18 jóvenes de seis países realizan labores de conservación en Hazas de Cesto

Imagen de uno de los campos de trabajo del pasado año/Celedonio Martínez
Imagen de uno de los campos de trabajo del pasado año / Celedonio Martínez

Los participantes trabajan en la limpieza y recuperación de la iglesia de Santiago, en Praves

EP

Hasta el próximo 30 de agosto, jovenes procedentes de distintas zonas de España, pero también de Rusia, Italia, Francia, Grecia o Taiwán, 18 personas en total, participan en el campo de voluntariado juvenil internacional de Conservación de Arte y Patrimonio de Hazas de Cesto.

Estos jóvenes voluntarios están realizando labores de conservación y limpieza del patrimonio en la iglesia de Santiago, en Praves. Estas labores les permiten estar en contacto con la comunidad vecinal de la zona, que agradece enormemente la presencia y trabajo de los voluntarios.

Las tareas básicas que realizan los voluntarios consisten en el ensamblaje, pegado de piezas, tintes y acabados, encerados y pegado de volúmenes, y están coordinados por la doctora en Bellas Artes y Especialista en Conservación y Restauración de Obras de Arte, Lydia Quevedo. Durante estos trabajos no se realiza en el patrimonio ninguna intervención ni restauración y tampoco se interviene en piezas de valor, ni catalogadas.

En el campo de voluntariado, según informa el Gobierno de Cantabria, el consejero y el director de Juventud, Jorge Gutiérrez, han departido con estos jóvenes y Francisco Fernández Mañanes ha destacado de esta iniciativa que nuestros jóvenes, junto a los de otros países, puedan intercambiar experiencias y convivencias, y en este caso en concreto, tienen «una primera toma de contacto con uno de los valores que más une a los europeos que el patrimonio cultural».

Como novedad de este año, el consejero ha destacado la organización de dos campos nacionales de voluntariado de menores, desde 16 y 17 años, al objeto de «ir potenciando desde edades tempranas este interés por las actividades de ocio y formación personal que representan los campos de trabajo», ha apuntado.

Mediante este campo de voluntariado, en concreto, se persigue generar la suficiente sensibilidad sobre el patrimonio y sus problemas, y familiarizar a los asistentes con la forma de preservarlo para que ellos, más tarde, ejerzan como embajadores de lo aprendido en sus lugares de origen.

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