Indianos en los Valles Pasiegos

Fermín Ruiloba Pérez con su sobrino José Ruiloba Casasola./DM
Fermín Ruiloba Pérez con su sobrino José Ruiloba Casasola. / DM

La escritora narra la historia de los emigrantes que salieron del valle para hacer las américas, embarcando en el Trasatlántico rumbo a México y Cuba

GILDA RUILOBA

Recientemente hablaba de la importancia que tuvieron las amas de cría en la economía de los Valles Pasiegos. Hoy quiero tocar el tema de los indianos en nuestra tierra. Por todos es sabido la importancia que estos tuvieron también, y el cambio que se produjo con la partida de estos hombres y mujeres para hacer las Américas. Unos se iban huyendo de la pobreza, otros para conocer nuevos horizontes y comenzar una nueva vida que presumían más cómoda y confortable que la que tenían.

A lo largo de toda Cantabria se pueden observar las obras de estos montañeses que regresaron con sus fortunas. Muchos se construyeron grandes palacios, sus casas de arquitectura indiana. Donaron hospitales, como fue el caso de Don Ramón Pelayo 'Marqués de Valdecilla' para el bien de todos sus conciudadanos y que tantas vidas ha salvado y tantos dolores aliviado. A lo largo y ancho de toda Cantabria hay escuelas donadas por estos indianos que quisieron revertir algo de su fortuna entre sus vecinos. Muchos montañeses hicieron grandes fortunas, unos muy respetablemente, y otros no tanto. La mayoría trajeron sus caudales a la 'tierruca' y aquí montaron grandes negocios, se codearon con la realeza y obtuvieron títulos nobiliarios. Pero si bien es cierto que partieron de toda Cantabria hay tres lugares en los que la salida fue masiva: El Alto Asón, El Pisueña y Liébana. Es raro en las familias de estas zonas no encontrar en su árbol genealógico algún indiano. No todos alcanzaron las grandes fortunas deseadas, no todos regresaron. Pero un denominador común de todos los montañeses era su sueño de regresar a su tierra y morir en ella. Es raro encontrar en Selaya, Villacarriedo, Vega de Villafufre o Santa María de Cayón alguna familia que no cuente con algún miembro que se fue a hacer las Américas, principalmente a Cuba o México. Yo, como tantas familias de los Valles Pasiegos, cuento con varios miembros de mi familia que decidieron irse a México. Entre ellos, mi abuelo José Ruiloba Pérez y su Hermano Fermín, naturales de Villacarriedo. Mi abuelo no se fue precisamente huyendo de la pobreza, puesto que la economía de su familia era buena, ellos eran artesanos del calzado y mi bisabuelo contaba con una especie de fábrica o taller con diez empleados, pero sin duda a mi abuelo le llamó la atención la moda de irse a hacer las Américas y decidió que prefería irse, a seguir haciendo zapatos y botines. Primero se fue a Cuba a la plantación de un tío suyo, el tío Gregorio, pero se ve que aquello no le gustó y se fue a Nueva York, allí estuvo varios años de interprete, pues él hablaba correctamente el inglés. Después se iría a Filadelfia donde estuvo también varios años de interprete. Mas tarde pasó a México y después de haber estado también una temporada de traductor y teniendo un pequeño capital, decidió invertirlo en un comercio de alimentación, fue entonces cuando mi tío abuelo Fermín decidió trasladarse a México y trabajar con él.

Así estuvieron trabajando en un próspero comercio hasta que conoció a mi abuela Isabel Casasola que también era española, pero de otra región, y su familia llevaba en México desde que ella tenía dos añitos. Tuvo una muy buena oferta por su comercio y lo vendió. Compró otro local en lo más céntrico y selecto de México y puso una peletería que pronto gozó de gran prestigio. México era una ciudad de gran inseguridad y delincuencia, de hecho, mi abuelo sufrió varios robos en sus establecimientos. A estas alturas ya habían nacido mi padre José Ruiloba y mi tía Gloria. A mi padre estuvieron a punto de raptarlo pues era un niño muy guapo, rubito y muy blanquito y en México los niños con estas características eran asiduamente robados para ser vendidos en Estados Unidos a familias que no los podían tener. Mi abuelo ante tanta delincuencia e inseguridad ya no se encontraba cómodo en ese país y decidió vender sus bienes y regresar a España con su familia. Le dijo a su hermano que se regresara con ellos que aquel era un país muy inseguro. Pero su hermano no quiso regresar y allí formó su familia y salvo algunas ocasiones que regresó de visita a España, allí se quedó. Eso sí, al ver su imposibilidad de ser enterrado en España, encargó unas bolsas de tierra española que lo cubrieron para siempre. Mi abuelo y su familia embarcaron en el transatlántico que les regresaría a España, pero cuando estaban en alta mar, estalló la guerra civil española y no pudieron atracar en ningún puerto español. Atracaron en un puerto inglés y estuvieron casi tres años por toda Europa, hospedándose en hoteles hasta que pudieron entrar en España, acabada la guerra civil.

Una vez en España, regresaron a su pueblo de Villacarriedo, donde se instalaron y pusieron su negocio.

 

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