Un espectacular incendio de plumeros obliga a cortar la S-20 y a desalojar a ocho vecinos

Un espectacular incendio de plumeros obliga a cortar la S-20 y a desalojar a ocho vecinos

El fuego se inició junto a las obras del nuevo enlace, se propagó por el viento Sur y llenó de humo toda la Vaguada de Las Llamas

MARIÑA ÁLVAREZsantander

A las seis de la tarde se hizo de noche en la Vaguada de Las Llamas. Un incendio repentino avanzó como la pólvora desde un punto cercano a las obras del nuevo enlace de la S-20 hacia la costa y hacia Los Castros, corriendo de plumero en plumero, generando una espectacular y densa humareda y esparciendo fuegos por el espacio comprendido entre la Bajada de San Juan y la Bajada de Polio.

Los vecinos del pequeño barrio situado bajo el puente de Las Arenas, donde hay cinco casas habitadas, tuvieron que ser desalojados. Salieron de casa con lo puesto, dejando en los prados a sus animales paciendo sin saber qué suerte iban a correr. La Avenida de la Constitución se tuvo que cortar al tráfico tres horas porque en algunos puntos las llamaradas estaban al borde mismo de la calzada, después de quemar algunos árboles del margen, en una desconcertante propagación. Cegados por el humo, los residentes escuchaban el ruido constante de sirenas. Bomberos, Policía Local, Cuerpo Nacional de Policía, ambulancias del 061... Algunos afirman que el fuego corrió más rápido que los efectivos de extinción llevado por el viento Sur, sin saber que en realidad estaban atacándolo a medida que avanzaba. A las nueve de la noche, cuando el riesgo pasó, el humo se disipó y les permitieron volver a casa, los ánimos, bastante caldeados al principio, se calmaron al comprobar que todo estaba bien.

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Fue a las 17.45 horas cuando el 112 recibió la primera llamada de alerta por parte de un vecino, aunque los bomberos de Santander, que venían de apagar otro fuego de vegetación de La Maruca, pasaban por allí y ya se quedaron. Se detectó el foco principal al lado de la bajada de San Juan. Toda esta zona de Las Llamas está infestada de plumeros y, con el intenso viento Sur, el calor y la sequedad del terreno después de tantos días sin caer ni gota, fue suficiente para propagar el que podría haberse quedado en uno de tantos fuegos de vegetación que en septiembre sofocan los bomberos casi a diario. Pero acabó siendo un incendio espectacular por las grandes llamaradas y el humo negro que generan los plumeros, y además en plena ciudad, obligando a cortar al tráfico en una de las principales entradas a Santander.

Los animales se quedaron

Fue cuestión de minutos. El único núcleo de casas verdaderamente afectado fue el de La Bajada de Polio, en Los Llanos. Tuvieron que ser desalojadas ocho personas por «precaución debido al humo», indicó el concejal de Seguridad Ciudadana, Antonio Gómez, que insistió en que en ningún momento ni las viviendas ni las personas corrieron peligro alguno y que, aun siendo especialmente llamativo y aparatoso, no se consideró que este incendio pudiera generar «ningún riesgo» especial.

Pablo Herrero, de la Bajada de Polio, el primero en advertir el olor a humo, se movilizó enseguida para avisar a los vecinos. «Les dije que se fueran enseguida de casa y la cerraran herméticamente», relató. Estaba especialmente preocupado por su madre, que vive en una de las casas más afectadas, y antes incluso de que llegaran los bomberos intentó, con otros dos hombres, coger una manguera que tiene en su finca para mojar la tierra antes de que llegara el fuego. No se lo permitieron: «Los policías me mandaron irme, y ahí dejé a mi pony, a mis quince cabras enanas, los tres perros dentro del coche...», comentó preocupado.

Mientras, un policía nacional tranquilizó a José Aurelio, «hemos salvado a tu caballo», al que pudieron sacar de su solar y su dueño ya se lo llevaba de allí con una cuerda. Su hija Paz todavía se reponía del susto. «Pensábamos que mi padre estaba con los animales, no sabemos si quedará alguno vivo», dijo cuando la humareda lo inundaba todo y el nieto de José Aurelio lloraba en un rincón. A su lado estaban María Jesús y su marido, Alfredo, que está en silla de ruedas y lo tuvieron que sacar ayudado por unas muletas, y también Antonio, que se quejó de que el primer camión de bomberos apenas llegó tuvo que irse a cargar agua, y Alexandra, una joven indignada por el mal estado de toda la Vaguada, «¡que vengan y quiten los plumeros! ¿Tiene que pasar esto para que lo limpien de una vez?», clamaba, quejándose de que su barrio es «el gran olvidado, hasta que no han hecho esta carretera (la del puente de Las Arenas) aquí tardaban años en venir a arreglar algo».

Mientras, José Ángel, un constructor que tiene una nave en medio de esta colonia, cogió una manguera y se puso a refrescar su material «por si acaso» y al rato llegaron los concejales Antonio Gómez, Carmen Ruiz y César Díaz, y más allá también vieron al alcalde, Íñigo de la Serna, supervisando el dispositivo con los responsables del cuerpo municipal de bomberos. Gómez charló con los desalojados y les dijo que el Ayuntamiento tiene «un sistema de control de los plumeros y seguiremos trabajando en la limpieza de solares y terrenos», comentó después a este periódico.

Sobre las 20.45 horas los vecinos pudieron volver a sus casas. Y ni humo encontraron dentro. «Es que todos las cerramos herméticamente», aclaró Pablo Herrero, que pasó revista a sus animales y «todos están perfectamente».

A las 21.00 se abrió la S-20 al tráfico y en la zona se quedó toda la noche como retén un dispositivo de treinta bomberos con seis camiones, para seguir realizando trabajos en frío en el terreno.

Incendio en Peñacabarga

El de Las Llamas fue el quinto incendio de vegetación al que los bomberos de Santander tuvieron que hacer frente ayer (en la A-8 en Solares, en La Maruca, en San Román y en Monte) en una jornada marcada por un ardiente viento Sur que, unido a la sequedad, ha puesto a toda la costa cántabra en alerta por riesgo extremo de incendios forestales y riesgo muy alto en todo el interior, según confirmó ayer el director general de Montes, Javier Manrique.

Porque otro punto que está dando bastantes problemas es el de la ladera sur de Peñacabarga, en Penagos, que lleva ardiendo dos días de manera intermitente. Anoche, era el único fuego que continuaba activo de los nueve registrados en la jornada todos de vegetación y en ningún caso con riesgo para personas o viviendas y los 102 guardas forestales, todas las cuadrillas y medios de Montes están en activo para actuar hasta que el riesgo pase. Se espera que el domingo la situación mejorará con la entrada de lluvia.