Fallece un pescador de 75 años tras despeñarse en el río Miera

Imagen de los servicios de los bomberos recuperando el cuerpo./112
Imagen de los servicios de los bomberos recuperando el cuerpo. / 112

El suceso se registró anoche junto al cruce de San Roque de Riomiera que une las carreteras del Alto del Caracol y el puerto de Lunada / «El municipio se encuentra en estado de shock, era una persona ejemplar y muy querida en todo el municipio», afirma el alcalde en funciones de Riotuerto

Rafa Torre Poo
RAFA TORRE POOSantander

Un vecino del barrio de Arriba de La Cavada, en Riotuerto, falleció anoche cuando pescaba en el conocido como 'pozo negro' del río Miera situado a la salida de San Roque de Riomiera, justo en el punto donde confluye la carretera que viene del Alto del Caracol y la que atraviesa el pueblo rumbo al puerto de Lunada. Ricardo Manzanas tenía 75 años y había acudido a pescar junto a su mujer, Sara. Según informó el 112, se precipitó en una zona rocosa, cayó desde una altura de cuatro metros y se golpeó la cabeza. Cuando llegaron los servicios de emergencia, sólo pudieron corroborar su muerte ocasionada por «un traumatismo craneoencefálico severo».

El suceso se produjo sobre las nueve de la noche del martes y, nada más conocerse, se propagó rápidamente por La Cavada, donde Manzanas era muy conocido. «Nadie puede creérselo, el municipio se encuentra en estado de shock. Es una gran pérdida. Era una persona ejemplar», afirma el alcalde en funciones de Riotuerto, Alfredo Madrazo. Ricardo vivía en el barrio de Arriba, encima del bar-tienda Manzanas que regentó durante más de treinta años. De ahí, su popularidad. «Casi todos los vecinos fuimos a su negocio, era muy socorrido también para los días en los que te que te quedabas sin algún producto», recuerda el regidor. Nada más producirse la noticia, admite Madrazo, «los mensajes de WhatsApp empezaron a echar fuego». «Es que era muy afable y muy conocido. Tanto él como Sarita, su mujer, son parte de la historia de este municipio», añade.

«Nunca iba solo a pescar y, además, era todo un experto y conocía el curso del río Miera como la palma de su mano», explica a este periódico uno de sus amigos. Ayer hizo lo de siempre. Fue al cauce junto a su mujer que, mientras él practicaba una de sus aficiones favoritas, paseaba tranquilamente por la zona. Al retrasarse, ella se extrañó. «Se encontró con un hombre que estaba haciendo fotos por el lugar y le preguntó, pero no le había visto», explica este amigo. Extrañada, Sara fue «hasta una cabaña cercana porque conocía a los dueños» y les comentó su preocupación. «En un momento, pensaron que se había roto una pierna o algo así», añade el amigo de Ricardo. Uno de los dueños salió en su búsqueda y le encontró ya sin vida. «Se debió resbalar e intentó agarrarse a alguna rama o quima para no caer, pero no lo pudo evitar y lo hizo de espaldas», relata el amigo del fallecido.

El 112, que recibió la llamada de aviso a las 21.30 horas, envió a la zona a personal sanitario del 061, a la Guardia Civil y a los bomberos del parque de Villacarriedo. Al llegar, los médicos solo pudieron certificar su fallecimiento. Después, los bomberos rescataron con cuerdas el cuerpo, que se encontraba en una zona escarpada de complicado acceso.

Cazador y muy aficionado a los bolos

La pesca no era la única afición de Ricardo Manzanas. «Tenía muchos perros, por lo menos diez, y una huerta enorme. A eso dedicaba el tiempo, y a su mujer, a la que siempre acompañaba, porque no tenían hijos», enumera su antiguo amigo. «Le vi la última vez hace diez días, delante de su huerta. Insistió en que me llevara una lechuga, pero le dije que iba con prisa y que otro rato pasaría a por ella», cuenta el alcalde. Los bolos eran su otra gran pasión. Fundador de la peña La Helguera, su negocio acogió durante mucho el convite de los jugadores. Su mujer se encargaba de cocinar. Después, tras la fusión de la peña del barrio de arriba con la del de Abajo se creó la Peña Bolística Riotuerto. «No se perdían ni un solo partido. De hecho, este domingo estuvieron viendo los bolos. Siempre iban juntos», explica Madrazo.

Tras jubilarse, Ricardo no se fue lejos del negocio. Vivía en el piso superior. «Con la de blancos que hemos tomado allí. Incluso con el local cerrado porque durante un tiempo conservó una de las cubas», añade con nostalgia su antiguo amigo. «Sin duda, es la peor noticia del año en La Cavada y en todo Riotuerto. Era un hombre al que conocíamos todos. Parecía serio pero cuando le tratabas tenía un toque socarrón. Estamos muy afectados. Pobre Sarita », concluye afectado este vecino.