La Morenuca resplandece en la bahía de Santoña

La Virgen de Puerto brilló en la bahía bajo los últimos rayos de sol a bordo del pesquero 'Noche de Paz', en el que estuvo Revilla. /Antonio 'Sane'
La Virgen de Puerto brilló en la bahía bajo los últimos rayos de sol a bordo del pesquero 'Noche de Paz', en el que estuvo Revilla. / Antonio 'Sane'

Santoña se reencontró ayer con su patrona la Virgen de Puerto en una multitudinaria procesión marítima

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

. Los últimos rayos de sol, al caer la tarde, no se escondieron hasta verla a ella. A la madre, a la guía, a la patrona de todos los santoñeses. Parece que la estaban esperando con el propósito de que la Virgen de Puerto resplandeciera en la bahía en su reencuentro anual con los vecinos. Los barcos hicieron sonar las sirenas cuando pasaron a su vera. De alegría, de fervor, de emoción. Porque ayer, como cada 7 de septiembre, Santoña fue aún más marinera si cabe.

La estela de la 'Morenuca' la siguieron desde tierra miles de personas, que se hicieron un hueco en el muelle y a lo largo de todo El Pasaje para ser testigos de la procesión marítima.

Antes, paseó por las calles del pueblo. De su casa, de la iglesia, salió de manos del obispo de Santander justo a las seis de tarde con el repique de las campanas anunciando el ansiado momento. Fuera del templo los más fieles levantaron la mirada hacia arriba. Para contemplar, doce meses después, a su virgen. «Este año le han puesto el mantón granate, ¡qué guapa está mi niña», exclamó Rosa con los ojos vidriosos. La devoción brotó ayer a borbotones .

Tras colocar la imagen en la carroza se inició el desfile rumbo al puerto. Abriendo el paso, dos filas de mujeres ataviadas de pescadoras y portando bandera hispanoamericanas. Justo detrás el grupo de danzas Corpus Christi de Gama y otras dos filas de hombres remo en ristre.

Y, al fin, la patrona de los santoñeses. Altiva. Imponente. Reina. Escoltada por una comitiva oficial encabezada por las autoridades regionales, locales y religiosas. Tras sus pasos vecinos. Muchos vecinos. Algunos aguardaban en las aceras para fotografiarla. Para pedirle que proteja a las suyos. Para gritar desde sus entrañas «¡Viva la Virgen de Puerto!», «¡Viva!», repetía el gentío al unísono. Otros, aprovechaban para lanzarle pétalos.

Al llegar al muelle la multitud creció. El día soleado y muy caluroso animó a la participación. A pie de dársena aguardaba su llegada el barco 'Noche de Paz' que tuvo el honor de portar la talla durante la travesía. Para la ocasión, se puso las mejores galas repleto de banderines. El patrón, Manuel Vinatea, no quitaba ojo para que todos embarcaran sin problema. Momento ansiado por muchos que sudaban debajo de sus trajes por la alta temperatura.

Sane

Con la Morenuca, como privilegiada tripulante, el 'Noche de Paz' se echó a la mar sin dejar de sonar la sirena. Siguiendo su rumbo, las embarcaciones pesqueras, muchas menos que otros años. A la virgen se le dio un paseo por su bahía y a la altura de La Machina tocó parar cerca de una hora para las bendiciones por parte del párroco local y el obispo. Un barco tras otro desfilaron delante de ella. Y de nuevo el sonido de la sirenas. Más pétalos. Y más emoción. Desde el Pasaje a muchos se les erizó la piel contemplando la postal. Más cuando pasaron las dos traineras, una con la tripulación sénior y otra con la escuela, y levantaron los remos. En la mente de todos un deseo. Que proteja a los pescadores de las adversidades del mar. Que sea su más fiel compañera.

A su regreso a puerto, integrantes de los coros de la villa le cantaron la Salve Marinera. Un silencio sepulcral solemnizó el acto. Y de ahí, a la plaza de San Antonio abarrotada por sus cuatro costados por más vecinos deseosos de tenerla cerca. Entró por un pequeño paseo con palmas a los dos lados. La imagen se detuvo frente al templete para que 'escuchará' la Salve Rociera que le cantan con tanto amor. En el rostro de algunos vecinos asomaron las lágrimas por su «virgen guapa y morena». Y después de tanto trajín la patrona volvió a su casa. Los vecinos tendrán que esperar hasta el próximo 7 de septiembre para verla, como ayer, brillar.

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