Arqueología comercial callejera

Espacio comercial vacío en la calle Cádiz. /
Espacio comercial vacío en la calle Cádiz.

Numerosos locales cerrados aún mantienen los carteles de las tiendas que ocuparon durante años | El recorrido por la memoria comercial habla de locales dedicados a muebles, joyas, motos, ropa, calzado y alimentosque formaron la trama de la ciudad y sus vecinos

JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

Ofrecen muebles, ropa, calzado, alimentación, cazuelas, objetos de regalo, teléfonos, reparación de las motos o de las máquinas de coser, gafas, zapatillas, pan, muebles y hasta joyas. Pero en sus escaparates ya no hay nada. Y de los estantes hace tiempo que desapareció el género. Sólo quedan los carteles de las tiendas que se repartían por las calles de Santander, en el centro o en los barrios, pero que hoy son testigos mudos de lo que fueron, testigos de las tiendas que yacen muertas por la crisis económica que azota Santander, con 15.000 parados en el registro oficial.

El más veterano de los carteles de tiendas sin vida es Azcárate, en la calle de San Fernando. El edificio está siendo mejorado con nuevas fachadas que darán mejor vida al edificio pero el cartel de la que fue una reconocida tienda de muebles permanece ahí. Forman parte de la memoria de los santanderinos y es ya como un monumento al buen comercio que tuvo la capital. Como la mueblería Élite, en la calle de San Fernando. O como la joyería Salamanca, en la esquina de Calvo Sotelo con Isabel II, a pocos metros del Ayuntamiento. Mas céntrico, imposible. Una de las grandes joyerías desaparecidas. Han volado del panorama santanderino Seoane, Cieza y Galán, entre otras. El local que fue de Urbano Salamanca, luego de su viuda y más tarde de los sobrinos de ésta, permanece vacío desde hace meses y recuerda cuando no había crisis y mucho buen comercio.

Las dificultades económicas y la historia de la ciudad no sólo se han llevado por delante el negocio de las alhajas. También ha cerrado la panadería de Sánchez e Hijos en el número 35 de la calle de Magallanes , frente a la calle Virgen de la Paloma. Y un supermercado en la calle de Atilano Rodríguez número 9. La tienda de zapatillas La Antigua de Las Rojas, en la calle de Cádiz número 1 luce aún su viejo cartel. La familia propietaria se ha trasladado a la avenida de Calvo Sotelo («aquí el público es diferente»), al local que ocupó la gran tienda de retratos de Santander que fue Benjamín.

Hasta Movistar se fue de la calle Cádiz número 3 y dejó los carteles. Y Trotter en el 19 de Isabel II y enfrente los Almacenes Velasco, el supermercado de Jesús Díaz y la óptica Landy (números 18-20 de la calle) recuerdan cuando el flujo comercial era continuo por esta ruta de entrada y salida de Santander desde Las Estaciones.

Hay numerosos bares que dejaron sus carteles cuando cayeron.El Averuco en Atiliano Rodríguez; el bar Santander y el mesón El montañés, en la calle de Magallanes; La Martina en Casimiro Sainz y El Grand Cru, en la plazuela del Príncipe. Y muy cerca está el cartel de la centenaria firma JacoboDíaz, que vendía material de ferretería y después artículos del hogar. Y, a pocos metros, aún permanece el cartel de color azul bebé de la zapatería Bermúdez, dedicada al calzado infantil. Y Repriss, Company of Mode, en la avenida de Calvo Sotelo, la gran tienda cerrada del grupo Hernández Bedia.

Y hasta la reparación de máquinas Singer, en Vargas 75, casi en Cuatro Caminos, echó la persiana pero dejó los carteles, recordando otros tiempos del pasado. En la calle Alta frente al mercado de México el cartel recuerda que allí estuvo la tienda de reparación de scooter y motocicletas de Ramírez, al lado de la tienda Manual Ideas, ambos negocios cerrados.

Y que decir del hotel Central, en la calle del maestro Ataúlfo Argenta, el gran músico y director de orquesta castreño. El hotel está cerrado y a la venta, aún con su antiguo cartel de Hotel Ignacia, con su bar El Salitre y su tienda de moda y complementos Carla Sade. Un edificio singular del centro de Santander entero cerrado.

Arqueología comercial por la ciudad en busca de otros tiempos, como todos los bares y restaurantes cerrados de la plaza de Italia, donde aún está el cartel del Erika Snack-Bar, y con el recuerdo de lo que fue un gran centro hostelero nocturno en la calle de Panamá. Mucho mas reciente es el cierre del bar Mustang, en la calle Medio semiesquina conla calle de la Marina.

Toda esta cartelería de tiendas y bares cerrados se extiende por toda la ciudad, pero es especialmente relevante en el centro. En la calle Medio Alfonso Seoane sigue ofreciendo sus joyas; en Marcelino Sanz de Sautuola La Barata ofrece su ropa a precios increíbles; la peluquería Vips en Cuatro Caminos aún se publicita en el local que fue del Cine Santander, pero sin nada en su interior y en el Río de la Pila todavía se anuncia una Music Store. Son algunos de los locales que mantienen sus carteles, como una visita guiada al pasado comercial de Santander.