Santoña a través de pistas y acertijos

La Oficina de Turismo ofrece este verano la actividad 'Yincana familiar' que permite conocer lugares emblemáticos de la villa desde un punto de vista divertido

A lo largo del recorrido tienen que hacer diferentes pruebas en cada sitio, edificio o monumento en el que paran. /Sane
A lo largo del recorrido tienen que hacer diferentes pruebas en cada sitio, edificio o monumento en el que paran. / Sane
ANA COBOSantoña

Cuando los turistas pisan por primera vez las calles de Santoña tienen varias opciones a su alcance para conocer y descubrir los rincones más emblemáticos. La forma más tradicional es tirar de mapa con su correspondiente callejero y dedicar el tiempo que a uno le apetezca para acercarse y contemplar los puntos de interés que te señalan. Lo que ocurre es que cuando optas por esta alternativa únicamente te nutres de la información que hay colocada en las placas. Cierto es que hoy en día el móvil –Turismo Santoña cuenta con una aplicación– es una herramienta al alcance de la mano para buscar información al instante, aunque es poco probable que internet ofrezca curiosidades y anécdotas que solo saben los lugareños.

Si único quiere saber algo más allá de los contenidos oficiales, puede optar por una visita guiada al casco urbano de carácter gratuita. De la mano de un trabajador de la oficina de turismo se recorre los lugares más relevantes empapándose de la historia cultural, napoleónica, gastronómica o festiva que se esconde en las calles de esta villa marinera.

Pero esta opción, ideal para los adultos puede ser tediosa si uno visita el municipio con los pequeños de la casa. Es ahí donde Turismo Santoña ha dado una vuelta de tuerca a su oferta y como novedad este verano ofrece la propuesta de la 'Yincana familiar', para conocer la villa de la manera más divertida posible.

«Es una actividad que queríamos hacer desde hace tiempo porque las visitas guiadas están bien, pero la gente quiere algo más», explica la técnico de Turismo Santoña, Marta Belaustegui. «Las familias vienen a menudo con niños pequeños y aunque en la visita les cuentes la historia de la manera más entretenida posible, al fin y al cabo, son niños y se aburren.Queríamos que aprendieran cosas de esta villa, casi sin darse cuenta, y la mejor manera es jugando».

Poner en marcha el proyecto ha exigido a este departamento un trabajo previo ya que han elaborado un completo cuaderno de viaje junto a unas pistas que son lo único que necesitan los participantes. La actividad está pensada para que funcione de forma libre y al ritmo que cada grupo desee. «No hace falta que vayan acompañados de un guía, únicamente tienen que seguir las instrucciones que les indicamos en el cuaderno».

Esta iniciativa es ideal para que los pequeños aprendan datos e historia del municipio de una manera entretenida

La iniciativa está teniendo un gran éxito hasta el punto que han participado ya cerca de 30 grupos. Tanto turistas como vecinos de Santoña. «La gente de fuera nos ha dicho que es un poco difícil ya que les cuesta encontrar las cosas. Pero siempre les decimos que hablen con los vecinos, que les pregunten porque son súper amables y van a colaborar con ellos», señala Marta.

Los días fijados para realizar la yincana son los miércoles y domingos. La prueba arranca en la oficina de turismo donde les hacen entrega de una bolsa con las pistas, el cuaderno de viaje y un mapa para que no se pierdan. En ese primer momento también se les explica algunas instrucciones generales como que «todo el recorrido es por el casco urbano y que las pistas siempre se corresponden a lugares próximos entre sí». Por concluir la yincana, y en función del tiempo que tarden, obtienen una puntuación que se puede incrementar superando distintas pruebas extra a lo largo del recorrido. «Es un juego, se trata de pasarlo bien. No hay que correr, hay que caminar y disfrutar de lo que se ve y aprender sobre los lugares que visitan. Tienen que buscar monumentos, edificios, paneles informativos, lugares con encanto, pintura, señales... Cualquier detalle cuenta».

Los participantes tienen que leer las instrucciones y pistas del cuaderno de viaje.
Los participantes tienen que leer las instrucciones y pistas del cuaderno de viaje. / Sane

Este periódico se animó a acompañar a un grupo de pequeños del albergue municipal que acudieron con sus monitores a hacer la yincana. Los niños, que procedían de distintos puntos de España, fueron hábiles para encontrar todas las pistas y conocer la historia de la villa y sus monumentos desde otro punto de vista. De unos sobres fueron sacando las once adivinanzas y acertijos – van enumeradas por orden y solo se pueden abrir a medida que se resuelven – y buscando el lugar al que se referían. Una de esas pistas es «trajimos la sal de un país vecino y ahora frente al mar siempre vivimos». La respuesta, no se la desvelamos, por si el que está leyendo este reportaje se anima a vivir esta pequeña aventura de enigmas.

En cada una de las once paradas hay pruebas para obtener puntos extra. Son de lo más variopintas. Desde hacer fotografías y vídeos originales hasta dibujar un edificio en el cuaderno pasando por coger agua del mar, sellar como si fueras un peregrino o averiguar datos, informaciones, fechas que se pueden obtener leyendo alguna placa o preguntando. Así para saber 'en qué año se inauguró la plaza de toros' te animan a preguntárselo a su querido conserje, Pepe.

Las fotografías hay que subirlas de manera pública a las redes sociales con la etiqueta #yincanaturismosantoña y #santoñateespera. «Hay gente que lo hace muy bien, otra que lo intenta y otra que no quiere porque tienen pavor a las redes sociales. No es obligatorio pero les animamos a hacerlo porque así le damos más repercusión tanto a la yincana como a Santoña y otras personas y amigos suyos que lo vean pueden animarse y hacerla también».

Los más pequeños aprenden historia y curiosidades de Santoña de una manera divertida.
Los más pequeños aprenden historia y curiosidades de Santoña de una manera divertida. / Sane

La meta está fijada de nuevo en la oficina de turismo. Allí, te suman todos los puntos conseguidos y dan el resultado final. Cada lunes se publica un ranking con el nombre de los grupos que mejor lo han hecho. Aunque la recompensa más deseada tras el esfuerzo y las carreras, es degustar un pincho de anchoa gracias a varias conserveras locales que colaboran con esta iniciativa. De igual forma, los participantes se llevan un diploma y una chapa acreditativa.

Y no solo se divierten también aprenden. El cuaderno de viaje incluye una pequeña información de cada una de las paradas que hacen. La idea es que un miembro del grupo lea en voz alta la explicación cultural e histórica para aprender por qué está ahí ese monumento o edificio, a qué o quién representa y su significado. Y, así, jugando, conocen todo tipo de curiosidades sobre Santoña.

 

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