El Spiderman de Noja

El Spiderman de Noja

Un nuevo caso de acción arriesgada para realizar labores de mantenimiento

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

A todo acontecimiento de renombre le van saliendo, con el tiempo, réplicas e imitaciones. Santander se convertía en foco de una arriesgada tendencia; mujeres que elegían tejados y alfézares para tomar el sol o limpiar ventanas... desde fuera. Sin miedo a las alturas.

Hoy, el imitador de tales acciones está en Noja. Ni corto ni perezoso ha decidido salir a la repisa, sin protección alguna, para lijar la madera de sus ventanas. No se inmuta por la altura, un tercer piso, ni parece encontrar nada extraño en encontrarse en el mismo lado de la fachada de la que cuelgan los tendales.

Le precede, como caso más reciente, el de la 'intrépida' que fue sorprendida escalando por la fachada de la Delegación de Defensa en Cantabria. Le dio tiempo a llegar al primer piso y a sujetarse en un balcón. Se ignora qué pretendía hacer después.

Antes que ella, abrió la veda a principios de mayo otra mujer que fue captada limpiando sus persianas en la calle Fernando de los Ríos con los pies apenas apoyados en un estrecho alféizar en un cuarto piso. Y a finales del mismo mes, otra vecina santanderina eligió el tejado de su casa, en la Cuesta del Hospital, para tomar el sol entre edificio y edificio.

No hay indicios de acrofobia en los protagonistas de estas historias cuyo hilo común, no es, desde luego, el del arnés de seguridad inexistente. Nada que envidiar a Peter Parker... aparte de su fama.

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