La oposición hace frente común contra la instalación de los bolardos en Liérganes

Imágen de archivo de una calle de LIérganes con los polémicos bolardos. /Elena Tresgallo
Imágen de archivo de una calle de LIérganes con los polémicos bolardos. / Elena Tresgallo

Los vecinos afectados presentan ante la Consejería de Cultura una denuncia por la carencia de permisos para la colocación de estos elementos en el casco histórico de la villa

Héctor Ruiz
HÉCTOR RUIZLiérganes

Los bolardos del casco histórico de Liérganes siguen siendo uno de los principales puntos de conflicto en el municipio. Esta semana, los dos partidos de la oposición, PP y PRC, han unido fuerzas para «hacer presión» al equipo de gobierno (ULP). El primer paso ha sido dirigir una carta a la Consejería de Cultura para que los obstáculos de las calles vuelvan a su colocación anterior, es decir, encima de las aceras y no en la calzada. Para apoyar esta petición, por el momento, han conseguido reunir 45 firmas de vecinos y comerciantes.

El escrito-denuncia enumera cuatro razones principales por las que Cultura debería intervenir e instar al equipo de gobierno para que reubique los bolardos. Entre ellas, que resultan antiestéticos para el conjunto histórico, que dificultan la movilidad, que repercuten negativamente en el comercio local y, además, que el Consistorio no ha seguido los trámites reglamentarios para su instalación, como comunicar las modificaciones de obra en el tiempo establecido a la Consejería.

A su vez, basándose en los mismos criterios, piden la paralización de las obras que se están desarrollando actualmente en la plaza Marqués de Valdecilla, en la que se están eliminando las plazas de aparcamiento para habilitar una zona de descanso peatonal.

La petición de populares y regionalistas cuenta con el apoyo de 45 vecinos y comerciantes

Por su parte, el alcalde de Liérganes, Santiago Rego, rechazaba este miércoles estos argumentos porque mantiene que este tipo de obras sí forman parte de sus competencias, gracias al Plan Especial de Protección y Rehabilitación aprobado en septiembre de 2017. De hecho, las obras de la plaza fueron notificadas al Gobierno regional en julio del pasado año. Sin embargo, el escrito presentado en Cultura recalca que el regidor debería haber contado con la autorización de la Consejería a través de una notificación que «debe ser posterior a la fecha de aprobación del Plan Especial y anterior a la ejecución de la actuación, algo que no se ha producido», responden los denunciantes.

Al margen de los «antiestéticos» bolardos, las quejas de vecinos y comerciantes son una de las principales motivaciones de la reivindicación de PP y PRC, a la que se sumó también el comité local del PSOE sin representación municipal. Además, los representantes de la oposición detallaron esta semana -en reunión mantenida con los vecinos del casco- que las pérdidas en los negocios tras la colocación de los bolardos supone «entre el 20% y 30%» de la recaudación anterior.

No obstante, el alcalde defiende que el plan actual de aparcamiento no ocasiona tales problemas, de hecho, recalca que algunos de los comerciantes le han trasladado su satisfacción porque esta Semana Santa «ha estado hasta arriba de turistas». También minimiza el apoyo vecinal a la retirada de estos elementos. «Después de varios meses, recaudar 45 firmas demuestra que el apoyo es mínimo en un municipio de más de 2.000 vecinos».

Pero los denunciantes recuerdan que esas firmas sí son representativas puesto que «son la mayoría de familias residentes en el casco histórico, por tanto los principales afectados», insisten.

 

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