La bomba entra en el túnel

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Ya se puede ver la boca del antiguo túnel. / Álvaro Machín

  • Los técnicos creen que podrán entrar esta tarde o mañana, tras despejar la zona y achicar con dos bombas de forma simultánea

Es una espera. Una cuenta atrás. Y las horas se matan a base de curiosidades. Por ejemplo, la teoría más extendida entre los que siguen la obra es que las letras del escudo que ha aparecido en el muro al retirar escombro –ese, te y uve– son las iniciales de ‘Tranvía de Vapor del Sardinero’. La hipótesis encaja teniendo en cuenta que el túnel se hizo precisamente para eso, para que pasara el tranvía. Pero es una hipótesis. En todo caso, el debate más repetido es el que pretende dar respuesta a la gran cuestión: ¿cuándo podrán entrar al pasadizo de Tetuán? Ayer tarde, después de pasarse el día achicando agua y ya con casi media boca a la vista, echaron cuentas. «El miércoles por la tarde o el jueves por la mañana creemos que ya vamos a poder acceder». Lo dijo el concejal César Díaz. Hoy o mañana. Hay mucha agua dentro. Casi tanta como curiosidad por ver cómo está el viejo túnel por dentro.

Con la certeza de que la antigua conexión bajo tierra entre Tetuán y el Sardinero está llena de agua, lo que resta para poder acceder y estudiar la estructura es sacarla. A eso de las seis de la tarde de ayer, lo que tenían previsto era dejar la bomba funcionando hasta las nueve y vallar la zona para evitar cualquier riesgo. Para hacer se una idea, lo que hay en el Grupo Las Canteras ahora mismo es un gran agujero en el suelo. Con agua es como una piscina. Y la boca está abajo, al fondo.

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Lo que quieren hacer hoy es, precisamente, adecentar ese espacio. Eso es lo primero. Van a retirar todo el escombro que aún queda a un lado, incluida la parte de la escalera que había en ese punto y que todavía queda en pie. Luego, a base de morder material agrandarán el ‘cráter’ con un talud tendido para que la pala pueda moverse, subir y bajar. Acercarse al acceso y excavar también hacia dentro. "Limpiarán toda la boca", explicaban. Incluso está previsto instalar un pequeño andamiaje que facilite llegar a la parte baja. Es, en resumen, limpiar y asegurar todo lo que hay delante de la entrada. "A media mañana nos gustaría tener todo eso hecho".

Bombas y cuenta

Rápido, porque quieren seguir achicando agua lo antes posible. Tanto, que el plan incluye duplicar la capacidad de retirarla. En vez de una bomba (como ocurrió ayer), los bomberos colocarán dos. A partir de ahí será cuestión de tiempo. Y de cálculos. Creen que hasta la mitad del pasadizo –que tiene algo menos de trescientos metros de largo– puede haber unos 2.000 metros cúbicos de agua (4.000 en total). Los bomberos pusieron ayer su máquina a funcionar poco antes de las once de la mañana. El aparato, al máximo de su capacidad, es capaz de sacar tres metros cúbicos de agua, 3.000 litros por minuto. Pero hay que tener en cuenta las condiciones concretas del lugar en el que se trabaja. Así –con las paradas para moverla y retirar material, las dificultades del terreno, el hecho de que el agua esté mezclada con sedimentos...–, los técnicos estimaban que a eso de las cinco y media, se habían retirado unos cuatrocientos metros cúbicos de agua. «Para poder entrar hay que quitar entre ochocientos y novecientos más, hasta unos 1.200», comentaba uno de los responsables de Dýnamis, la empresa de ingeniería que se encargará de elaborar el estudio de viabilidad técnica y económica de la reapertura del túnel. Los que dirán al Ayuntamiento (que será el que decida) si merece la pena.

Que entren no significa que hayan retirado todo el agua. Hay una ligera pendiente y tendrán que seguir sacando líquido a medida que avancen. Por eso, a los bomberos –que serán los primeros en meterse– y a los encargados del estudio les acompañará una pequeña retroexcavadora. Para ir limpiando (lo normal es que haya barro) y para mover hacia dentro las bombas. "Lo ideal es llegar a ver todo el pasadizo hasta el final para determinar en que estado está al completo".

Las anécdotas

Eso es lo previsto. Lo que tienen en mente. Algo que puede cambiar teniendo en cuenta que se mueven en terreno desconocido. Aunque no falten las historias que les aportan detalles. El barrio es un hervidero estos días (y toda esta zona de Tetuán y Barrio Camino conserva la atmósfera propia de la palabra barrio, de toda la vida). Están los que se preocupan porque una posible reapertura traerá mucho trajín, los que no ven con buenos ojos una obra cerca de su casa, los que saben que mover el terreno les daría problemas para cargar o descargar en sus negocios... Pero también los que creen que es una oportunidad para este rincón de la ciudad y una fórmula perfecta para revitalizar comercios y hostelería. Los que creen que sería una gozada llegar andando o en bici desde aquí al Sardinero sin coches. Unos y otros, en todo caso, sienten curiosidad.

Y acumulan recuerdos. "Yo pasaba de crío. Muchas veces. Luego mi padre me llevó para Buenos Aires", decía un vecino con una vida de emigrante como para tres películas. Contaba que dentro había huecos y que se metían dentro para asustar a los amigos. Apartaderos de un proyecto planteado en su momento para que el túnel fuera transitable para los vehículos. Permanecieron –eso parece, según el testimonio del hombre– los huecos, pero la idea se quedó en nada. Allí mismo, Jorge trabaja en su taller de maderas desde "hace sesenta años". Él confirma que en el relleno de la calle echaron hasta un coche. "Un Renault verde". Y hace balance desde la puerta de edificios que no existían cuando cerraron el pasadizo. Intrahistoria santanderina.

Algunos se acercan a echar un vistazo al fondo de la calle. Preguntan a los de la obra, que ayer echaron alguna risa cuando los bomberos trataron de colocar la bomba. A la primera intentona, se soltó una de las mangueras y el agua salió disparada. La anécdota del día. Ya con las mangueras en su sitio, los primeros litros corrieron por la calle. En un minuto resolvieron el problema.

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