Una idea redonda salida del aula

Alumnos y profesores del IES Ricardo Bernardo de Solares, junto a profesionales de distintos sectores, construyen un invernadero geodésico, que se instalará en Liérganes

Un momento de la instalación en Liérganes de la cúpula ideada por la comunidad educativa del IES Ricardo Bernardo de Solares. / Ángel Vega
Elena Tresgallo
ELENA TRESGALLOSolares

Alumnos y profesores del IES Ricardo Bernardo de Medio Cudeyo, junto a profesionales de mundos tan dispares como la arquitectura, la madera, la publicidad o la agricultura sostenible, han sumado sus conocimientos para montar un invernadero geodésico en Liérganes, esta misma semana. Se trata de una prueba a tamaño real de un proyecto piloto salido de las aulas y que ha consistido en el montaje de esta estructura en madera, de fácil montaje, en forma de cúpula, y que tiene múltiples aplicaciones en el mercado.

La finca particular de un alumno del IES Ricardo Bernardo en Liérganes ha sido el campo de ensayo, pero el proyecto ‘Domo’ se fraguó mucho antes en el taller del departamento de Madera del centro educativo al que pertenece Javier Botanz, un profesor entusiasta, enamorado de su trabajo y de los proyectos «colaborativos» con sus alumnos, más allá de las aulas.

Un domo es una revolucionaria estructura de madera en forma de media esfera, de fácil montaje, y que está hecha con material sostenible. Su enigma a resolver son los triángulos que lo conforman que se realizan en el taller, para después encajar la estructura en cualquier espacio y convertirlo en lo que uno quiera, dependiendo del proyecto: un invernadero, una vivienda sostenible, una cabaña o una casita en un árbol. Se trata de un tipo de construcción que, a parte de ser económica y sostenible, también es «sólida», por la propia aerodinámica del diseño de la cúpula. «A nivel de estructura es de lo mejor que hay ante cualquier inclemencia, si sopla el viento lo posa y si hay un terremoto es autoportante», definen sus defensores.

Por poner un ejemplo gráfico, en apenas tres horas, una treintena de personas instalaron este invernadero piloto en Liérganes. El mismo, cuenta con 28 metros cuadrados de espacio y tiene seis de diámetro. Los materiales utilizados para su confección en taller ha sido la madera, además de tela de invernadero con la que se ha forrado la cúpula.

La idea de hacer domos surgió hace ya algunos años en el departamento de Madera del instituto. «El primero en fabricar una de estas estructuras en pequeñito fue un alumno mío, Denis Galarza», explica el profesor. En el caso del invernadero que se ha montado en Liérganes, la estructura forma parte del proyecto de futuro de un joven alumno llamado Joscha Orellana.

«El montaje en sí ha sido un icono, un símbolo de como un proyecto colaborativo como éste puede dar lugar a propuestas e ideas muy interesantes», explica Botanz. En la finca de Liérganes se juntaron, esta semana, voluntarios de todas las edades y profesiones muy dispares que piensan ya en sumar fuerzas para poder comercializar el producto.

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El proyecto no solo está sumando adeptos por el lado empresarial que acudió a la demostración, sino que instituciones como el Ayuntamiento de Ribamontán al Monte, ya han expresado su apoyo, al tratarse de una apuesta novedosa y sostenible, en la que se están implicando empresarios locales «de reconocida solvencia y trayectoria», explicó este jueves su alcalde, Joaquín Arco.

Fotos: Javier Botanz / Toni Fernández

La aventura de Joscha

Joscha Orellana es el joven de 24 años de Liérganes, que ha prestado su finca para el montaje del Domo Invernadero. El chico –titulado en Marketing y Publicidad en el País vasco, y actual alumno del Ricardo Bernardo– forma parte de éste proyecto colaborativo, ya que su intención es poner en marcha una granja para producir fibra de alpaca y crear un espacio destinado al turismo ambiental muy cerquita de las ‘tetas’ de Liérganes, donde contar con su propio invernadero, además de experimentar con técnicas novedosas como el cultivo hidropónico.

Su aventura supone dar un cambio radical a su vida, ya que Joscha acaba de abandonar su carrera de modelo profesional (fue Mister Vizcaya), para embarcarse en este viaje personal. «Cómo modelo viajaba mucho y conocí muchos sitios, pero no me convenció. Yo me crié aquí, junto a las tetas de Liérganes y creo que puedo aportar mucho a la sociedad demostrando que se puede vivir en un entorno rural, en armonía con el medio ambiente y de una forma más sostenible», añade.

En su proyecto vital y natural, para el que ya está tramitando ayudas, no están de más las nuevas tecnologías, ni las revolucionarias ideas bioconstructivas como su domo invernadero.

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