«Abrir el negocio los domingos por la mañana fue una buena decisión»

Ángel Blanco sostiene por la cabeza el buey que expuso en la feria de San Lucas./Héctor Ruiz
Ángel Blanco sostiene por la cabeza el buey que expuso en la feria de San Lucas. / Héctor Ruiz

El dueño de la carnicería 'Ángel' de Entrambasaguas apuesta por introducir novedades en el pequeño comercio para no morir ante las grandes superficies

Héctor Ruiz
HÉCTOR RUIZEntrambasaguas

Seguro que más de uno le echó el ojo al buey negro de 1.026 kilos que se mostraba la pasada semana en la Feria de San Lucas de Hoznayo, una de las más antiguas y multitudinarias de la región. El animal, de raza wagyu y procedente de la ganadería Nuestra Señora de Tes de Suesa, es la demostración de cómo ha cambiado la esencia de estos encuentros ganaderos, que en lugar de servir para la venta directa, se han convertido en un escaparate en el que lucir los animales, darse a conocer y hacer contactos. Ya que, de hecho, el enorme animal acudió a la feria con la venta ya cerrada. Su comprador es Ángel Blanco, dueño de una carnicería de Entrambasaguas.

Blanco explica que la decisión de exponer el buey en la feria es una forma de dar a conocer su negocio. Sobre todo, porque de este modo los clientes pueden ver el producto que vende en su establecimiento. Al buey lo ha adquirido de cara a las ventas navideñas, y parece que la estrategia funciona, porque ya tienen prácticamente todas sus piezas reservadas. «Es un animal poco frecuente, con una carne muy rica», concreta Blanco.

El carnicero, que comenzó a formarse con 14 años, regenta su propio negocio en Entrambasaguas desde hace más de un lustro -anteriormente estaba asentado en Villaverde de Pontones-. Explica que las estrategias como darse a conocer en las ferias son necesarias en un campo como el suyo. Además, también es defensor de que hay que implementar en el negocio algunas novedades, como por ejemplo la introducción que ha hecho este verano de una cocina en su local para la venta de comida preparada.

En su opinión, «el carnicero tradicional de toda la vida no tardará mucho en desaparecer». Entre otros factores, debido a la presencia de las grandes superficies, donde «es muy cómodo comprar». Para seguir manteniendo el cliente en el pequeño negocio, Blanco lo tiene claro: «Nos tenemos que diferenciar con elaborados y productos frescos y, sobre todo, con un excelente trato al cliente». Además, también apunta a la ampliación de horarios. «Nosotros hemos decidido abrir todos los domingos del año por la mañana, y resulta que es uno de los momentos de la semana que más ventas registramos».

Todo indica que las decisiones que ha tomado van en el camino correcto, porque de los cuatro trabajadores que había en su negocio de Entrambasaguas cuando abrió -dos en Villaverde de Pontones- ahora se han ampliado a seis. «El cambio de un lugar a otro nos benefició debido a que me dio más visibilidad y aumentamos las ventas en un 50 por ciento». Asimismo, señala que con el paso del tiempo cada vez son más los que van conociendo su negocio. «La mitad de mis clientes se deslazan de otros lugares como Solares, La Cavada o Anero».

Para las carnicerías, además, recomienda disponer de un ganado propio. Él cuenta ahora mismo con un total de 200 cabezas. En su opinión, es una buena decisión porque «ofreces al cliente un producto más homogéneo durante todo el año».

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