Puente Viesgo despide a un alcalde «satisfecho» con el trabajo realizado

Rafael Lombilla y Óscar Villegas se estrechan la mano al finalizar el pleno de ayer. /Luis Palomeque
Rafael Lombilla y Óscar Villegas se estrechan la mano al finalizar el pleno de ayer. / Luis Palomeque

El sábado tendrá lugar la sesión plenaria en la que Rafael Lombilla, que ayer renunció a la Alcaldía, traspasará el bastón de mando a su mano derecha, Óscar Villegas

Nacho Cavia
NACHO CAVIAPuente Viesgo

Se va con paso firme y por la puerta grande, rodeado de amigos, aplaudido por los suyos y reconocido por los demás. Se marcha como y cuando ha querido, una decisión propia muy meditada que aumenta la admiración de unos y el respeto del resto. Rafael Lombilla, hasta ayer alcalde de Puente Viesgo, se despidió anoche de un viejo compañero de viaje, un bastón de mando que ha esgrimido con mano izquierda desde hace casi 27 años y que el sábado entregará a su primer teniente de alcalde y mano derecha, Óscar Villegas. No fue un adiós total a su vida política, porque «por un muy breve espacio de tiempo» continuará siendo concejal. Muy breve, porque reconoce que no quiere terminar siendo un estorbo.

Puntual con una cita para la historia de Puente Viesgo, la sesión plenaria de renuncia del alcalde comenzó con trasiego de sillas para dar cabida a los vecinos que quisieron presenciar el momento, una muestra más del gran apoyo que ha acompañado al veterano alcalde desde que Miguel Ángel Revilla le convenció en 1991 para adentrarse en la política representando las siglas del PRC.

La sesión plenaria

Hace apenas una semana Rafael Lombilla (nacido en el pueblo de Hijas hace 67 años) registró en el Ayuntamiento de Puente Viesgo el escrito con el que anunciaba su renuncia a la Alcaldía de un municipio en el que ha gobernado desde 1991 con holgadas mayorías absolutas, a excepción de la primera legislatura. Un escrito que se leyó como prólogo a su intervención, insistiendo en los motivos «personales» que le llevaron a tomar la decisión. Un escrito lleno de agradecimientos a concejales, personal municipal, vecinos, medios y, sobre todo, a su familia, agradecida por esa decisión.

«Me voy satisfecho, feliz y contento por haber contribuido a mejorar Puente Viesgo» Rafael Lombilla

Tras la lectura del escrito oficial llegó la intervención improvisada de Rafael Lombilla. Con emoción contenida afirmó irse «satisfecho, feliz, contento» por haber contribuido a mejorar su pueblo.

Incidió en que su renuncia se produce con un escenario que a pocos invitaría a irse, nueve concejales de once y buena sintonía con los dos ediles de la oposición y con un saldo de 4,7 millones de euros (según el último balance entregado ayer mismo por el secretario municipal). Por eso ha elegido este momento, dando espacio, tiempo y tranquilidad a quien lleva preparando hace tiempo, Óscar Villegas, actual teniente de alcalde, que será proclamado el sábado alcalde para el año y medio que queda de mandato.

En su intervención se retrató políticamente: «no he dado codazos ni empujones, ni he escrito artículos contra nadie, mi única ambición ha sido trabajar por mis vecinos». A partir de ahí «he hecho lo mejor que he podido y sabido». «Ahora, que la sociedad juzgue y opine», dijo.

«No he dado codazos ni empujones, ni he escrito artículos contra nadie, mi única ambición ha sido trabajar por mis vecinos» Rafael Lombilla

No solo deja en herencia una situación política más que cómoda. La economía más que saneada del Ayuntamiento y los proyectos en marcha o por venir también auguran un periodo destinado a consolidar el trabajo realizado hasta ahora y poder entrever ya las pinceladas personales del próximo alcalde. A él dirigió sus últimas palabras: «te deseo suerte, pasión y trabajo». El resto ya se lo ha ido contando a lo largo de los últimos años.

A las ocho menos cuarto de la tarde, alcalde y concejal intercambiaron sus sillas para que el ya alcalde en funciones, Óscar Villegas, diera por terminada la sesión plenaria.

Óscar Villegas apenas pronunció dos frases, consciente de que el protagonismo del día era para el que ha sido «como mi segundo padre, dedicando muchas horas a enseñarme». Reconoció que es una «suerte» llegar a un Ayuntamiento bien distinto al escenario que se encontró Lombilla en 1991. Entró con un presupuesto de 45 millones de pesetas cuando se debían 52 y se va con casi cinco millones de euros en la columna del haber. En media hora todo terminó. La austeridad con la que ha gobernado el ayuntamiento ha regido también en la última gestión de Rafael Lombilla, una renuncia sobria, sin alharacas, sin mirar atrás, como corresponde a un viejo profesor que deja en sus alumnos las llaves del futuro municipal.

 

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