El tráfico de la calle Cervantes se desviará por Numancia y Lealtad cuando sea peatonal

Vista de la calle Cervantes./
Vista de la calle Cervantes.

La Universidad estudia los cambios en la circulación rodada y los semáforos para redirigir los 560 vehículos que en hora punta salen a Jesús de Monasterio

JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

Los comerciantes están de acuerdo (en su mayoría, aunque hay quien duda) y los vecinos también. Y hasta por escrito le pidieron al alcalde (se recogieron firmas en el bar Alesia) que «tomara medidas en esta calle tan descuidada». Pero la gran pregunta es ¿por dónde se desviará el tráfico (560 vehículos en hora a punta) que baja por Cervantes y sale a la calle Jesús de Monasterio o el Ayuntamiento, o atraviesan el Pasaje de Peña?

La cuestión tiene una respuesta fácil: «Es tráfico asumible, porque no todos los coches vienen del mismo sitio y van al mismo lugar», dice el concejal de Infraestructuras César Díaz. «Los automovilistas bajan por Cervantes por costumbre, pero la costumbre se puede variar», añade. Y en este caso se va a variar. El próximo año ya no se circulará por Cervantes y las alternativas las estudia el Grupo de Investigación de Sistemas de la Transporte de la Universidad de Cantabria, que dirige Ángel Ibeas.

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El concejal de Infraestructuras, está seguro de que «no habrá situaciones difíciles de solucionar para ese tráfico que discurre por la futura calle peatonal. Una parte bajará por Numancia; otra tomará Francisco de Quevedo y Vista Alegre; y una tercera lo hará por Lealtad, dependiendo de hacia donde se dirija el vehículo. La intensidad de trafico aumentará en Lealtad y Numancia, para luego coger el Pasaje de Peña. Es decir, que el trafico se repartirá y habrá que hacer nueva regularización de los semáforos en algunos cruces, como en Jesús de Monasterio y en Lealtad con Calvo Sotelo. También habrá cambios en los semáforos en la desembocadura de Cisneros con la plaza de La Esperanza. Y puede (dependerá de los que determine el estudio de la Universidad) que haya cambios en las direcciones de tráfico de otras calles, como Antonio Mendoza para poder bajar desde Cisneros a Numancia y de aquí entrar hacia San Fernando.

«En el fondo, lo que se consigue es resolver un problema muy claro: que esa calle estrecha que es ahora Cervantes cambie radicalmente y mejore la vida de los vecinos», acaba Díaz.

Los comerciantes apoyan la peatonalización. Alejandro Revuelta, de la tienda 'Segunda Mano Goodbuy', está seguro de que «la medida atraerá público y será muy buena para el comercio. La calle está ahora abandonada, las aceras son muy estrechas y el tráfico se embotella. El cambio será positivo». José Miguel Arroyo, del establecimiento de reparación de zapatos tiene ciertas dudas: «El tráfico en una calle acaba atrayendo clientes, porque los que bajan en los coches ven qué tiendas hay en la zona. Lo que ganaremos mucho es en tranquilidad. Se han recogido firmas en la cafetería Alesia, porque los vecinos quieren aceras nuevas. Pero creo que lo mejor, y esa era la idea inicial, era convertir la calle en tráfico de un único carril, con aceras más anchas».

Carmen Ochoa, de la tienda de ropa 'Ángela Rivera', apoya la medida municipal: «Las aceras son muy estrechas y el público no puede ni pararse, ganará la calle y ganará el comercio. Los vecinos están muy de acuerdo con la medida porque les beneficia. Y cuando una calle es peatonal pasa más gente y se convierte en zona de paseo. Con árboles y bancos la calle quedará de maravilla».

En la 'Frutería Espinosa', su propietaria, Elena Espinosa, está de acuerdo: «Me parece estupendo, va a mejorar mucho la calle y atraerá más público y eso nos beneficia a todos. Solo hay que ver cómo ha mejorado la calle del Rubio. Ha dado un cambio grandísimo».