Fallece en México el empresario de origen cántabro Toño Sánchez Sordo

Reciente foto del empresario en una estancia en Santander./
Reciente foto del empresario en una estancia en Santander.

Seis meses del año los vivía en Santander, donde era propietario de varios inmuebles y grandes locales comerciales en el centro

JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

De manera imprevista y después de no poder superar una peritonitis ha fallecido en México el empresario de origen cántabro José Antonio Sánchez Sordo, conocido como 'Toño el mexicano' en Santander, donde residía seis meses al año. Ha fallecido a los 77 años y deja en la ciudad numerosos amigos y a su compañera sentimental, Eva López Tafall. Toño era, lo recordaban ayer sus amigos y su prima santanderina, «una gran persona, introvertido, pero de gran corazón, siempre pensando en hacer el bien a los demás». Deja para el recuerdo entre otras obras de beneficio a la comunidad el regalo de su casa en Unquera, que cedió al Ayuntamiento para que en ella ubicara la Casa de Cultura.

Sánchez Sordo nació en México, de padres cántabros emigrados al país azteca. Primero marchó su padre Antonio Sánchez, en la década de los años treinta del siglo XX, y después se llevó a su esposa, Dolores Sordo. Lo dos naturales de la localidad cántabra de Molleda, donde se casaron. En la capital azteca nació José Antonio. Comenzó a trabajar desde muy joven en los negocios del padre. Primero, en la tienda de abarrotes y, después, en la panadería. Toño demostró desde muy joven su espíritu emprendedor y fundó su primer comercio, Zapatos La Joya, que se convirtió con los años en una cadena del mismo nombre, referencia en México. Se casó allí con una indiana de origen gallego, Yolanda Villamayor, en 1963. Con ella tuvo tes hijos: Yolanda, María del Carmen y José Antonio. Y desde ese año no dejo de venir a Cantabria, primero a Unquera y, ya viudo, a su duplex en la calle de San Francisco número 10 de Santander, en el edifico que fuera el hotel Rex y que, en parte, es de su propiedad. Porque, retirado de los negocios en México, después de sufrir un secuestro en 1994 en el que le dieron por muerto (lo que le dejó tocado física y anímicamente), decidió que su vida se repartiría entre Cantabria y México, seis meses en cada una de sus patrias. En Santander ha estado hasta hace mes y medio. Sus hijos, muy unidos también a Santander, son frecuentes visitantes de su tierra de origen, a la que su padre consiguió unirles.

En los últimos veinte años desarrolló importantes inversiones inmobiliarias en Santander: adquirió el hotel Rex, el local donde estuvo la tienda Mafor y el gran bajo donde se ubican dos grandes tiendas de confección, en la Alameda de Jesús de Monasterio, además de otras inversiones menores en otras calles y edificios. Fue gran aficionado a los caballos y posee una cuadra en su finca en México.

Sus inversiones en Santander fueron dirigidas hacia el mundo inmobiliario pero manteniendo los locales con actividad comercial, para que la vida de la ciudad no se resintiera. Sánchez Sordo, que durante décadas mantuvo una pujante actividad empresarial-comercial con su cadena de zapaterías, sabía muy bien que el comercio es el corazón de la ciudad. Su salud, resentida desde su secuestro, se complicó con el cáncer con el paso de los años, «pero logró superar la enfermedad y los contratiempos por la fortaleza de ánimo y física que siempre le acompañó», recordaron ayer sus allegados.

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