Los salmones vuelven a casa

Los técnicos realizaron ayer en el Pas uno de los conteos con los que se hace el seguimiento de los ejemplares que remontan el río

Dos operarios capturan un salmón en la presa del Pas a su paso por Puente Viesgo. / Sane
Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

La agitación de los aficionados a la pesca que ayer seguían el proceso desde la otra orilla del Pas era evidente. Uno, otro, otro más… En poco más de media hora vieron como salía del río una veintena de ejemplares adultos. «Ese es todavía más grande que el anterior, pesará como siete kilos», apuntaba un vecino de Puente Viesgo que no quitaba ojo a los técnicos de la Consejería de Medio Rural que se acercaron hasta la presa de esta localidad para realizar el conteo de salmones. Lo hacen cada año para comprobar el comportamiento de la población en Cantabria.

«Miramos si son machos o hembras, el tamaño, el peso… Luego se comparan los números con las estadísticas de años anteriores y así se pueden tomar decisiones sobre cuál es la mejor forma de trabajar para mantener la especie», apunta Juan Cobo, uno de los siete operarios que ayer se pusieron las botas de agua y el neopreno para meterse en el agua y hacer las capturas selectivas.

«Comparamos los datos con las estadísticas de años anteriores y con eso se planifican los programas de suelta de alevines»

Cinco de las parejas que cayeron en las remangas se seleccionaron para transportar hasta el Centro Ictiológico de Arredondo, una piscifactoría creada por el Gobierno regional para criar con fines reproductivos. Ellos diez serán los 'papás' y las 'mamás' de las huevas y alevines que dentro de unos meses se liberarán en las sueltas que la Consejería realiza de manera periódico con la intención de que los ríos cántabros recuperen los niveles de población de salmón que existían hace décadas. Además, se analizará su estado de salud, si contienen algún parásito o los años que han pasado en el mar. El resto, como las truchas que también se colaron en la presa, fueron devueltos al Pas.

Para capturar los salmones de la manera menos traumática posible los técnicos crean una 'trampa' en los ríos. Abren las compuertas inferiores de las piscinas y cuando los peces van a saltar río arriba a través las compuertas superiores se encuentran que están cerradas, así que quedan en los capturaderos. No es fácil, porque son escurridizos, pero con redeños los arrinconan para pasarlos posteriormente por una especie de máquina de código de barras. Si produce un pitido quiere decir que ese salmón es uno de los que se soltaron en años anteriores. ¿Por qué? Pues porque la mayor parte de los que se liberan tienen un chip incorporado para comprobar cuántos de ellos regresan cada temporada y así la eficacia del programa de recuperación de la especie.

«Hay peces erráticos que se cambian de cuenca, pero lo normal es que regresen donde han nacido para desovar»

«Hay peces erráticos que se cambian de cuenca, pero lo normal es que regresen donde han nacido para desovar», explica Cobo. De 20 salmones analizados ayer, cuatro habían nacido en Arredondo. «Puede que alguno de ellos sea asturiano, porque allí también les ponen ese metal identificativo, pero es un número bastante elevado. Estamos contentos», concluye el técnico del Ejecutivo autonómico.

En los próximos días, las compuertas de presas como las de Puente Viesgo quedarán abiertas para que los salmones puedan remontar el río con libertad. Antes, esta barrera artificial era una forma de protegerles. Ayer el nivel del río en esta localidad alcanzaba los 2,75 metros, pero hace una semana era de 0,75. Con tan poca agua, aunque los adultos logren alcanzar la parte alta de la cuenca, la probabilidad de que queden atrapados en pequeñas balsas y morir es muy alta. Allí son presa fácil para depredadores –otros animales o furtivos–. Con las lluvias del último temporal, el río vuelve a ser un lugar seguro.

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