El Ayuntamiento declara en estado de ruina inminente una edificación en el barrio San Miguel 69

El Ayuntamiento declara en estado de ruina inminente una edificación en el barrio San Miguel 69

Los informes técnicos constatan que el edificio se encuentra en un terreno privado escasamente cercado por lo que las actuaciones deben ser inmediatas para garantizar la seguridad

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DM .Santander

El Ayuntamiento de Santander ha declarado en ruina inminente una antigua vivienda situada en el número 69 de la calle San Miguel y ha ordenado a los propietarios la demolición del inmueble, dado el mal estado generalizado de la construcción y el riesgo de derrumbe.

La decisión se adopta a la vista de los informes técnicos que constatan que la edificación presenta un mal estado generalizado y ya ha sufrido varios derrumbes interiores y de cubierta.

Según ha explicado el concejal de Fomento y Vivienda, César Díaz, se trata de una construcción de dos plantas, de tipología unifamiliar tradicional a base de muros de carga de ladrillo, estructura de madera y cubierta de teja árabe sobre ripia, que según el catastro es anterior a 1920.

De acuerdo con los informes técnicos, se observa un deterioro generalizado de la construcción y los daños son de tal envergadura que resulta inviable su recuperación.

El responsable municipal ha detallado además que existe riesgo de derrumbe inminente derivado del agotamiento generalizado que presenta la estructura cubierta del edificio.

En consecuencia, y a la vista de los informes, se declara la construcción en situación de ruina inminente y se ordena a la propiedad el derribo del inmueble en un plazo de siete días hábiles –desde la notificación de la resolución- y previa presentación del correspondiente proyecto en el Ayuntamiento.

En caso de no ejecutarse el derribo por parte de la propiedad, podrá hacerlo la administración municipal de forma subsidiaria, repercutiendo el coste a los propietarios.

Díaz ha explicado que esta actuación forma parte de la labor de control del Consistorio para garantizar que los propietarios cumplen con el deber de conservación de los edificios en buen estado con el fin último de garantizar la seguridad.