Puente Viesgo acoge el primer campo de recuperación del patrimonio industrial cántabro

Una voluntaria trabaja en la recuperación de unas piezas industriales. /
Una voluntaria trabaja en la recuperación de unas piezas industriales.

Han participado 22 jóvenes de entre 18 y 30 años, procedentes de distintas regiones y países como Italia, México, Japón o Rusia

Nacho Cavia
NACHO CAVIAPuente Viesgo

Puente Viesgo ha acogido este verano la primera iniciativa de voluntariado que se organiza en Cantabria para recuperar la riqueza industrial de una comunidad autónoma que debe mucho a proyectos destacados que, en algunos casos, se han convertido en arqueología industrial. Una primera iniciativa que ha tenido como marco perfecto la primera central hidroeléctrica de la empresa Viesgo, ubicada en el municipio. El alcalde, Óscar Villegas, se ha mostrado tan satisfecho con la iniciativa como con los resultados, algo que le lleva a asegurar que, si es posible, Puente Viesgo volverá a ser sede de iniciativas semejantes.

El Campo Internacional de Voluntariado de Puente Viesgo, organizado por la Dirección General de Juventud del Gobierno de Cantabria, cerró sus puertas recientemente, tras dos semanas en las que 22 jóvenes de entre 18 y 30 años, procedentes de distintas regiones españolas y países como Italia, México, Japón o Rusia, participaron en labores de recuperación del patrimonio industrial de Cantabria. En lo que ha sido la primera experiencia de este tipo que se organiza en la región, los trabajos se centraron en una de las «joyas» de ese patrimonio industrial de la Comunidad Autónoma, la primera central hidroeléctrica puesta en marcha por la empresa Viesgo.

Más de un siglo de historia de la central hidráulica

Fernando Villaamil y Luis Castillo fundaron en 1906 Electra de Viesgo, tras adquirir la Sociedad General de Centrales Eléctricas, empresa encargada de suministrar electricidad en Santander. Su capital inicial fue de un millón de pesetas y su infraestructura se limitaba a una central hidráulica en Puente Viesgo y una línea eléctrica de 25 kilómetros entre Puente Viesgo y la capital de Cantabria.

En 1910 adquirió el salto de Bárcena y más tarde su primera central térmica en El Astillero.

Las tareas principales, según explicaba el alcalde al término del taller, fueron las de la limpieza del entorno y de la propia central, el adecentamiento del canal de evacuación y el acondicionamiento básico en las dos plantas del edificio, retirando las basuras y los materiales en mal estado y pintando los equipos electromecánicos.

Un cambio más que notable en esas instalaciones y su entorno que supuso todo un reto para la veintena de participantes, receptores de las felicitaciones de cuantos propiciaron el taller. Tampoco pasó desapercibido para los muchos curiosos que se acercaron a contemplar de cerca esos trabajos de limpieza, restauración y afianzamiento de las tareas realizadas.

«Los campos de voluntariado de trabajo suponen para sus participantes una oportunidad de conocer nuevos lugares y formas de cultura, y de compartir experiencias y colaborar con otros jóvenes de países y realidades diferentes», explica el alcalde de Puente Viesgo, Óscar Villegas. A su vez, añade el regidor, la realización de esos trabajos de contenido social suponen un «claro beneficio» para la comunidad en la que se desarrollan, en este caso recuperando una parte importante del legado industrial de la comarca.

Óscar Villegas se muestra «tremendamente agradecido y satisfecho por la ingente labor desarrollada por todas las personas participantes en esta actividad», y añade que «este campo de voluntariado significa el primer paso en el camino hacia la rehabilitación integral de la primera central de Viesgo, con el objetivo de convertir el conjunto en un espacio didáctico, a la vez que salvaguardar un patrimonio industrial de primer orden».

En el mismo sentido se manifestaron también desde el Gobierno regional, igualmente muy satisfechos con esta primera experiencia. Y lo mismo hicieron los vecinos de Puente Viesgo, que ratificaron esas mismas impresiones, ensalzando un proyecto que pronto tendrá continuidad.