La pila bautismal de la iglesia de Santoña recupera su esplendor
La Fundación Santa María de Toraya está restaurando la valiosa pieza de estilo románico por encargo de la Consejería de Cultura
La pila bautismal de la iglesia de Santa María del Puerto de Santoña, en la que han recibido el primer sacramento generaciones de vecinos, es una joya patrimonial que no se puede dejar perder dado su gran valor histórico. Data del siglo finales del siglo XII (o comienzos del XIII) y las figuras representadas en esta obra de estilo románico presentaban un notable deterioro.
Para que vuelva a lucir como antaño la Fundación Santa María de Toroya, dedicada a la conservación y restauración del arte y patrimonio de Cantabria, está llevando a cabo una minuciosa limpieza y restauración de la pieza. La actuación, solicitada desde el Ayuntamiento de Santoña, corre a cuenta de la Consejería de Cultura, que se comprometió el pasado año a su recuperación.
La pila está tallada con trazos de gran calidad sobre una piedra de tonos grises y ocres y se ubica en el transepto de la epístola de la iglesia. Junto con la pila de la colegiata de Santa Juliana de Santillana del Mar y la de Santa María de Bareyo, es una de las obras más destacadas del románico cántabro.
En su parte frontal hay una representación de la Anunciación. En el centro se ve a la Virgen María en posición sedente con los brazos entrecruzados y con el pelo cayendo sobre los hombros. A su izquierda, aparece el arcángel San Gabriel, con las alas extendidas y con un libro en las manos y a su lado, un personaje que se cree es San José.
En la parte posterior de la pila aparece una figura en pie meditabunda, que mira a dos monjes sentados que sostienen un libro del que se ha dicho que es el Nuevo Testamento, y en la base están esculpidos dos leones acostados que aproximan sus cabezas. Está considerada una de las obras más emblemáticas del románico cántabro por su iconografía que revela sencillez hierática y la majestuosidad del románico.