fomentar la integración han acudido a los colegios a la hora del recreo para realizar juegos tradicionales con todos los niños. «No hacemos excepción y las clases están abiertas a gitanos y no gitanos. A los centros llevamos unos folletos informativos para entregar a todas las familias».

Sus palabras agradecen la colaboración recibida de los docentes, asistentes sociales y el Ayuntamiento. A este último le lanzan una petición porque el aula se les queda pequeña. «Llevamos tres años aquí y cada vez vienen más niños. Necesitamos un local más amplio y cómodo. En invierno hace mucho frío y no se pueden quitar el abrigo. Para ir al baño tienen que salir a la calle. Sería una motivación para ellos contar con una clase bien acondicionada».

 

Fotos

Vídeos