«Esto es una ruina, somos seis en casa y cuatro viven del barco»

Antonio 'Sane'

Un amplio despliegue de bomberos y efectivos de la Policía y la Guardia Civil han participado en el operativo de extinción de un barco incendiado en el Barrio Pesquero

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

«Es una ruina». En el muelle del Barrio Pesquero, Yolanda se asoma a los restos del que hasta ayer era su medio de vida. El barco 'Siempre Rufo', suyo desde hacía 13 años y del que ahora queda sana apenas la proa. Ahí no llegaron las llamas que anoche, por motivos que aún se desconocen, incendiaron el pesquero de 20 metros de eslora.

La tripulación, formada por siete pescadores, había llegado ayer noche de pescar en el Atlántico. Bonito, una buena captura de casi 4.000 kilos. Tras descargar, iban a descansar para volver a salir a faenar esta misma mañana. «Después llega El Carmen y si no salían hoy, no había tiempo de hacer otra costera', explica la propietaria del barco.

Pero no pudo ser. En torno a la una de la madrugada, recibían el aviso de la Capitanía del Puerto; el 'Siempre Rufo' estaba ardiendo. Acudieron lo más rápido posible. Los bomberos de Santander y el 112 intentaban extinguir el fuego. «Ha ido a saltar uno de mis hijos y ya no ha podido», relata Yolanda sin poder evitar que se le salten las lágrimas. «Somos seis en casa, y cuatro vivimos del barco». Sus hijos, Rufo y David son el patrón y segundo patrón de la embarcación. Al fondo, paseando cabizbajo por el muelle, con el buzo azul manchado de hollín, José Manuel, el padre, ya jubilado, no quiere hablar. «Arreglarlo va a costar más que lo que nos dé el seguro», dice únicamente.

Los 14 efectivos de los bomberos, que desplazaron tres vehículos, agentes la Guardia Civil del Mar, de la Policía Nacional y de la Policía Local terminaron con las labores de extinción en torno a las cinco de la mañana. Abordaron primero el fuego desde el exterior de la embarcación y, una vez controlado desde fuera, continuaron los trabajos de extinción a bordo del pesquero.

La estructura del barco es ahora un amasijo de madera, metal y plástico quemado. La lancha de salvamento, destruida, pero de la que aún se ve algún resto rojo, es la única nota de color entre el negro circundante. La cubierta, el casco, la amura...todo quemado. Mirando desde arriba, los huecos que el fuego ha dejado en la madera permiten ver el fondo, dos plantas más abajo. Alrededor de la embarcación, el combustible derramado ha dejado una película brillante sobre el agua. Otros dos barcos están atracados a continuación del 'Siempre Rufo'. Algunos pescadores se acercan y comentan en voz baja. Todos entienden la gravedad de la situación para una familia que se mantiene gracias a la pesca.

José Manuel y Yolanda esperan al perito del seguro que debe evaluar los daños del barco. Llevan en el muelle desde la madrugada, pero no se marcharán hasta cerrar los últimos trámites. Ella resuelta y manejando la situación, como buena mujer de la mar, explica: «Es fácil decir que no ha pasado nada, pero esto es catastrófico». Aun así, concluye «ahora hay que remontar».

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